domingo, 9 de diciembre de 2012

La fase oral de la demanda en la Haya: ¿El principio del fin?

El viernes 7 de diciembre -con la presentación chilena de su postura en torno a la delimitación marítima- se dio término a la primera ronda de alegatos que se ventila en la Corte Internacional de Justicia de la Haya, la cual, busca solucionar la controversia por la delimitación marítima que a juicio de Perú no está zanjada, mientras que Santiago afirma lo contrario, amparándose en la validez de la Declaración de Santiago de 1952 y el Convenio sobre la Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954. Además, la delegación chilena sostiene que los más de sesenta años de práctica ininterrumpida, afirman la validez de los argumentos esgrimidos por Santiago.

Esta primera ronda de alegatos dio inicio con la presentación de la parte peruana los días lunes 3 y martes 4 del presente mes, para que luego, fuese el turno de la delegación chilena el jueves 6 y viernes 7. Por ahora se ha levantado la sesión y se continuará el martes 11 con la presentación de la réplica peruana -donde se buscará contraargumentar lo que Chile ha sostenido durante la presentación de sus alegatos- para que posteriormente, el viernes 14 sea el turno de la parte chilena. Culminada esta segunda y última fase de alegatos, se da por concluido el proceso jurídico, quedando a la espera del dictamen del fallo que debería salir para el primer semestre del próximo año.

La verdad, es que durante la presentación de los alegatos, ninguna de las partes ha presentado argumentos nuevos, lo único "novedoso" es que los documentos utilizados durante la fase escrita, se hicieron públicos. Ya se conocía que Perú afirmaría la inexistencia de tratados e invocaría que la práctica ininterrumpida de la soberanía que Chile ha ejercido, sigue sin ser un argumento para invocar la existencia de un acuerdo explícito que delimitara la frontera marítima. También se sabía que Chile -fuera de buscar incluir a Ecuador como parte signataria de la Declaración de Santiago y del Convenio de 1954- reafirmaría la existencia de prácticas soberanas que robustecerían los argumentos que esgrime y que serían la razón para que la Corte mantenga el status quo, y que además podría basarse en la publicación de textos escolares peruanos que afirman la existencia del paralelo como frontera marítima. 

De hecho, tampoco fue novedad el tono utilizado por los abogados durante sus presentaciones, sobre todo por Alain Pellet en la parte peruana, que fiel a su estilo irónico señaló que "con un simple croquis, se puede demostrar que el límite que sostiene Chile no es válido". El mismo tono irónico fue usado por los abogados que representan a Chile, específicamente por Jan Paulsson, quien sostuvo que "Perú ha recurrido a Google para presentar este mapa. Esto no es serio". De igual forma, podrían encontrarse más ironías que condimentaron la presentación de los alegatos de ambas partes. No podía ser de otra forma, porque como ya se sabía de antemano, en la fase oral del proceso en la Haya, generalmente se deja de utilizar un lenguaje estrictamente jurídico para pasar a uno de tinte político. 

Cada una de las delegaciones, a través de sus Cancilleres, han afirmado a los medios de comunicación de sus países que los asiste el derecho y de que confían en un fallo favorable a sus intereses. Es lógico, en esta parte del proceso no pueden mostrarse señales con olor a derrota. Sin embargo, el aire triunfalista y optimista -aunque moderado- que se respira en Perú, contrastado con el silencio y la preocupación de Chile por el fallo reciente que la Corte ha determinado en el caso Nicaragua-Colombia, sienta un halo de que Perú tiene buenas posibilidades de obtener algo a su favor. Ante este escenario, algunos analistas chilenos sostienen que aunque el fallo fuese favorable a Chile, fuera de que marítima ni territorialmente "se gane algo", no se gana más que un elemento simbólico relacionado con el orgullo y el honor nacional. De igual forma, si Chile perdiera, se abriría un frente de recomposición para el manejo de las relaciones vecinales y generar algunos cambios estructurales de la forma en que deben y tienen que conducirse las relaciones con vecinos como Perú o Bolivia, lo que supondría un beneficio para Chile. Ciertamente, tales afirmaciones están en lo correcto, ya que también advertimos que la Cancillería chilena fue altamente reactiva en el manejo de las relaciones internacionales con nuestros vecinos del norte, donde eslóganes como "las relaciones inteligentes" o "las cuerdas separadas", distaron mucho de ser 'inteligentes' o 'separadas'.

Sin embargo, discrepamos con estas opiniones en el sentido de que un fallo favorable -aunque improbable- para Chile, no signifiquen una victoria más allá de lo meramente subjetivo en términos de acrecentar el orgullo y el honor patrio. Efectivamente un eventual fallo favorable a Chile sería una victoria, porque fuera de cerrar toda posibilidad de revisionismo fronterizo con Perú, el hecho de que la Corte se declare inadmisible para zanjar una disputa territorial -en el caso de que los acuerdos de la década del cincuenta sean considerados como 'válidos'- cerraría toda posibilidad de recurrir a la Corte por parte de Bolivia, precisamente porque si en el caso Chile-Perú se avalaría la existencia de tratados previamente firmados y ratificados, se desmoronaría la pretensión boliviana de renegociar el Tratado de Paz y Amistad de 1904. 

Por lo tanto, no todo tiene que observarse como "ganar más o menos territorio". El fallo de la Haya tiene elementos de trasfondo que tienen que observarse con atención, una atención que a nuestro parecer no está siendo atendida por algunos especialistas. En cualquier caso, queremos insistir que el fallo de la Corte será de una alta complejidad, ya que se encuentran en disputa problemas de interpretación de tratados y la validez de la costumbre internacional usada como fuente del derecho consuetudinario. No obstante, si al menos tomamos en cuenta la jurisprudencia de la Corte, Perú es el que corre con ventaja para un fallo a su favor.

La pregunta que cabe señalarnos es si el fallo de la Corte marcará el fin de los conflictos que han marcado las relaciones chileno-peruanas durante gran parte del siglo XX e inicios del siglo XXI. La respuesta que consideramos es que no será así, ya que si bien el fallo de la Haya puede cerrar un capítulo de la disconformidad que a juicio de Perú se mantenía por una cuestión de reivindicación marítima, sería sólo el cierre de uno de los conflictos que se encuentran en una "matriz reivindicativa peruana" que en el caso de la Haya es de naturaleza jurídica, pero también las hay en el plano social y político. Ejemplos de esto son la reivindicación del Huáscar -el buque de guerra del Perú que fue capturado por las tropas chilenas durante la Guerra del Pacífico y que actualmente se mantiene en Chile como museo y trofeo de guerra-, y que recordemos que en momentos, tanto la clase política como militar del Perú se ha mostrado partidaria a solicitar su repatriación. También los conflictos que en su momento Perú tuvo con Chile para desminar la zona fronteriza del norte y que mientras Chile afirmaba remover las minas al interior de su territorio nacional, Perú sostenía que se hacía en una zona donde no habían fronteras claramente establecidas. También estará pendiente la reconstrucción de confianzas en materia de gasto militar, un conflicto de larga data que incluso ha llevado que Perú acuse a Chile como "país armamentista" y de "fomentar una carrera armamentista en la región". Un desafío no menor, serán las reuniones bilaterales a alto nivel, donde instancias como el 2+2 fueron terminadas durante el gobierno de Bachelet en disconformidad a la presentación de la demanda en la Haya. 

Como podemos ver, la matriz reivindicativa peruana y la existencia de desafíos conjuntos para recomponer las relaciones bilaterales, es amplia y compleja. Un papel igual de importante, tendrán los medios de comunicación en ambos países, porque en su calidad de difusores informativos, son partes responsables en el manejo social que tenga un escenario Post-Haya. Aunque los medios de comunicación se escuden en la esfera privada y en el eslogan de la "libertad de expresión", pueden y de hecho, han generado conflictos bilaterales entre Chile y Perú. Sólo basta con recordar el titular del Diario La Razón que en octubre del 2009 tildaba a la ex Presidenta Michelle Bachelet como "conchuda" ("caradura" en la jerga peruana), generando un impasse diplomático, que incluso tuvo que ser necesaria la intervención del ex Canciller peruano, José García Belaúnde para desestimar y reprobar los dichos de ese medio de prensa.

Al parecer, el escenario posterior al fallo de la Corte no será nada de fácil. Durante los meses previos al dictamen del fallo tendremos que acostumbrarnos a la turbulencia política y social. Aunque ya se había advertido que durante este proceso, las relaciones chileno-peruanas serían "complejas", no hay elementos que nos hagan pensar que posterior al fallo se cambie esta tendencia a menos que se tomen medidas efectivas. 

Las medidas que a nuestro parecer deberían aplicarse como forma de limar asperezas, son tan complejas como impopulares. Entre ellas, favorecer un diálogo constante entre personeros y autoridades políticas de ambos países, junto al hecho de convencer a sus medios de prensa a tener un rol importante y decisivo en el manejo de información dirigida a la ciudadanía. Esto no quiere decir que se oculte información, pero que ciertamente el manejo de la misma vaya en dirección a recomponer un ánimo de entendimiento y no en sentido inverso. Las medidas anteriores son  fundamentales, sobre todo en estos tiempos donde el manejo globalizado de las comunicaciones está llegando a todas partes y a todo el mundo.












sábado, 17 de noviembre de 2012

Israel y el conflicto en Gaza: Un cuento de nunca acabar

Conocido por todos son los últimos acontecimientos que se han suscitado en la Franja de Gaza, donde ha existido un intercambio de proyectiles entre los lanzados por milicianos de Hamas y los lanzados por las fuerzas israelíes, que han intensificado sus ataques a territorio palestino. Incluso ya se planea una incursión terrestre por parte del ejército de ese país, que ya ha movilizado a unos 75.000 reservistas señalando que la ofensiva "está en camino". 

Lo anterior ocurre en momentos donde los efectos de la Primavera Árabe aún se dejan sentir en Siria y en Jordania, ya que hasta hace poco, manifestantes están nuevamente pidiendo la salida del Rey Abdalá II.

Quisiéramos recordar que la ofensiva militar israelí más reciente y visible hacia la Franja de Gaza, es la "Operación Plomo Fundido" que se desarrolló entre diciembre del 2008 y enero del 2009. Al igual que como se planea en la actualidad, la estrategia consistía en ataques aéreos con una incursión terrestre. En éstas, el ejército israelí dio muerte a dos importantes líderes del movimiento palestino Hamas. El Ministro del Interior, Said Siam y a Nizar Rayán, quien era líder de las brigadas Izz Ad-Din Al-Qassam, brazo armado de Hamas. Las muertes de estos dirigentes palestinos, acompañados de una estrategia de "cerco y aislamiento" -que consistía en retrasar la llegada de bienes de primera necesidad como alimentos y medicinas a la Franja de Gaza- era parte de la estrategia israelí como forma de minar el apoyo político desde los gazatíes hacia las tácticas usadas por Hamas.

Contrario a las intenciones de Tel Aviv, lo anterior no hizo más que fortalecer el apoyo hacia Hamas, lo cual, no solo provino desde la población palestina, sino que además, generó un sentimiento de solidaridad hacia la causa palestina desde algunos países de la comunidad internacional. Sentimientos similares se han repetido con acciones como el asalto a la Flotilla de la Libertad que incluso le ha costado a Israel, perder el apoyo de uno de sus socios estratégicos claves en la región de Medio Oriente, Turquía.

