lunes, 12 de octubre de 2009

El Premio Nobel desata la "Obamanía"

De los tres ex mandatarios estadounidenses que recibieron el Premio Nobel de la Paz; Theodore Roosevelt en 1906, Woodrow Wilson en 1919 y James Carter en 2007, ninguno podrá decir lo que Barack Obama logró en apenas nueve meses de su mandato: lograr recibir ese galardón internacional como resultado de sus esfuerzos para lograr la consecución de la paz y reducir el unilateralismo, los cuales, fueron elementos que claramente marcaron de forma negativa el mandato de su predecesor, George W. Bush.

Obama desde un inicio se vio con la difícil tarea de reconstruir una imagen internacional de un Estados Unidos que fue duramente criticado por las campañas en Irak y Afganistán, pero sin embargo, esto viene a ser recibido ad honorem por Washington con el desafío de comprometerse aún más con los lineamientos que Obama venía esbozando en su campaña presidencial.

Por cierto, esto viene marcado en momentos donde aún no se ha conseguido una decisión definitiva sobre la situación en Afganistán que ya fue comentado anteriormente y que sobre todo, se ha visto a un Barack Obama que -siguiendo la lógica de la política exterior de Washington- seguirá inamovible frente a un Irán con sospechas de proliferar armas nucleares.

De todas formas, el premio per se fue una muestra más de las expectativas internacionales que incluso hablan de una Obamanía por lo que ha logrado y lo que podría llegar a lograr el jefe de la Casa Blanca.

Como ejemplo de lo anterior, desactivar el escudo antimisiles que Washington montó en República Checa y Polonia durante el mandato de Bush, fue una muestra gratamente recibida por los rusos y la comunidad internacional en general que vaticinan un acercamiento entre Rusia y Occidente. Por otra parte, el papel más protagónico que el nuevo mandatario estadounidense ha jugado por lograr una conciliación entre Israel y Palestina, ha sido un factor de muchos elogios para Obama -en contraposición a la imagen que Bush tenía de defender a sus aliados en la región-. Anunciar un retiro de las tropas estadounidenses en Irak para finales del 2010 fue otro de sus grandes ejes de política exterior. Comprometerse por unas relaciones internacionales más de diálogo que de coerción, también trajeron guiños para Obama en su primer año de mandato.

No obstante, no todos se muestran tan positivamente expectantes, lo cual es válido si se considera que mientras Estados Unidos no ha reducido notoriamente sus emisiones de carbono, no se ha visto con la voluntad política de disminuir sus arsenales nucleares hasta no ver que primero otros países lo hagan, buscar la fórmula de aumentar las sanciones a Irán en momentos que fortalece su programa nuclear, así como tampoco con tener una posición clara frente a las decisiones que Washington deberá tomar con respecto a Afganistán, hay una porción no menor de opiniones que preferirían ver más hechos que promesas. En esa porción de opiniones calza este humilde servidor.

Si bien los esfuerzos que Obama ha hecho por lograr un distanciamiento en materia de política exterior con su predecesor republicano -lo que es bastante loable por cierto-, el mérito para lograr el Nobel -a mi juicio- sigue siendo insuficiente como para otorgar un galardón de este calibre, sobre todo si se considera que aún faltan tres años de gestión del mandatario estadounidense.

En tres años pueden ocurrir muchas cosas, como por ejemplo, nuevas pruebas nucleares con Corea del Norte, poniendo en jaque la paz de la península, sobre todo con Corea del Sur y Japón, demandando más presencia estadounidense en la zona.

Irán puede obtener la tecnología suficiente como para desarrollar misiles balísticos de largo alcance -es decir de 5.000 kilómetros hacia arriba- lo que sí presenta un abierto desafío para los Estados Unidos -y que el mismo Obama había calificado a un Irán con bombas nucleares como "intolerable"-

Las células de Al Qaeda que no han podido ser derrotadas por las invasiones estadounidenses en Medio Oriente, ya habían prometido con hacer caer al régimen de Obama. Ayman Al-Zawahiri, -el actual número dos de la organización terrorista musulmana- le había hecho un anuncio al mandatario estadounidense, donde dijo: "Con la voluntad de Alá, tu final llegará a manos de la nación musulmana, para que el mundo y la historia se liberen de tus crímenes y tus mentiras".

Lo anterior, puede influenciar de manera importante las decisiones que Washington deberá tomar en unas semanas con respecto a su permanencia militar en Afganistán, ya que hay que recordar que la nación sur-asiática fue tildada como el "nido de terroristas" por los servicios de inteligencia norteamericanos, lo que motivó la invasión en el 2001 tras los atentados de septiembre al World Trade Center. Por lo tanto, Estados Unidos tiene la convicción de que una victoria en Afganistán será una derrota para Al Qaeda y nada lo hará cambiar de parecer, por lo que no debería sorprendernos una permanencia militar en esa nación.

En definitiva, hay un Obama que quisiera ser recordado internacionalmente como la promesa de cambio que significó y sobretodo por los cambios hechos en su gobierno, en lugar de ser recordado como un mandatario con un premio no merecido por el hecho de tomar decisiones que deberá enfrentar en otros tres años y tres meses que le restan por liderar y naturalmente con muchas interrogantes que quedan por responder.

Obama sólo está palpando los desafíos que le restan de su mandato...

1 comentario:

  1. Ojalá que Obama pueda plasmar ese mensaje de paz que el mundo espera. Sin embargo veo dificil poder alcanzarla si es que insisten los terroristas obtusos en seguir atacando objetivos en occidente. Como siempre, brillante columna.

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