Cuando en junio de 2010 habíamos comentado en una columna anterior sobre la situación de derechos humanos al interior de la Franja de Gaza, sostuvimos que según documentación del Comité Internacional de la Cruz Roja, "las cantidades de bienes que ahora entran en Gaza son muy inferiores a lo necesario para satisfacer las necesidades de la población. En mayo de 2009, entraron en Gaza sólo 2.662 cargas de camión, lo cual supone una disminución de casi el 80 %, respecto de las 11.392 cargas de camión cuya entrada se autorizó durante el mes de abril de 2007, antes de que Hamas tomara el poder en el territorio".

La disminución de esas cargas de camión, apuntaban a que -como lo hemos sostenido previamente- los palestinos minen el apoyo de carácter político a Hamas, sin embargo, ello ha estado lejos de ocurrir.

La estrategia empleada por las fuerzas israelíes no sólo es la equivocada, sino que además, peligrosa para su situación estratégica en Medio Oriente. A pesar de que cuenta con el apoyo estadounidense, Tel Aviv ha experimentado desde hace algunos años, una pérdida de su apoyo en socios estratégicos. Ya habíamos mencionado el caso de Turquía, pero también se ha constatado "un giro" en la situación con Egipto. Para nadie debería ser sorpresa que el Presidente egipcio, Mohamed Morsi recientemente haya manifestado en relación a la situación en Gaza que "Egipto hoy no es el Egipto de ayer y los árabes de hoy no son los árabes de ayer". La postura empleada por El Cairo frente a la situación en Gaza, es clave. Recordemos que según estudios de los servicios de inteligencia israelíes, los cohetes y armas que llegaban a manos de los milicianos de Hamas, eran llevados por la frontera egipcia. Por esta misma razón, para Tel Aviv era fundamental garantizar la frontera egipcia "internacionalmente" y así, cortar el suministro de armas a Hamas.

A propósito de lo que comentábamos al inicio de la columna respecto a la Primavera Árabe, si en Jordania los Hermanos Musulmanes -que están leve, pero progresivamente ganando apoyo- sacaran del poder a Abdalá II y tuvieran una llegada al poder del país, la situación sería especialmente compleja para Israel. Entre Egipto, Jordania y Turquía, Israel debería estar especialmente a la defensiva. Claramente no podemos descuidar el caso de Irán, que es un actor absolutamente clave en este conflicto, ya sea porque ha sido acusado de apoyar a Hamas en su lucha contra Israel o porque algunos de sus líderes hayan manifestado su voluntad de "borrar a Israel del mapa".

El rol de Irán en el apoyo potencial o real hacia movimientos como Hezbollah o Hamas en su lucha contra Israel, es seguido por preocupación en Tel Aviv. Sallai Medidor, quien fue ex Embajador israelí en Estados Unidos en una entrevista declaraba que "lo que usted ve en Gaza es producto de Irán, los terroristas fueron entrenados en Irán, son abastecidos por Irán, la tecnología para fabricar los cohetes de corto alcance es iraní. Obviamente el resultado para Hamas tendrá un impacto en Irán". 

Uno de los puntos que trata el ex Embajador resulta interesante. Si efectivamente el lanzamiento de misiles Kazaam tuviera una tecnología iraní, entonces Israel tiene motivos para estar preocupado. Desde el año 1991 que en las ciudades israelíes no sonaba una alarma de ataque aéreo, ya que gran parte de los lanzamientos de cohetes no resultaba una gran amenaza para Israel. Sin embargo, hasta hace poco, la situación sufrió un cambio drástico, puesto que un misil impactó en la localidad de Gush Etzion, a las afueras de Jerusalén y a unos setenta kilómetros de Gaza. 

Una de las diferencias fundamentales entre la incursión de 2008 y la actual, es que para entonces, los misiles lanzados desde Gaza no tenían mayor posibilidad de acercarse a las ciudades israelíes. Claramente con los acontecimientos actuales, Israel en su lógica de disuasión, intentará desactivar la amenaza con una intensificación de ataques aéreos y una incursión terrestre. Aunque sea altamente probable que Israel pueda dar un golpe en lo militar, será el gran perdedor en lo político. El apoyo a Hamas y hacia la causa palestina en particular, ganará nuevos adeptos tal como ocurrió en la Operación Plomo Fundido y en las operaciones israelíes hacia la Flotilla de la Libertad durante el año 2010. Por lo tanto, la situación para Tel Aviv tendrá un gran costo: el seguir existiendo como un "Estado fortaleza". Por su parte, la Primavera Árabe le podría dar un brusco golpe de timón al verdadero ajedrez regional que se vive en Medio Oriente. Ya lo notamos con Turquía y Egipto. En el futuro ¿será el tiempo de Jordania?    


lunes, 12 de marzo de 2012

La actual relación Irán-Israel y el rol de Estados Unidos en el proceso

A comienzos del mes de marzo, se ha comenzado a fraguar una tensa relación principalmente entre Irán e Israel por el ya conocido programa de enriquecimiento de uranio que lleva adelante el país persa con la finalidad de obtener -según sus propias declaraciones oficiales- un uso pacífico de este combustible para temas básicamente en el área de salud. Como se sabe históricamente, la mayoría del mundo Occidental ve con escepticismo este programa, ya que asegura que esconde fines militares para la obtención de un arma nuclear. La misma sospecha la tiene Israel, un conocido país "enemigo" de la república islámica. Hasta acá no se ha dicho nada nuevo, sin embargo, lo llamativo de este escenario son las declaraciones que se han emanado especialmente de las autoridades estadounidenses, israelíes e iraníes en este nuevo impasse. Para hacer una lectura de este incidente, contextualicemos brevemente el entorno regional en Medio Oriente.

A principios del mes de marzo, al ser consultado sobre la posibilidad de que Irán acceda a armas nucleares, el Presidente Barack Obama declaraba: "No dudaré en usar la fuerza si fuera necesario para defender a Estados Unidos y sus intereses". Desde esta declaración, poco se demoró el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu en saludar y respaldar los dichos del mandatario estadounidense, donde si bien ambos intentaron dejar en claro que la principal puerta de negociación era la vía diplomática, era necesario "barajar todas las opciones" ante un Irán con poder nuclear.

Los dichos que Obama señaló en esa ocasión, se enmarcan en un contexto donde no debemos olvidar que en noviembre próximo se celebrarán las elecciones presidenciales en este país, donde la necesidad de generar "puentes" hacia el centro político se hace manifiesta. Recordemos que recientemente Obama ha sido retratado por parte de los sectores republicanos como un "ideólogo liberal" y ante la ausencia de un contendor demócrata fuerte que se presente para competir con Obama ya dificulta a los sectores de la "izquierda" estadounidense acercar a Obama hacia esta posición política. Además, debemos señalar que Obama hasta hace pocos meses ya se había ganado la apatía de los republicanos y de algunos sectores empresariales por retrasar la construcción de un oleoducto que iría desde Canadá hasta Texas pasando también por el debate frente a la inclusión de los homosexuales en las Fuerzas Armadas estadounidenses. En su conjunto, este antagonismo que Obama ha generado con los republicanos, busca ser compensado a través del endurecimiento del discurso contra Irán y mostrar un apoyo más decidido con Tel Aviv, lo cual fue un elemento que a ratos generó críticas de indecisión en uno de los principales temas de la política exterior estadounidense. En definitiva -a nuestro entender- se está intentando dar una señal de acercamiento hacia los "indecisos" y a otros críticos que deberían votar en las primarias que se realizarán el 6 de noviembre. Ahora bien, queda la sensación de que este acercamiento no pareciera tener un motivo más decidido que lo coyuntural, porque como lo comprobaremos en las próximas líneas, Obama ha intentado moderar el discurso frente a Irán.

También esta relación se da ante declaraciones de la AIEA, donde ésta manifiesta su preocupación por la falta de "garantías creíbles" en relación a la voluntad de Irán para abrir sus instalaciones nucleares y algunas militares a la visita de expertos de este organismo internacional. Especialmente se abrió un flanco frente a la negativa de Irán de abrir las instalaciones militares de Parchin -una región al sur de Teherán- donde el organismo sospecha que se llevan a cabo los estudios para la obtención de armas nucleares. El gobierno iraní niega la posibilidad de entrada a estas instalaciones puntualmente, aunque ha abierto el acceso a otras. No obstante, lo anterior se interpreta como un punto a favor de las sospechas del "hermetismo iraní" y que han motivado el avance de las acusaciones del mundo occidental.

Por su parte, el grupo de los 5+1 (los cinco miembros del Consejo Permanente de Seguridad más Alemania) han declarado su intención de retomar el diálogo con Irán en una fecha no determinada para continuar con las negociaciones, aunque el hecho de que ya el representante iraní, Said Jalili les haya manifestado que su país "estaba dispuesto a reanudar las negociaciones en la primera oportunidad, siempre y cuando se respete el derecho de Teherán a la energía atómica con fines pacíficos", abre pocas expectativas de un acuerdo concreto entre las partes.

A los días, ya Obama intentó poner paños fríos hacia la relación entre Teherán y Tel Aviv donde le recomendaba a su aliado regional no iniciar alguna respuesta militar hasta que se agoten definitivamente las alternativas diplomáticas, una visión que Israel no comparte, ya que a su juicio, las otras alternativas "no están funcionando". Israel si bien es partidario a generar un "ataque preventivo" contra las instalaciones iraníes, no cuenta con el respaldo ciudadano en el caso de no contar con el apoyo militar estadounidense. La encuesta realizada por Dialoga Institute -y revelada por el diario Haaretz- es clara al señalar que de no contar con el apoyo estadounidense, un 58 por ciento de los israelíes desaprobaría un ataque contra Irán. En consecuencia, la clave por ahora recae en la decisión estadounidense de apoyar abiertamente en términos militares a su aliado regional.

Sin embargo, en el frente político israelí, las decisiones también parecen moverse en función de los apoyos a los sectores políticos ya que la misma encuesta anteriormente citada, señalaba que el Likud -el partido de derecha en Israel y del cual Netanyahu forma parte- presentaría un avance de 27 a 37 escaños en el caso de que las elecciones parlamentarias se realizaran, mientras que el apoyo a Kadima -el sector opositor de centro- retrocedería su apoyo de los 28 escaños actuales a entre 10 y 12. Por lo tanto, este "avance" de la intención de voto hacia los sectores de la derecha del país, generaría una mayor decisión del gobierno hacia temas que son de tradicional interés nacional como es el caso de la relación con Irán. Sin embargo, lo interesante es cómo podría modificarse esta intención de voto si los mismos israelíes ya han manifestado su negativa a que el gobierno tome acciones militares en forma autónoma.

En función de esto, todo parece indicar que habrá calma en estas semanas, pero de todas formas, no hay que descuidar la gestión de este conflicto. Muchas veces sabemos cómo éstos comienzan, pero no sabemos cómo terminarán...









sábado, 3 de marzo de 2012

Los comicios presidenciales en Rusia y los próximos desafíos de la eventual administración de Putin

El próximo domingo 4 de marzo se realizarán las elecciones presidenciales en Rusia que determinarán al próximo mandatario que ostentará este cargo hasta el año 2018. Recordemos que desde las modificaciones constitucionales introducidas el año 2008, el mandatario ruso ahora puede optar por un período presidencial de seis años en vez de cuatro -que es lo que regía hasta la administración de Dmitri Medvédev- donde además, no existe un límite en el período de reelección.

Los diversos sondeos y análisis de expertos en la materia dan por sentado el triunfo de Vladimir Putin -ex Presidente ruso en el período 2000-2008 y actual Primer Ministro de la administración de Medvédev- por un amplio margen contra sus cuatro principales contendores. Los sondeos parecen dar un diagnóstico claro: no será necesario un balotaje para el proceso, ya que su nivel de adhesión supera el cincuenta por ciento de las preferencias, llegando incluso -según otros sondeos como es el caso del Centro Levada- al 66 por ciento. Otros sostienen esta contundencia señalando que dos de cada tres rusos, votará por Putin en los comicios de mañana domingo. Sin duda, una victoria arrolladora, pero que aún así, sus rivales electorales le han restado importancia a las encuestas y todos tienen su convicción puesta en batallar con el actual Primer Ministro ruso, la posibilidad de un balotaje.

El perfil político de Putin ya se ha señalado en varios medios, pero que sin duda han generado un nivel de adhesión interesante. Algunos se adhieren por su personalidad, por el poco habitual gusto de actividades que casi ningún político actual se atrevería en mostrar abiertamente. No son pocas las veces donde se le ha visto practicando judo -es cinturón negro en esta disciplina- saliendo de cacería o manejando motos, una de sus debilidades. Otros se han inclinado por la experiencia política que el actual Primer Ministro posee y que generó que durante su administración, Rusia gozara de una estabilidad económica que prácticamente no se veía desde la caída de la URSS. Otro hecho que le generó un gran nivel de adhesión en su momento fue su férrea postura de enfrentar el separatismo checheno y de la situación geopolítica general en la región, especialmente con la situación en Georgia y las eventuales independencias de Abjasia y Osetia del Sur. Otros lo han seguido por su convicción de cómo llevar las relaciones con Europa y Estados Unidos, una relación que a ratos se vio bastante áspera y que incluso hizo despertar fantasmas de la Guerra Fría como cuando Putin amenazó a George W. Bush con apuntar sus misiles a ciudades europeas si Estados Unidos no retiraba el escudo antimisiles que desplegaba en Polonia y República Checa.

En definitiva, todos estos hechos nos hacen preguntar que independientemente de cuánta sea la diferencia con la que Putin se imponga sobre sus contendores en los comicios de mañana, vemos que serán -a nuestro parecer- cinco los desafíos más importantes que Moscú bajo una eventual administración de Putin tendría que revisar en su política exterior.

Primero, su relación con Estados Unidos. Como pudimos ver a grandes rasgos, bajo la investidura de Putin esta fue una relación que a ratos se volvió bastante tensa debido al escudo antimisiles que comentábamos anteriormente y también, por el apoyo que Washington le brindó a Georgia en su negativa para reconocer la declaración de independencia de Abjasia y Osetia del Sur. Recordemos que en este sentido, Washington incluso estacionó en puertos de Georgia a buques de guerra para realizar ejercicios navales conjuntos, lo que Rusia interpreta como una intromisión estadounidense en la región. Por lo tanto, temas propios de la relación ruso-estadounidense, deberían ser uno de los principales ejes que deberíamos observar en una eventual investidura de Putin.

Segundo, la relación de Moscú con Europa, la cual, podemos observar básicamente en dos agendas: la de seguridad y la energética. En el caso de la primera, surge para muchos como consecuencia de la relación entre Rusia y Estados Unidos. Ya observamos que algunos países europeos -especialmente los de la OTAN- vieron con preocupación la escalada de la tensión entre Rusia y Estados Unidos (respecto al escudo antimisiles) y cómo esta situación podría afectar la seguridad hemisférica bajo la amenaza de que Putin haya amenazado con apuntar misiles hacia ciudades europeas. En el aspecto energético, recordemos que han surgido diversos incidentes en la relación entre Rusia y Europa respecto al abastecimiento de gas. Rusia es un abastecedor clave de este combustible hacia el viejo continente. El año 2006 surgió un impasse en la relación de Rusia con Europa cuando el primero cortó el suministro de este energético debido al no pago desde Ucrania por estos servicios. La situación termina afectando a toda Europa debido a que gran parte de los gasoductos pasan por Ucrania. El año 2009 -cuando Putin ya era Primer Ministro de Rusia- amenazó con la misma práctica. Por lo tanto, la situación energética europea -o más bien, la dependencia energética- de este combustible, es algo que debiese despertar escepticismo en momentos donde el invierno cada vez se recrudece más en el continente y el gas resulta ser un paliativo importante para los efectos del frío polar.

Tercero, la relación e intensificación de los lazos con el BRIC, un término acuñado el año 2001 por el economista Jim O´Neill del grupo Goldman Sachs para hacer referencia a un selecto grupo que reúne a las principales potencias emergentes dentro de los próximos años, las cuales son Brasil, Rusia, India y China. Este es un aspecto importante a trabajar, especialmente cuando en el último tiempo se ha visto en términos generales una mayor sintonía de Rusia con los demás miembros de bloque en temas como la seguridad regional, el manejo y crecimiento de las economías de este grupo o en temas de cómo debiese tratarse el calentamiento global, un tema donde el BRIC resalta como bloque absolutamente clave en esta materia, recordando que casi la totalidad de estos países fueron considerados en la eventual declaración no vinculante que emanó de la Cumbre de Copenhague en diciembre del año 2009 . También por la inclusión a este grupo de futuras potencias emergentes donde ya Sudáfrica es un miembro reconocido -incluso ya considerado para que ahora el grupo se llame BRICS- o donde incluso pueden haber más países que integren el bloque como México, Turquía o Indonesia lo que dependerá de su comportamiento como potencias emergentes para los próximos años.

Cuarto, la situación geopolítica en Europa del Este, en especial con los separatismos en la región del Cáucaso. Aquí Chechenia resulta ser un elemento clave que Moscú considera como prioritario para consolidar su seguridad nacional y hemisférica. Si bien Putin ha sido de una línea particularmente dura en su lucha contra el separatismo checheno, ha sido precisamente uno de los Presidentes más golpeados por este flagelo cuando en septiembre del 2004 sucedió la Masacre de Beslán, con más de 300 muertos -más de la mitad de ellos, niños- lo que en consecuencia, le generaron numerosas críticas a su gestión de ese conflicto en particular.

Finalmente, la postura de Rusia respecto a la situación actual en Medio Oriente luego de todo el revuelo que ha generado la "Primavera árabe". Algunos señalan un cambio de actitud que Putin ha tenido durante la campaña presidencial respecto a su tradicional postura de no intervención extranjera en los asuntos que le competen -por ejemplo- a la actual situación en Siria. Mencionamos esto último debido a que Rusia y también China -que habían sido acusados por Occidente de cooperar con el régimen de Al Assad al no permitir la imposición de sanciones- ahora se han visto más abiertos con la entrada de ayuda humanitaria. Los opositores a Putin en la contienda presidencial y los medios británicos se han ocupado de resaltar este último aspecto. Sin embargo, independiente si haya un cambio de postura o no, lo cierto es que Rusia tendrá un papel importante junto a China en enfrentar cómo se va a configurar el balance de fuerzas en los países afectados por la primavera árabe, pero también en temas que despiertan preocupación regional como la relación de Irán con el mundo occidental, pero también del país persa con Israel.

Rusia como un país clave para el funcionamiento y el balance de poder internacional tendrá a nuestro parecer estos cinco importantes desafíos que debería atender con especial atención en una eventual administración de Putin. Algunos de los elementos que hemos esbozado son mirados con escepticismo por parte de algunas potencias en vista de los precedentes que existieron durante el mandato que tuvo el actual Primer Ministro ruso entre el 2000 y el 2008, pero sin ninguna duda, serán interesantes de ir revisando a medida que evolucionen los hechos. Lo único que al parecer queda claro, es que Putin tiene el camino pavimentado para la presidencia de su país.

viernes, 24 de febrero de 2012

La reaparición de la tensión en la península coreana

Desde el lunes de esta semana ha reaparecido la tensión en la península coreana debido a unos ejercicios navales conjuntos que realizaron las Armadas de Corea del Sur y Estados Unidos. El régimen de Pyongyang -que desde diciembre del año pasado se encuentra en una fase de transición de poder tras la muerte de su líder, Kim Jong Il- acusa a su vecino de una "provocación militar premeditada" y que respondería con "ataques despiadados" en el caso que su soberanía marítima resulte afectada. Este último es un tema bastante complejo en la península, ya que para Corea del Norte, los límites marítimos aún no se encuentran definidos. Recordemos que tras el fin de la Guerra de Corea -que terminó con un armisticio en 1953- Naciones Unidas estableció el trazado de la Línea Límite del Norte, cuyas aguas fronterizas han sido escenario de enfrentamientos de diversa intensidad, uno de los más graves ocurridos recientemente en noviembre del 2010, cuando Corea del Norte utilizó fuego de artillería bombardeando la isla surcoreana de Yeonpyeong. Este hecho de tensión en las relaciones intercoreanas se suman a otros ocurridos ese mismo año, como por ejemplo, el caso del hundimiento del buque surcoreano conocido como el "Cheonan". En marzo del 2010 -y según la información del régimen de Seúl- este buque se encontraba realizando labores de patrullaje en las aguas del disputado Mar Amarillo cuando fue presuntamente hundido por un torpedo proveniente de un submarino norcoreano. Esta es una acusación que Pyongyang negó tajantemente, pero que de todas formas hizo elevar la tensión a niveles insospechados. Si se desea una información más amplia de los hechos mencionados anteriormente, se recomienda recurrir a algunas columnas anteriores donde ya habíamos tratado in extenso estos temas.

Para realizar una adecuada lectura en este nuevo impasse que atraviesan las relaciones intercoreanas, debemos contextualizarlas en algunas dimensiones que -a nuestro parecer- se resumen en cinco. En primer término, ya habíamos mencionado los ejercicios navales entre las Armadas de Seúl y Washington. Las relaciones diplomático-estratégicas entre estos países son constantes. Realizan ejercicios militares conjuntos (navales y terrestres), existe una transferencia tecnológica para los sistemas de armas, comparten información de inteligencia y buscan junto a algunos aliados asiáticos y occidentales, una forma de disuadir -para algunos ineficaz- en su intento de convencer a Corea del Norte de abandonar su programa de armas nucleares. Cuando estos ejercicios navales se llevan a cabo, Corea del Norte aborda una postura ofensiva/defensiva (usted escoja) en respuesta a dichos ejercicios. El resultado de todo esto no es otro que elevar la tensión.

En segundo lugar, este impasse surge en momentos donde desde el pasado jueves en Beijing se iniciaron negociaciones para buscar mecanismos de ayuda humanitaria hacia el régimen de Pyongyang -principalmente debido a la escasez alimentaria que ha afectado al país- a cambio de que Corea del Norte abandone su programa de armamento nuclear. Estas negociaciones culminaron hoy viernes 24 de febrero, donde en palabras del delegado estadounidense, Glyn Davies "se había logrado poco progreso en las negociaciones con Pyongyang sobre reanudar el desarme nuclear".

El tercer elemento que observamos es la reciente detención de espías surcoreanos acusados de espiar a favor de Corea del Norte. Según la información con la que cuenta Seúl, las cinco personas detenidas recopilaron información en círculos políticos para luego llevársela a agentes norcoreanos en reuniones realizadas presuntamente en Japón y China. Las penas que arriesgan los acusados oscilan entre los dos y nueve años de prisión. Las leyes surcoreanas respecto a temas como la seguridad nacional, son claras. En algunos casos se condena hasta con la pena de muerte, sin embargo, el Tribunal desestimó dar una pena más severa ante la falta de pruebas presentadas por los fiscales.

El cuarto elemento es el proceso de transición de poder en el régimen de Pyongyang. Desde la muerte de Kim Jong Il -en diciembre del 2011- ha sido un tema de discusión quién sería el sucesor del que fue conocido como el "Querido Lider". Kim Jong Un -el menor de sus hijos- fue presentado por el Partido Comunista de Corea del Norte y por los círculos militares afines como el "sucesor natural" del fallecido líder norcoreano. Sin embargo, lo cierto es que su poca aparición en los medios -hasta los funerales de su padre- despierta algunas dudas respecto a cómo podría liderar los estribos de su nación en momentos donde las sanciones de Occidente se dejan caer en este hermético país. También no se sabe cómo podría enfrentarse en su eventual administración a una crisis alimentaria severa que aqueja al país. Lo anterior es un problema grave y que resulta ser un motivo de buscar ayuda internacional, no sin que antes se le condicione detener el programa nuclear. En definitiva, pese a que los medios locales buscan erigir su imagen como sucesor y líder natural de los estribos de su patria, su poca experiencia en la política y su relación con los militares siembran más dudas que respuestas.

Finalmente, una última observación que hacemos, es el manejo político con el que Corea del Sur ha intentado controlar este impasse. Lo anterior resulta ser un efecto de las críticas que le fueron formuladas por la oposición surcoreana al gobierno de Lee Myung Bak, debido a la "débil y poco contundente" respuesta que -a su parecer- vieron en el manejo del gobierno cuando se suscitó el bombardeo a Yeonpyeong. Recordemos que a los pocos días de realizado este bombardeo, se generó en el frente interno un acalorado debate político que tuvo como consecuencia, la dimisión del entonces Ministro de Defensa, Kim Tae Young, generando un "reacomodo de piezas" en el cuestionado ministerio. Si actualmente, observamos las declaraciones en la prensa que ha emitido el gobierno surcoreano, nos daremos cuenta que busca dar una señal de fuerza y que ahora no vacilará en responder si Corea del Norte lanza un ataque.

A nuestro juicio, todo esto en conjunto ha configurado un tenso escenario en la península coreana. Para algunos, obedece a un proceso habitual, debido a que las escaramuzas diplomáticas y militares resultan ser algo frecuente en la frontera más militarizada del planeta. Si estas escaramuzas siguen hasta un enfrentamiento directo es algo que descartamos por ahora, debido a que Pyongyang no ve como algo prioritario entrar en una fase de hostilidades en momentos donde su situación interna debe ser resuelta en términos de los liderazgos débiles que quedaron como consecuencia del culto rendido a Kim Jong Il. En otras palabras, la figura de Kim Jong Un aún no ha sido "trabajada" como para presentarse ante un difícil escenario interno e internacional que se le aproxima. Sin embargo, lo complejo de la situación es que otros piensan que el mejor método de "legitimar" su liderazgo es poniéndolo a prueba ante una situación de tensión contra Corea del Sur, Japón y Occidente; algo que Kim Jong Il -con su experiencia en el manejo de estas crisis- ya conocía bien, pero que su hijo menor aún desconoce en la práctica.

Habrá que ver si este impasse toma un vuelco a cómo lo estamos viendo hoy en día, o si bien, termina siendo como el humo que se disipa en el aire...

miércoles, 15 de febrero de 2012

Siria y su importancia para el balance de poder en Medio Oriente

A los dos meses desde que comenzaron las revueltas en Túnez -y que terminaron con la salida del Presidente Ben Ali- Siria ya había comenzado a seguir el "efecto dominó" que para muchos analistas se presentó dentro del mundo árabe. Las demandas básicamente eran las mismas que ya había experimentado el país magrebí junto con Egipto: mayores libertades ciudadanas, fin a la corrupción del aparato estatal y la caída del régimen gobernante.

La respuesta del Presidente sirio, Bashar Al Assad fue algo que para muchos ya era conocido y que dentro del mundo árabe resulta ser algo "útil" ante momentos de efervescencia social. La fuerza pública respondió con contundencia ante las primeras manifestaciones que en ese momento se centraron contra unos jóvenes que habían rayado en un colegio de la localidad el eslogan: "La gente quiere la caída del régimen". A los días, la causa ya había ganado más adeptos los que ahora pedían la libertad de dichos jóvenes que habían sido apresados por las fuerzas del régimen. Los manifestantes coreaban al unísono "Dios, Siria, Libertad" y este hecho fue uno de los primeros registros donde ya las fuerzas del régimen de Assad respondieron abriendo fuego contra los protestantes, incidente que terminó con heridos y víctimas fatales. Desde aquél entonces, se supo que la situación iba a empeorar.

El régimen de la dinastía Assad está presente en Siria desde 1971. Al igual como se ha manifestado en varios otros países del mundo árabe, el hermetismo político, la proscripción y persecución de los opositores y la continua corrupción a nivel interno, sumando por supuesto el factor étnico-religioso, fue generando una verdadera olla a presión y que -en el caso de Siria- encontrará dentro de poco tiempo su ebullición. Para algunos ya se está en ese proceso, pero acá creemos que lo peor no se ha manifestado aún.

Las respuestas que ha dado la comunidad internacional han sido bastante modestas. Al revisar la prensa, para algunos queda la sensación de que a casi a un año de cumplirse el proceso de agitación social en este país, la preocupación de las Naciones Unidas por la situación siria comienza a sentirse. Lo anterior es comprensible -aunque no justificable- si tomamos en cuenta que los medios económicos y militares de Occidente estaban centrados en "desgastar" la crisis política y social de Libia, una situación que -como ya sabemos- culminó con la muerte de Muammar Gadhaffi.

Según datos de la ONU, se estima que el conflicto vivido en Siria ha dejado más de 6.000 muertos desde que comenzaron las revueltas en marzo del 2011, pero este dato podría quedarse corto al no poder realizar estudios más profundos debido al difícil acceso con el que se cuenta en los frentes de batalla. Entender este conflicto resulta mucho más fácil de asimilar si se toma en cuenta desde el punto de vista del derrocamiento del régimen, pero como se ha dado prácticamente sin excepción, las revueltas del mundo árabe traen aparejadas un factor étnico-religioso que se presenta con fuerza. Siria no es la excepción, ya que el régimen de Assad y su círculo más cercano pertenece a la religión alauí, una rama del chiísmo que representa al 12% de la población, mientras que los sunnitas representan a cerca del 74%. Como bien se sabrá, se han dado ocasiones donde en el mundo árabe no gobierna la mayoría étnico-religiosa, Irak durante el régimen de Hussein es un ejemplo fehaciente de ello.

El balance de poder religioso entre chiítas y sunnitas sigue siendo clave dentro del mundo árabe y como Siria no pertenece a la mayoría sunnita, le da una posición estratégica. En cierta medida, esta condición le da al régimen de Bashar de Al Assad ser considerado como un aliado de Irán, pese a que en su momento Ahmadineyad ha reprobado sus métodos de respuesta. Juntos representan una amenaza para las monarquías árabes sunnitas de consolidar su posición en la región. Ante este escenario, el Presidente iraní ha ayudado con asesores y armas junto con demandar una mayor voluntad de parte de Nuri Al Maliki -el Primer Ministro chiíta de Irak- para abrir un corredor con el fin de otorgar más ayuda material a Siria.

El conflicto es bastante más complejo de lo que parece. Sería un error limitarlo sólo al punto de vista de una caída de régimen, pero si cayera el régimen de Bashar Al Assad, no sería una sorpresa que la religión alauí dejaría de ser la imperante en Damasco. Lo que observaríamos es que ante este escenario, Irán iría quedando cada vez más solo como un país antagónico al sunnismo musulmán, pero este mismo hecho ¿fortalecería o debilitaría su posición estratégica?

Ya habíamos visto en su momento que derrocar al sunnismo de Hussein en Irak fortaleció la emergencia de Irán en la región (al no dejarle un rival que se comportara como "freno étnico-religioso"). Si tomamos en cuenta lo anterior, todo podría indicar que Irán se iría quedando con pocos aliados y un menor margen de maniobra que podría generarle nuevos roces con Occidente por un lado y con Israel, por el otro. A los pocos meses de que cayera el régimen de Al Assad cabría preguntarse cómo evolucionaría la relación entre Teherán y Tel Aviv, para muchos una relación que más temprano que tarde terminará en una guerra abierta.

Y respecto a Siria, las sanciones de las Naciones Unidas -para algunos- tendrían que dejarse caer en forma efectiva dentro de las próximas semanas. Ya habíamos visto en reuniones anteriores que Rusia y China han sido los dos grandes frenos a la ejecución de nuevas sanciones contra Damasco. Rusia porque como lo había señalado "no quiere repetir una nueva Libia", pero también es cierto que hay otros intereses en cuestión. Siria es un cliente en los sistemas de armas rusos, donde además, un colapso brusco de Al Assad dejaría a Moscú sin el control de su base naval en la ciudad siria de Tarfús. Evidentemente esto traería consecuencias en la influencia que Rusia posee no sólo en este país, sino que también en la región. Por su parte, China -un fiel comprador de petróleo en Siria- ve con preocupación que la salida de Al Assad podría dejarla sin uno de sus principales abastecedores de crudo.

Lo cierto, es que la caída de Al Assad es inminente. Información sin confirmar que ha sido difundida en medios británicos señalaba que la familia de Al Assad habría huído a Reino Unido y que esto ha fomentado la incertidumbre sobre la posición del Presidente sirio. Por ahora, el ejército nacional lo apoya férreamente y su hermano, Maher Al Assad es una pieza clave en esto, ya que este último es el líder de la Cuarta Brigada Acorazada, para muchos el destacamento militar más fiel a la familia Assad.

La pregunta que nos queda no es si Al Assad será derrocado en Siria, sino que cuánto demorarán en ceder Rusia y China ante las presiones de Occidente. Las respuestas a las preguntas que nos habíamos planteado anteriormente -respecto al balance de poder en Medio Oriente- podríamos tenerlas una vez que la dinastía Assad deje el poder en el país musulmán y cómo se reordenará este verdadero rompecabezas étnico y religioso en el mundo árabe. Mientras tanto, por ahora todo parece indicar que en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, existirá durante un tiempo una reticencia por parte de Pekín y Moscú a la existencia de nuevas sanciones contra Damasco, pero lo cierto, es que ya no se podrá detener el proceso que se abrió en marzo del 2011. Irán y muchos otros actores claves en la región, verán con preocupación la evolución de los acontecimientos.

domingo, 26 de junio de 2011

Las señales actuales de la diplomacia boliviana en su relación con Chile: ¿Un acercamiento a la real politik?

Cuando en enero del 2010 habíamos comentado en una columna anterior que nuestra Cancillería actual iba a tener que enfrentar un complejo escenario en sus relaciones bilaterales con Bolivia, era porque ya habíamos advertido que nuestras Cancillerías anteriores distaron mucho de trabajar una "diplomacia preventiva" con el gobierno de Evo Morales. La falta de realismo con que se manejó la aspiración marítima boliviana ha condensado durante la administración de Piñera. Tarde o temprano ocurriría esto último.

Hace ya unos días atrás, se ha configurado una áspera relación entre los gobiernos de Santiago y La Paz a propósito de la detención de catorce militares bolivianos en territorio fronterizo, los cuales fueron interceptados a bordo de dos vehículos con patente chilena y que transportaban armamento de guerra. Según las declaraciones del gobierno boliviano, los militares abordaban estos vehículos ya que "fueron confiscados a contrabandistas bolivianos". El gobierno chileno finalmente optó por devolver a estos efectivos a su país de origen. Luego, el gobierno de Morales -a través de su Ministra de Defensa, Cecilia Chacón- acusaba a las autoridades chilenas de que sus efectivos militares durante el proceso de detención "recibieron un trato inhumano". Chile desestimó estas acusaciones y Evo Morales hace unos días, condecoró y ascendió a los catorce militares detenidos en Chile, lo que fue interpretado por parlamentarios nacionales de diversas bancadas como una "provocación". Con este panorama, las relaciones chileno-bolivianas sufren un revés que probablemente repercutirá la agenda de trece puntos y por ende, en la precariedad con las que ya se abordaban las relaciones bilaterales con el país altiplánico.

Sin embargo, debemos hacer una lectura de este incidente que obedece al trasfondo del problema, al cual tampoco se le ha prestado atención, ya que las energías de las autoridades y de los parlamentarios chilenos que acusan esta "provocación", se están centrando más en el problema de forma que en el de fondo. Hace unos días atrás, cuando el Vicecanciller boliviano, Juan Carlos Alurralde manifestaba que "posiblemente los efectivos hayan traspasado la frontera donde no hay claridad en los límites fronterizos" se está dejando claro que el incidente tiene un trasfondo que tiene que ver con la posibilidad de instalar una demanda internacional contra Chile al no existir precisamente una "claridad" -bajo la lógica de Bolivia- en este aspecto; sumando por supuesto, la tradicional aspiración marítima. En todo caso, en una columna anterior escrita en enero de este año, también ya habíamos tratado esa posibilidad en vista de lo que propone la novena disposición transitoria de la Carta Magna boliviana.

Lo cierto es que desde La Paz se han enviado durante el año en curso una serie de señales que apuntan a endurecer o plantear una postura más confrontacional en la relación con Chile. Una de esas señales concretas fue la asignación como Cónsul boliviano al General (R) Ramiro de La Fuente, quien fue ex Comandante de las Fuerzas Armadas bolivianas. Otra señal interesante, fue nombrar a Rubén Defensa, quien ostentó el cargo de Ministro de Defensa y quien actualmente es el responsable de la "Dirección de Reivindicación Marítima", órgano de la Cancillería boliviana responsable de coordinar el trabajo jurídico en torno a esa aspiración. Por otro lado, llama la atención que en las últimas semanas, el discurso de Morales -cada vez que se trata la reivindicación marítima- sea dentro de un entorno castrense. Tampoco podemos olvidar que en abril de este año, Morales le hizo un llamado a sus Fuerzas Armadas a "profundizar estudios sobre los tratados, límites y paralelos con Chile para contribuir a la estrategia de la demanda marítima boliviana". En definitiva, Morales apunta a que los organismos castrenses de ese país asuman un papel que hasta hace poco no tenían: contar con presencia -en servicio activo o no- en importantes cargos diplomáticos en la relación con Chile por un lado, y por otro, que asuman una contribución institucional en lo que se refiere a gestar una eventual demanda ante tribunales internacionales. Esa es la señal de fondo que la clase política chilena debiera tomar en cuenta. Sería un error gastar esfuerzos en responder a la condecoración de los militares bolivianos, cuando hay señales mucho más serias que son el trasfondo de este problema.

Ante esto, ya difícilmente la Cancillería chilena pueda tomar un papel de diplomacia preventiva. Sin ninguna duda, la actual administración del Edificio Carrera tendrá que hacer frente a un complejo escenario que -para bien o para mal- heredó tras años de negociaciones infructuosas. El costo de asumir un discurso más realista por parte de la administración de Piñera, repercutió en lo que de alguna forma todos sabíamos, pero que nadie quería asumir: el endurecimiento no solo en el discurso de Morales, sino que en toda una transformación en la forma de enfrentar la aspiración marítima, donde se hace responsable al aparataje estatal, a instituciones universitarias, organizaciones sociales y al estamento militar. En suma, todo esto ha hecho que la diplomacia actual de Morales sea mucho más ligada a lo que durante el siglo XX conocimos como la real politik, la política en su dimensión más pura y dura basada en los intereses nacionales que en lugar de seguir principios éticos. De ahí que sea entendible el contínuo acercamiento de Morales a los estamentos castrenses.

Creemos que la inminencia de una segunda demanda ante tribunales internacionales es sólo cuestión de tiempo. Al menos desde La Paz se tiene toda la voluntad de esgrimir un caso judicial. Lo interesante de todo esto, es que quizás el tiempo que se demore en hacer pública la demanda en contra de Chile sea más corto del que se piensa, debido a que -a diferencia de la administración saliente de Alan García en Perú- Ollanta Humala ha reconocido "no ser un obstáculo" para la reivindicación marítima ya que "entiende" que la solución más probable, es dar una salida a Bolivia por el norte de Arica. Algo así no se manejó con tanto realismo durante la administración de García, lo que puede ser el resultado de que el anuncio de hacer pública la puesta en marcha de una nueva demanda ante tribunales internacionales por parte de Bolivia, no será necesariamente hasta que se dé solución al litigio marítimo entre Chile y Perú, puede ser perfectamente antes y de hecho, creemos que es el escenario más probable.

Así las cosas, habrá que mirar con atención cómo siga evolucionando este impasse, que ya arrastra una seguidilla de declaraciones de autoridades chilenas y bolivianas. Al menos así se ha (mal) entendido este problema, pero no olvidemos qué señales hay detrás de esas declaraciones. Eso debe ser observado con atención en la Cancillería chilena, ya que en la política internacional no solo importan los hechos, también las señales y percepciones que hay detrás.


domingo, 8 de mayo de 2011

La muerte de Bin Laden y el futuro de Al Qaeda

Después de diez años de búsqueda, finalmente Estados Unidos logró abatir al terrorista más buscado de todos los tiempos y acusado de ser el responsable -al menos logísticamente hablando- de haber perpetrado el mayor ataque en suelo estadounidense. Evidentemente, esto trae consigo un enorme costo humano, económico y material para el gigante del norte, pero sin duda, la satisfacción política y militar después de un arduo trabajo de inteligencia -y que muchas veces también se vio opacado con numerosas bajas en sus agentes- parece justificar todos los medios empleados. Una visión bastante cercana a la real politik.

Se pueden sacar varias lecturas e interpretaciones de este hecho. Para algunos, el fin de Bin Laden puede ser el sinónimo del fin de Al Qaeda, en la medida que el movimiento terrorista perdería un importante soporte logístico que le permita emplear las operaciones de hostigamiento a las fuerzas occidentales asentadas en los principales frentes de batalla en Medio Oriente, donde Irak y Afganistán serían dos ejemplos claros. Pero para otros más escépticos, el fin del hasta hace poco, líder de Al Qaeda no representa en lo inmediato un fin de lo que conocemos como "la guerra contra el terrorismo". Esto es lógico si consideramos que la muerte de Osama Bin Laden, nuevamente viene a generar un efecto "martirizador" en la Jihad islámica, generando una legitimación de los aspectos motivacionales de lucha contra las ocupaciones occidentales. Decimos "nuevamente", porque un fenómeno similar se vio el 2006 con la captura y ejecución de Saddam Hussein. La muerte del ex Presidente de Irak también generó esa imagen de mártir, que en no pocas ocasiones alimentó las motivaciones de los movimientos ligados a Al Qaeda en el país que eran responsables de los ataques con coches bomba principalmente a los convoyes estadounidenses. Si bien la muerte de Bin Laden representa una victoria militar para Estados Unidos, no representa necesariamente una derrota para Al Qaeda, ya que como hemos mencionado, esto podría generar las bases para legitimar o más bien "re-legitimar" su convicción de lucha. En otras palabras, lo que Estados Unidos interpreta como una victoria militar, Al Qaeda y sus movimientos afines lo interpretarán como una victoria política.

La muerte de Bin Laden también va a evidenciar desde ahora cuáles son y serán las reales capacidades operativas de Al Qaeda. El nuevo líder de este movimiento será Aymán Al-Zawahiri, el médico egipcio que hasta hace poco era el segundo hombre más buscado de Al Qaeda, sólo siendo superado por el mismo Osama. Al-Zawahiri, de una postura tan radical como Bin Laden fue el que ordenó, organizó y planificó una serie de atentados, el primero de ellos siendo ejecutado con éxito en 1981 y que le dio muerte al Presidente egipcio de aquel entonces, Anwar El-Sadat.

La nueva figura del líder de Al Qaeda, será el responsable de reordenar y planificar los nuevos ataques del movimiento terrorista, algo que no debería costar mucho teniendo en cuenta la vasta experiencia de Al-Zawahiri en lo que a atentados se refiere. En otras palabras, lo que está sucediendo con Al Qaeda, podemos calificarlo como el cierre de un ciclo, pero en ningún caso, se refiere al fin del terrorismo. La eliminación de este fenómeno, no sólo requiere de una respuesta militar. Así como el mismo terrorismo es un fenómeno multidimensional, la campaña en su contra debe aplicarse con la misma lógica.

Para algunos, son varios los elementos del poder nacional los que deben utilizarse para hostigar y derrotar al terrorismo, como por ejemplo, la diplomacia, las sanciones económicas o la inteligencia. En palabras de Paul Pillar -un veterano con 28 años de servicio en la CIA y actual Profesor en la Universidad de Georgetown en estudios sobre temas de seguridad- diría que "cada herramienta que se usa en la lucha contra el terrorismo tiene algo que contribuir, pero también tiene límites importantes en lo que se puede lograr. Por lo tanto, el antiterrorismo, requiere usar todas las herramientas disponibles, porque ninguna de ellas sola puede realizar la tarea".

Nuevamente queremos reafirmar que la muerte de Bin Laden en ningún caso podría interpretarse como el fin de Al Qaeda, sólo podemos interpretarlo como el cierre de un ciclo, como la imagen de un líder que se mantuvo durante buen tiempo en la agenda de los servicios de inteligencia, pero que su importancia ya no es prioritaria ya que otros vendrán en el futuro cercano. No sólo podría ser Aymán Al Zawahiri -que ya ostenta la figura de líder de Al Qaeda- sino que eventualmente puede ser Anwar Al-Awlaki -el clérigo yemení que llamó a "matar estadounidenses" en Yemen y el resto de los países de la región- o bien, pueden ser muchos más que se reclutarán con el tiempo. Derrotar al terrorismo de Al Qaeda será un trabajo arduo -para algunos imposible en el futuro inmediato- ya que las fuentes de financiamiento que tienen estos grupos son casi imposibles de monitorear debido a su complejidad, diversidad y alcance.

Estados Unidos tendrá que adoptar una posición defensiva desde ahora. Si por diez años se mantuvo en una constante ofensiva en Medio Oriente, no sabemos concretamente por cuánto tiempo ahora tendrá que replegarse para evitar ataques no sólo en su territorio, sino que contra cualquier objetivo estadounidense en los países árabes. Habría que preguntarse qué giro podría tomar ahora la lucha contra el terrorismo. Ahora que terminó un fin casi moral para dar con la muerte o captura de Bin Laden, ¿qué medidas tomará Estados Unidos para hostigar a Al Qaeda? ¿se le dará mayor énfasis a la inteligencia y menor énfasis al componente militar o quizás se mantendrá una política militar ofensiva contra el movimiento terrorista en los países del Medio Oriente?. Si ahora Aymán Al-Zawahiri pasó a ser el líder de Al Qaeda, ¿habrá que esperar hasta que se le dé la baja a él?.

Al parecer, la muerte de Bin Laden, nos deja más preguntas que respuestas, porque lo único que está claro, es que con lo acontecido podemos entender que Bin Laden sólo era una imagen, un vocero del terrorismo global. Si bien Bin Laden era una figura importante para Al Qaeda, no era el movimiento mismo, ya que la motivación de lucha está en cimientos políticos, sociales y religiosos, algo que sin duda, trasciende las fronteras, pero también las personas.




domingo, 24 de abril de 2011

Elecciones presidenciales en Perú y las tendencias de los balotajes

El próximo 5 junio se desarrollará en Perú el balotaje que determinará cuál de los dos candidatos presidenciales -Ollanta Humala representando al conglomerado Gana Perú o Keiko Fujimori, representando a Fuerza 2011- se quedará con la primera magistratura del país del Rímac.

Las elecciones en Perú al menos desde la década de los noventa ha presentado una tendencia muy interesante de revisar desde el punto de vista del comportamiento electoral. Anteriormente ya habíamos tratado este tema en otra columna, cuando mencionábamos algunos puntos interesantes respecto a los balotajes en algunos países de América Latina en el marco de la eventual elección de Dilma Rousseff en Brasil.

Sucede que en el caso peruano, en resumidas cuentas, la hipótesis que planteamos en aquella ocasión es que -basándonos en las últimas elecciones presidenciales peruanas- el candidato que pasa en la segunda preferencia al balotaje, termina siendo electo en este proceso. No son pocos los casos donde podemos afirmar esto último. En la elección del noventa entre Alberto Fujimori y Mario Vargas Llosa, el primero pasaba al balotaje con la segunda preferencia capitalizando un poco menos del 25% de las preferencias mientras que el escritor peruano se presentaba como el favorito con el 27,61% de los votos. Sin embargo, en la segunda vuelta fue Fujimori quien se impuso a pesar de presentarse en la segunda preferencia.

El mismo fenómeno se presentó para las elecciones del 2006, cuando pasaron a segunda vuelta el abanderado del APRA -y hasta el momento actual Presidente del Perú- Alan García y el candidato por el Partido Nacionalista Peruano, Ollanta Humala. Recordemos que en aquella ocasión, Humala se posicionaba en la primera preferencia concentrando el 30,6% de los votos, mientras que García estaba en la segunda preferencia con el 24,3% de las preferencias. Para la segunda vuelta, sucedió lo mismo: el candidato de la segunda preferencia se impuso en el proceso.

Actualmente, si hacemos una breve lectura del escenario electoral de la primera vuelta, -desarrollada el pasado 10 de abril- observaremos que Ollanta Humala nuevamente se presenta como el favorito con el 31,6% de los votos, mientras que Keiko Fujimori obtiene un 21,4% de las preferencias. Si se mantiene esta tendencia que casi uniformemente se ha presentado en las últimas elecciones presidenciales peruanas, es Keiko Fujimori quién debería salir electa el próximo 5 de junio.

Los motivos que pueden explicar este interesante fenómeno electoral son varios, algunos con un trasfondo estructural y otros con un trasfondo coyuntural. Dentro de los estructurales, podemos mencionar como el más importante la alta volatilidad electoral, la cual surge como consecuencia del "abanico" de candidatos que tienden a presentarse en la primera vuelta. Basta con recordar que en la primera vuelta se presentaron trece candidatos -según la información que estaba hasta enero de este año-.

Esto genera una confusión en el electorado en la medida que se le hace más difícil discernir la distancia ideológica que separa a los candidatos.

El motivo coyuntural, es que actualmente el discurso político de Humala -que ahora por segunda vez tiene la posibilidad de disputar un balotaje- debe "suavizarse" en materias como las relaciones exteriores y el manejo de la economía. En todo caso, hay una señal importante que se envió a nuestro país cuando Humala nuevamente instaló la idea de que "Chile le debe un perdón al Perú" por la venta de armas a Ecuador en la Guerra del Cóndor (1995) y por las acusaciones de espionaje que surgieron el 2009. Para no pocos analistas, las relaciones chileno-peruanas en una eventual administración humalista, se volverían tormentosas. Esto, no sólo por este tipo de señales, sino que también por las inversiones de capitales chilenos en Perú. También está presente la idea que Humala presentó hace meses para "peruanizar" económicamente Arica. Este tipo de declaraciones capitaliza un apoyo electoral, especialmente en las regiones fronterizas con nuestro país.

En todo caso, consideramos improbable una investidura de Humala en Palacio Pizarro. Nuevamente queremos reafirmar lo mismo que planteamos en octubre del 2010. El reacomodo electoral y la débil capacidad de generar acuerdos por parte del candidato de Gana Perú, sentará las bases para que Keiko Fujimori pase a ser la primera mandataria del Perú. Esto también se verá reforzado en base a las observaciones que hemos hecho en las últimas elecciones presidenciales peruanas, donde podemos constatar casi como una tendencia, la hipótesis que señalábamos al inicio de la columna.

Evidentemente, habrá que mirar con atención la capacidad de generar acuerdos que presenten ambos candidatos. Aún queda poco más de un mes para ver cómo se configurará el ambiente previo al balotaje, de manera que los "reacomodos" electorales y los nuevos pactos políticos que surjan serán cruciales para determinar al próximo o próxima representante del Estado peruano.

El futuro Jefe o Jefa del Estado peruano, tendrá una labor no menor en el manejo de la política bilateral con Chile, ya que tendrá que manejar el escenario político una vez que la Haya emita su sentencia por el diferendo marítimo que actualmente se mantiene en la Corte. De ahí que sea comprensible entender el motivo del por qué políticos y analistas chilenos sigan con atención el proceso electoral de Perú.

sábado, 12 de marzo de 2011

Terremoto en Japón y el debate sobre la energía nuclear

A estas alturas, ya es conocido por todos el devastador terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter que afectó a Japón durante la jornada del 11 de marzo. Al parecer, esta fecha ya no sólo será recordada por los atentados en el Metro de Madrid.

Al ver los principales medios de comunicación -incluyendo también los videos y las secuencias adjuntas que mostraban cómo el tsunami generado tras el terremoto arrasaba con vehículos, casas y edificios en Onahama, en la nortina provincia de Fukushima- nos muestra cuán devastador fue este terremoto y posterior tsunami que según los estudios preeliminares del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia (INGV), habría desplazado casi diez centímetros el eje de rotación de la Tierra.

Los efectos también se hicieron sentir en el área industrial del país nipón. Algunas plantas nucleares y refinerías de petróleo habían cerrado tras el sismo, mientras que una importante industria siderúrgica ardía en llamas y era mostrada en la prensa local. También cerraron algunos aeropuertos y los servicios de trenes suspendieron sus viajes. Algunas importantes empresas de electrodomésticos como Sony, cerraron seis de sus fábricas tras el terremoto según los reportes de la agencia de noticias, Kyodo. Las alarmas de un riesgo de emisiones de radioactividad nuclear fueron probablemente las que más procupación trajo no sólo para Japón, sino que para la comunidad internacional. La misma agencia Kyodo informaba que el nivel de radioactividad en la planta nuclear de Fukushima 1 aumentó mil veces por encima de sus niveles normales. Esto, tras presentarse una falla en el sistema de refrigeración de la planta.

La empresa que opera la planta admitió que es posible que ya se hayan registrado pérdidas radioactivas a raíz de los daños causados por el terremoto.

El primer ministro japonés, Kan Naoto, amplió a diez kilómetros a la redonda la zona de evacuación en torno a la planta. Se calculaba que tres mil personas han salido de la zona. La falta de electricidad prolongada también retrasó la liberación de vapor dentro del reactor que se tenía planeada para aliviar la presión, la cual se elevó, dentro de uno de los reactores a 1,5 veces el nivel considerado normal. Todos los efectos que especialmente han originado en materia nuclear este lamentable terremoto -incluyendo la posibilidad de que nuestro país albergue este tipo de energía en el futuro- será el tema del que nos ocuparemos en esta columna.

Los japoneses bien conocen de plantas nucleares y terremotos. Le informamos al lector, que precisamente Japón es el país que posee la planta nuclear más grande del mundo, pero no es la de Fukushima, descuide. Se trata de la planta nuclear de Kashiwazaki que -de todas formas- es operada por la misma empresa de generación eléctrica y nos referimos a la compañía Tokio Electric Power Company (TEPCO).

Quisiera que retrocedamos un par de años, específicamente al 2007, donde en julio de ese año, hubo un terremoto de 6.8 grados Richter que paralizó por completo las actividades del complejo nuclear de Kashiwazaki. Se suponía que las estimaciones técnicas post-terremoto hablaban de que éste complejo nuclear retomaría sus funciones al año de ocurrido el sismo, una vez que los trabajos de reparación hayan concluido. Equivocados se encontraban los técnicos, ya que a los dos años siguientes, se pudo reparar apenas uno de los siete reactores nucleares que operan en esa planta. Las pérdidas de aquel entonces se estimaban aproximadamente en 5,6 mil millones de dólares sólo para el año 2007.

Aunque parezca increíble, la planta nuclear de Kashiwazaki está construida a sólo 15 kilómetros de una falla tectónica. En esos años ello ha causado una seria pérdida de confianza de los nipones en sus autoridades. La Corte Suprema en Tokio -basándose en estudios del Instituto Nacional Avanzado de Ciencia Industrial y Tecnología- rechazó las denuncias de organizaciones ciudadanas que reclamaban que el terreno era inadecuado para instalar reactores. “No hay falla y no hay nada que pueda causar un terremoto”, fueron las resoluciones de la Corte.

En algunos casos es más económico cerrar una planta nuclear antes que repararla. Las centrales nucleares de Hamaoka -próximas a Tokai- son un ejemplo de esto, ya que en principio debían estar preparadas para soportar terremotos de hasta 8,5 grados. Esto obligó a cerrar un par de reactores en 2001 y 2004 asumiendo una pérdida de casi dos mil millones de dólares antes que asumir una inversión sobre los 3 mil millones para repararla. Cuando se trata de estas magnitudes de dinero las tentaciones empresariales para falsear los datos, y presentar por seguro lo que no lo es, es manifiesta. En 2003, 17 plantas de la TEPCO debieron cerrar cuando se descubrió que los informes de seguridad fueron falsificados. Así las cosas, no debería extrañarnos que actualmente la planta de Fukushima y que -como hemos señalado- es operada por la misma compañía de generación eléctrica, siga la misma lógica de operación.

Los ejemplos históricos que ha tenido Japón en materia sísmica y nuclear, debiese hacernos repensar seriamente si estamos preparados como país para asumir en nuestra matriz energética una energía -valga la redundancia- como la nuclear. Concordamos en que la matriz energética no puede sustentarse únicamente en las termoeléctricas a carbón que operan actualmente en nuestro país; pero barajar la opción nuclear -basándonos en casos como los de Japón- realmente nos debiesen hacer un llamado al alto y evaluar todos los costos y beneficios que nos traería este tipo de energía. En septiembre del 2010, el Senador de la UDI, Hernán Larraín manifestaba lo siguiente: “siendo detractor de la energía nuclear hoy soy un convencido que todos los resguardos tomados y el avance en esta materia son varios los países que han experimentado la instalación de centrales atómicas en sus respectivos países, como Argentina, Brasil, Estados Unidos, Francia, China, entre otros, y por lo tanto nosotros debemos tomar la decisión”.

Salvo Estados Unidos, ninguno de los países que cita el Senador, son Estados que en el mediano plazo hayan sido afectados por grandes terremotos como los de Chile o Japón. Especialmente los estadounidenses conocen bien el manejo de material nuclear y que ni aún así, los haría inmune a los efectos de un terremoto o un eventual tsunami para sus plantas nucleares. Es respetable si estamos a favor o no de la energía nuclear. Naturalmente todos tendremos nuestros argumentos, pero lo cierto es que debemos basarnos en los hechos concretos y en este sentido, las lecciones nucleares de Japón -país que al igual que el nuestro es propenso a caer en sismos- debiese replantearnos que no sólo en nuestro país no contamos con la preparación técnica, el marco institucional adecuado, ni la cultura social que necesitamos para enfrentarnos con madurez a los embates de la escasez energética. Las autoridades chilenas en el futuro o alguna empresa responsable de las plantas -como el caso de TEPCO en Japón- ¿estarían dispuestas a asumir las millonarias pérdidas como las que citábamos al inicio de la columna? ¿Quiénes se responsabilizarían por las fugas de material radioactivo? ¿El culpable sería finalmente la empresa responsable de la planta nuclear por no responder con los estándares de seguridad o las autoridades responsables de instalar el debate y preparar el marco institucional para asumir una energía de este tipo en el futuro? Evidentemente el tema es de largo debate, pero creemos que la matriz energética nacional no debiese contar con energía nuclear, al menos hasta que no exista en el futuro alguna medida eficaz de enfretar los embates sísmicos, aunque claro, también por nuestra especial geografía, el tema es más delicado aún. Creemos que la salida va por la energía eólica, que según estudios internacionales, Chile sería uno de los pocos países que pueden explotar este tipo de energía en su máxima capacidad. También podría ser la energía mareomotriz, ya que Chile posee una de las costas más extensas del mundo.

Alternativas existen, hay que evaluarlas seriamente, en el mismo nivel en que debemos analizar si la energía nuclear es nuestra solución.

lunes, 28 de febrero de 2011

Libia en la encrucijada

Después de las manifestaciones en Túnez y Egipto, el tercer país del mundo árabe que ha seguido con el tan llamado "efecto dominó", es Libia. Esto último, ocurre a pesar de que las manifestaciones en países como Bahréin, Yemen y Omán no han sido menores, mientras que otros manifestantes han lanzado en las redes sociales algunas tentativas para continuar con el proceso en Arabia Saudí, Argelia y Marruecos. Lo cierto, es que por ahora la situación en Libia es seguida con especial atención por parte de la comunidad internacional. Por más que en los círculos académicos se intente hablar de un "efecto dominó"; la gestación, desarrollo y término de las manifestaciones del mundo árabe varían de un país a otro. El caso de Libia no es la excepción.

A diferencia de lo ocurrido en Túnez, pero sobre todo con Egipto, el mandatario libio, Muammar Gaddafi no ha vacilado en utilizar la fuerza para dispersar a los manifestantes. Una vez iniciadas las manifestaciones, al paso de una semana algunas ONG y otras cadenas informativas como Al Jazeera ya hablaban que la cantidad de víctimas fatales superaba las doscientas personas. La verdad de las cosas, es que la situación en Libia no parecía ser un frente tan llamativo en las manifestaciones del mundo árabe.

Especialmente después de que en Egipto empezaran a fraguarse los incidentes, el régimen de Gaddafi había anunciado como una forma de anticiparse, algunas medidas paliativas. Sin embargo, éstas no fueron suficientes para lo que se vendría las semanas después.

Actualmente, Gaddafi se encuentra en una posición muy compleja. Internamente, las manifestaciones aumentan. Pasaron desde Bengasi, hacia Al Kufrah y luego se expandieron hacia el Oeste, pasando por Musratha, Zauiya y Zuara, ésta última, cercana a la frontera con Túnez.

Mientras tanto, internacionalmente Gaddafi está sintiendo un aislamiento en la comunidad de Estados. Ya son varios los países que le han recomendado al mandatario libio, permitir la libertad de opinión en los manifestantes, pero sobre todo, no reprimirlas con violencia. A esto, debemos sumar algunas pérdidas importantes de apoyo que si bien no son a nivel institucional, sí pueden ser importantes a la hora de definir el conflicto en Libia. Estas pérdidas -a nuestro juicio- son principalmente tres: La primera, es la negativa de los pilotos libios del Ejército del Aire para disparar en contra de los manifestantes -y que terminaron aterrizando sus aviones en Malta- La segunda, es la oleada de renuncias de embajadores libios en distintas sedes diplomáticas alrededor del mundo. Los diplomáticos tomaron esta decisión como una forma de mostrar su disconformidad ante la represión de las autoridades libias hacia los civiles. Finalmente, la tercera es la sublevación de algunas unidades de las FFAA libias en la parte oriental del país. Más específicamente, podemos mencionar el caso del General de Brigada, Abdul Nafa Musa, que había hecho un llamado al resto de los oficiales en la parte oriental de Libia para "marchar hacia Trípoli", la capital de ese país. Por lo tanto, Gaddafi se encuentra entre la espada y la pared.

Es cuestión de semanas para que la suma de todos estos elementos cuajen y se transformen en el colapso de la era Gaddafi. En Libia -al igual que en Egipto- el Presidente en ejercicio pretendía delegar el poder en forma hereditaria a su hijo. Si en Egipto no se quería a Hosni Mubarak ni a su hijo, Gamal es probable que en Libia tampoco quieran a Muammar Gaddafi ni a su hijo, Saif.

La diferencia entre Egipto y Libia es que las decisiones emprendidas por la comunidad de Estados -principalmente occidentales- serán más decisivas que las adoptadas en Egipto. Con "decisivas" nos referimos especificamente a posibles acciones militares. No olvidemos que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó por unanimidad en sus quince miembros, sanciones contra el régimen de Gaddafi, pero también por la invocación del Capítulo siete de la Carta de Naciones Unidas que contempla el uso de la fuerza para implementar las medidas. Al parecer, esto último justificaría el motivo que representa la incapacidad de las fuerzas libias para mantener el orden. Con el paso de los días ya se ha demostrado que no existe orden dentro de las propias unidades militares libias, por lo que su confiabilidad para mantener el orden interno ha retrocedido a fojas cero.

En vista de los acontecimientos, la encrucijada en Libia parece dirigirse a uno de los siguientes dos escenarios. Un escenario, es el colapso del régimen de la era Gaddafi y sus colaboradores más cercanos, generando una salida política "a la tunecina" -ya que no seguirá el mismo fin que el caso egipcio por el sencillo hecho que una junta militar no podrá contener los estribos del país-

El segundo escenario, es que al no tener un futuro líder claro, se optará por la secesión territorial del país en áreas de influencia que manejarán algunos clanes con la ayuda de los militares rebeldes. En tal caso, el proceso debería continuar siendo monitoreado por la ONU hasta el establecimiento de elecciones que debería llegar al paso de los meses siguientes.

Creemos que en Libia, el descenlace al conflicto -y a pesar de haberse inspirado por las manifestaciones en la Plaza Tahrir- podría no seguir la misma lógica egipcia. Evidentemente cada país del mundo árabe a pesar de compartir una serie de valores, costumbres y culturas, determinan sus acciones en función de intereses que muchas veces son distintos. Con mayor razón sucede esto cuando actualmente estamos en presencia de una verdadera revolución árabe, que ya sabemos cómo empezó, pero no sabemos cómo terminará.

sábado, 19 de febrero de 2011

Sudán del Sur : Un Estado, muchos dilemas

Mientras los efectos de la desestabilización en el mundo árabe siguen repercutiendo con especial fuerza en Libia, Yemen y Bahréin; el panorama en Sudán -que hasta hace unas semanas atrás parecía muy tenso después de los llamados a través de las redes sociales para incitar un levantamiento popular por parte del "Grupo 30 de enero"- parece calmarse de a poco.

Ya habíamos comentado en una columna anterior algunas aristas del referendo de autodeterminación de Sudán del Sur y qué podría traer como beneficio en este castigado país africano. Lo cierto es que desde entonces a la fecha, el referendo ya fue realizado y dando como resultado lo que de alguna manera ya se sabía: Sudán del Sur ha optado por la secesión del Norte. Los resultados que fueron entregados por la Comisión Electoral de Sudán eran contundentes: un 98,83 por ciento de los votantes, optaron por la independencia de Sudán del Sur. A partir de ahora los sudaneses del Sur gozarán de autonomía política, ya que el gobierno de Omar Al Bashir -el Presidente de Sudán del Norte- aceptó los resultados, interpretándose como una buena señal para la continuidad de las relaciones inter-sudanesas.

Sin embargo, el referendo también ha despertado algunas dudas, que principalmente se manifestan en dos campos. Uno de ellos, es el futuro que tendrá la provincia petrolífera de Abyei. Especialmente durante el año en curso, esta provincia ha sido escenario de violencia por la disputa de sus reservas de petróleo y probablemente Abyei será el próximo gran desafío que tengan que enfrentar los gobiernos de Jartum y Juba. Hasta el momento, no se sabe si Abyei decidirá incorporarse a Sudán del Norte o del Sur y para solucionar esto, probablemente se tendrá que definir en un referendo a sus ciudadanos. El otro aspecto importante -tanto para Sudán del Norte como del Sur- es la eliminación de este país en la lista negra estadounidense de los países que apoyan el terrorismo. Recordemos que Sudán forma parte de esta lista luego de las sospechas que este país podría haber patrocinado al atentado contra el ex Presidente egipcio, Hosni Mubarak en 1995. También por las sospechas de que a inicios de los noventa, el gobierno sudanés supuestamente dio asilo a Osama Bin Laden. Al parecer, estas sospechas serían lo suficientemente meritorias como para aislar internacionalmente a Sudán. Por lo tanto, remover a este país de la lista le interesa principalmente a Jartum -que es de mayoría islámica- pero también a Juba, ya que como lo habrá dicho su Presidente, Salva Kiir "solicitaremos juntos que se quite a Sudán de la lista de países que apoyan el terrorismo". Estos dos puntos serán los que trataremos en esta columna.

Con la evolución de la situación en Sudán, el tema de la separación ya ha sido zanjada. Como mencionamos anteriormente, según los resultados entregados por la Comisión Electoral de Sudán, una aplastante mayoría de sudaneses del Sur ha decidido separarse del gobierno de Jartum, en donde este último es predominantemente de religión musulmana. Con lo acontecido, en las últimas semanas -y si todo sigue un curso normal- el próximo 9 de julio seremos testigos del nacimiento del primer Estado del siglo XXI, donde Sudán del Sur hará su independencia de forma efectiva. Esto también transformará a Sudán del Sur en el Estado número 193 de la Asamblea de Naciones Unidas y en el Estado número 54 del continente africano.

Sin embargo, el conflicto inter-sudanés aún no está del todo resuelto. La provincia petrolífera de Abyei será el próximo gran dilema para las relaciones entre los gobiernos de Jartum y Juba. Al igual que como lo fue Sudán -un país dividido religiosamente entre musulmanes y cristianos- también lo es el caso de la provincia de Abyei. En esta provincia habitan fundamentalmente dos tribus rivales: Los Misseriya, nómadas que se dedican a la ganadería, practican la religión musulmana y generalmente pasan a Abyei en busca de agua y pastos para sus ganados. A esta tribu se le asemeja también el apoyo tácito -no formal- del gobierno de Jartum y especialmente de Omar Al Bashir. Por el otro lado, están los Ngok Dinka, que son principalmente agricultores, ligados con el gobierno semiautónomo del Sur y que por lo tanto eran favorables a la secesión del Norte, pero también a la anexión de Abyei con el Sur de Sudán.

Desde el año pasado, Abyei ha sido escenario de violentos enfrentamientos entre estas tribus rivales. A inicios de enero de este año, la cifra de víctimas fatales ya sobrepasaba las treinta. Evidentemente, esto ha generado algunas trabas para la solución de este problema, ya que el caso de Abyei debía solucionarse en un referendo simultáneo a la realización de la consulta de independencia de Sudán del Sur. Con esto, la situación de Abyei ha pasado a manos de negociaciones locales que han resultado ser infructuosas. No sería ilógico pensar que Sudán del Sur -aún haciendo efectiva su independencia en julio próximo- aún no tenga un control efectivo sobre los recursos en Abyei. Esto es importante, porque debemos mencionar que casi el ochenta por ciento de las reservas de petróleo se concentran en el Sur de Sudán, gran parte de este porcentaje en Abyei. En buenas cuentas, Sudán del Sur por ahora sería un Estado relativamente autónomo, pero aún no soberano en su totalidad. Para que Sudán del Sur obtenga esta condición, deberá solucionar el dilema de Abyei junto al gobierno de Jartum.

En esa materia, deberíamos recordar que el Acuerdo Integral de Paz que en 2005 puso fin a las hostilidades entre el Norte y el Sur del país, mencionaba que antes de la realización del referendo, las ganancias del petróleo debían ser repartidas en partes iguales para el Norte y el Sur. Con la aprobación de la independencia de Sudán del Sur, este punto en rigor, ya no tendría que ser cumplido. Sin embargo, por ahora el tema no es tan sencillo como para afirmar que Sudán del Sur ostentará todos los recursos petrolíferos bajo su jurisdicción, ya que los oleoductos que pasan por Sudán, desembocan en el Mar Rojo, al Norte del país, por lo tanto, el caso de Abyei tendrá que imperiosamente ser solucionado a través de negociaciones entre los gobiernos de Sudán y con un constante monitoreo internacional. Nuevamente, la voluntad política será clave para solucionar ese tema.

El otro aspecto con el que tendrá que enfrentar este nuevo Estado africano, es apoyar la causa para eliminar a Sudán como un país patrocinador del terrorismo. Para entender esto, podríamos hacernos una pregunta ligada a lo que veníamos tratando anteriormente: ¿Cómo Al Bashir decidió aceptar la separación de Sudán del Sur sabiendo que este país concentra casi la totalidad de las reservas de petróleo? La respuesta queda en evidencia: El compromiso de eliminar a Sudán -o Sudán del Norte en este caso- en la mencionada lista.

Antes de la realización del referendo, Sudán tuvo que sopesar las sanciones económicas y el aislamiento internacional, sumado a la orden que en 2009 emitió el Tribunal de la Haya para la captura internacional contra Omar Al Bashir -por las acusaciones de crímenes de lesa humanidad y genocidio por el conflicto en Darfur-. Con todo, probablemente estas acusaciones podrían suavisarse un poco en el corto y mediano plazo. Entender ahora la aprobación de Al Bashir, no resultaría tan compleja. El Presidente de Sudán del Norte pierde, pero gana al mismo tiempo.

Mientras Sudán del Norte queda con las reservas de petróleo en jaque, Sudán del Sur las ostenta, pero al costo de poseer una altísima tasa de analfabetismo, pobreza y con la tarea de empezar a organizarse como un Estado autónomo. Es probable que de aquí a julio próximo, efectivamente Sudán del Sur sea un Estado efectivo, pero aún con la duda de tener la autonomía económica y sobre todo territorial en el caso de Abyei. Por su parte, ¿Jartum cómo responderá a largo plazo una vez que los embates de la escasez por los ingresos del petróleo empiecen a hacer efecto? Para entonces, ¿En qué estado se encontrará Sudán del Sur? ¿Dejará de ser autónomo para pasar a ser soberano?

El referendo realizado en febrero ha solucionado un gran dilema, pero ha instalado muchos otros más y que dicho sea de paso, tendremos que ir mirando con atención en los próximos meses.


domingo, 6 de febrero de 2011

Los efectos de las crisis en Túnez y Egipto para el mundo árabe

Mientras que en Egipto la evolución a la crisis política empieza a dar tenues señales de "mejora" -tras la reunión entre el Vicepresidente egipcio, Omar Suleiman con autoridades de los partidos de oposición- en el mundo árabe, el resto de los países entendieron que los efectos de las crisis en Túnez y Egipto tenían que ser contenidas antes de que se traspasaran al resto de la región. En esta columna, nos enfocaremos en revisar en primer lugar, los efectos de las crisis egipcio-tunecinas para una serie de países en el mundo árabe y luego, analizar cómo ha evolucionado el conflicto o crisis política en Egipto junto con su escenario más probable en vista de los últimos acontecimientos.

En la misma región del Magreb -que Túnez comparte con otros países como Marruecos, Libia y Argelia- en todos esos casos, a grosso modo han decidido inyectar fondos para asegurar proyectos de vivienda y programas de empleo. Recordemos que tanto en las crisis de Túnez como de Egipto, uno de los factores se dio con la situación de una juventud sumida en la pobreza y con nulas posibilidades de empleo. De ahí que sean entendibles estas medidas paliativas de los países magrebíes. Pero otros países fuera del Magreb, como por ejemplo, el caso de Jordania, el monarca Abdullah ha acelerado el proceso de reforma que conduzca a una mejoría del país. Como lo diría en sus propias palabras, "queremos reformas que allanen el camino para que nuestro pueblo tenga grandes oportunidades y una vida digna". A pesar de esto, la situación dentro de Jordania no es vista con buenos ojos por los islamistas -o al menos, los islamistas más radicales- que denuncian una serie de escándalos de corrupción y una reforma a la ley electoral. Por lo pronto, la situación en Jordania no ha pasado a mayores, ya que el principal referente de oposición, el Frente de Acción Islámica ha señalado que a diferencia de Egipto no desean un cambio de régimen, sino que sólo reformas políticas.

Resulta curioso revisar cómo ha evolucionado desde la última revisión de la crisis en Egipto, los acontecimientos actuales. Si hacemos una pincelada, recordaremos fácilmente que señalábamos en la columna anterior, que en Egipto se dio un proceso de "agotamiento político" con el régimen de Hosni Mubarak. No podía ser de otra forma, porque las iniciativas de las manifestaciones se deben a la pérdida de apoyo que ha constatado el Presidente egipcio ante la incapacidad de generar eficazmente reformas políticas que conduzcan a una mayor libertad para su población -quien desde 1981 ha tenido que acostumbrarse a vivir bajo "estado de excepción"- y también, ante la creación de empleos, que ha sido un fuerte golpe con el que ha tenido que lidiar especialmente la población más joven.

Sumémosle además, la postura de los Hermanos Musulmanes y las denuncias sobre "fraude electoral" en los comicios legislativos de noviembre -que ya habíamos comentado anteriormente- y que entender este aspecto, resultaría fundamental para una comprensión integral del panorama en Egipto. Resulta que tal como lo habíamos advertido, esta acusación ha ayudado a generar un "programa común" de los partidos de oposición para denunciar las malas prácticas del gobierno egipcio.

Ahora bien, desde aquél entonces, se han dado interesantes pasos -y curiosos al mismo tiempo- que puedan sentar un precedente para el proceso de transición. El primero de ellos, es la reunión de los partidos de oposición -incluyendo a los Hermanos Musulmanes- con el Vicepresidente, Omar Suleiman para pedir una serie de reformas constitucionales, orientadas básicamente a los requisitos para ser candidato presidencial, el número de mandatos que puede tener el Jefe de Estado y el fin de la Ley de Emergencia, vigente desde 1981.

También hay una señal que no podemos pasar por alto y es la renuncia de parte de la cúpula del Partido Nacional Democrático (PND), el partido oficialista en el que militan tanto Mubarak como su entorno más cercano. Su hijo, Gamal Mubarak contaba con el puesto de Presidente del comité político del partido, al que también se desligó.

En la política internacional son importantes los hechos, pero también las señales, y en este sentido, podemos apreciar que la renuncia -especialmente la de Gamal a su puesto que lo ligaba al PND- es una de ellas. ¿Podría interpretarse como un intento de "despolitizar" la imagen de Gamal, para legimitar una continuidad de la era Mubarak en Egipto?

Esto es relevante si recordamos la crisis tunecina, donde al primer intento de formar un gabinete por parte del Primer Ministro, Mohamed Ghanuchi se le criticó el hecho de que permanecieran miembros del régimen de Ben Alí -que militaban a su vez en el RCD-. Como una forma de calmar los ánimos, Ghanuchi intentó "despolitizar" el gabinete haciendo que sus ministros renunciaran a su militancia en el RCD, intento que a la larga no prosperó. En base a esto, bien podríamos imaginar que ese intento de despolitizar a Gamal intente allanarle el camino que los ministros en Túnez no pudieron encontrar.

Lo cierto, es que por ahora todo parece indicar una cierta calma. Dado el complejo momento que atraviesa la crisis en Egipto, hay un hermetismo para las conversaciones sobre una eventual dimisión de Mubarak, pero -según las estimaciones- quedaría como posible sustituto en el proceso de transición, su Vicepresidente Omar Suleiman.

Independiente de todo esto, está claro que Mubarak no podrá quedarse hasta septiembre como él lo manifestó en la prensa, pero esa no debería ser nuestra inquietud. Lo que realmente preocupará no sólo a Egipto, sino que también a Occidente, serán las elecciones presidenciales que durante este año -según la agenda- deberían realizarse en el país.

Sería bueno preguntarse si las manifestaciones en Egipto, ¿desean la renuncia sólo de Hosni Mubarak o bien, a la renuncia de cualquier vínculo del PND con el poder en Egipto? Si fuera así, ¿entonces la figura de Gamal Mubarak sería legítima al desligarse del partido oficialista?

Hasta ahora, el proceso de "transición" en Egipto ha sido increíblemente más complejo que el tunecino, lo que es comprensible dado a que como ya lo habíamos sostenido, este país representa una importancia estratégica para Occidente e Israel. Para Occidente, porque básicamente desde el régimen de Mubarak, se ha asegurado el libre tránsito petrolífero por el Canal de Suez -una importante ruta por la que atraviesan los buques petroleros pesados-. Se cree que aproximadamente unas 35.000 embarcaciones pasan al año por este canal, transformándolo en una de las principales rutas de carga pesada en todo el mundo. Por más que a priori se consideraría como algo marginal su equivalencia de transportar aproximadamente el 1% de la producción mundial, no deja de ser cierto que un eventual cierre del canal, dispararía el precio del crudo al tener que buscar rutas alternativas para el comercio de éste hidrocarburo.

Por otro lado, para Israel la situación en Egipto también es clave para sus intereses estratégicos. En el peor de los escenarios, Israel vería como los Hermanos Musulmanes -ante una posibilidad de llegar al poder- puede ver afectada su seguridad dado a que los Hermanos Musulmanes tradicionalmente no reconocen los Acuerdos de Camp David -que pusieron fin a las hostilidades entre Israel y Egipto por la situación de la Península del Sinaí-. Aunque en la actualidad, esta colectividad, ha manifestado su voluntad de someterlo a un referendo, de todas formas, esto sería observado con escepticismo especialmente por Israel. Desde Tel Aviv, no se ve con buenos ojos una llegada de la oposición islamista al poder en Egipto, ya que consideran que la situación con los palestinos -que ya es frágil- puede verse agudizada ante una situación como esa. También, porque ésta ya sería la segunda "pérdida" de un aliado para Israel, ya que durante el año pasado, las relaciones entre Tel Aviv y el régimen de Ankara ya se vieron fuertemente tocadas después del asalto a la "Flotilla de la Libertad".

En conclusión, estamos ante un panorama sumamente complejo, con una enorme cantidad de aristas y que alguna modificación sustantiva en alguna de ellas, traerá consecuencias absolutamente directas en las demás. Lo que sí podemos afirmar respecto a la situación en Egipto, es que de ninguna manera, el actual Presidente tendrá una base de legitimidad para permanecer en el poder hasta septiembre como el mismo lo había estimado. Esperamos que a la brevedad, las preguntas que lanzamos en los párrafos anteriores puedan responderse con el pasar de las próximas semanas.