viernes, 31 de diciembre de 2010

El efecto Wikileaks y la diplomacia espiada

No podemos dejar marchar el año 2010 sin haber mencionado un hecho que marcó fuertemente la diplomacia estadounidense, en la cual, ésta conoció de lleno a su peor enemigo público, Julian Assange o más claramente, el fundador de Wikileaks. A pesar de que muchos ya lo sabrán, Wikileaks (que traduciéndolo significaría "filtraciones rápidas") es un portal abierto que ha tenido acceso a nada menos que 250.000 mensajes con distintos niveles de confidencialidad diplomática y que contenían comunicaciones del Departamento de Estado estadounidense con sus embajadas repartidas alrededor del mundo. Estos mensajes cubrían desde el año 1966 hasta 2010 y provenían de todas las latitudes.

Con la publicación de los principales secretos diplomáticos estadounidenses, Assange ha sido considerado para unos como "el más peligroso terrorista de la era digital" mientras que para otros se le reconoce como "un defensor de la libertad de expresión". Lo cierto es que sin duda alguna ha sido un actor absolutamente relevante durante el 2010. En esta columna revisaremos algunos efectos que ha tenido el fenómeno Wikileaks desde sus primeras publicaciones y cómo podría seguir afectando la imagen de Estados Unidos o la diplomacia alrededor del mundo.

A pesar de que las primeras publicaciones de documentos confidenciales por parte de Wikileaks datan del 2006, no tuvo la fuerza suficiente como para imponerse a la opinión pública internacional. Ese año surgieron revelaciones como -por ejemplo- la "decisión secreta", supuestamente adoptada por el líder rebelde somalí Sheikh Hassan Dahir Aweys para mandar a asesinar a funcionarios del gobierno, las ejecuciones extrajudiciales en Kenia, el vertido de residuos tóxicos en Africa, los manuales de la Iglesia de la Cienciología, los protocolos de detención de Guantánamo, las direcciones de miembros del Partido Nacional Británico, entre otras.

Sin embargo, su real peso apareció este año cuando reveló tres importantes hechos relacionados con las guerras de Irak y Afganistán. Desde ahí, la imagen de Assange -y su creación Wikileaks- comienza a cristalizarse para la diplomacia estadounidense. La primera de estas tres revelaciones surgió en abril cuando Wikileaks hizo público un video con el que desmintió la versión oficial de la muerte de 11 iraquíes el 12 de julio de 2007, entre ellos la del fotógrafo de la agencia Reuters Noor-Eldeen y su conductor, durante una acción aérea de las fuerzas de Estados Unidos. Hasta entonces, el Ejército norteamericano aseguraba que habían respondido a un ataque de "una fuerza hostil". Pero el video revelado por Wikileaks mostró algo totalmente diferente. "Cinco o seis llevan armas", se escucha en la grabación, que alude a los funcionarios de Reuters. Sus supuestas armas eran sus cámaras y accesorios de las mismas. "Avísame cuando los tengas (a tiro) y dispara", ordenan al soldado que se encuentra en el helicóptero. Al día siguiente, el Ejército de Estados Unidos dijo que los periodistas habían fallecido durante un enfrentamiento de sus helicópteros con tropas insurgentes. Fue el primer golpe del año, pero no el último.

La segunda publicación fuerte de Wikileaks golpeó el 25 de julio. En ésta -que fue considerada como "la mayor filtración de documentación secreta de la historia"- se revelaron más de 90.000 documentos sobre la guerra de Afganistán, entre los años 2004 y 2009. Estos documentos dibujaban un panorama bélico mucho más oscuro de lo que se creía y daba cuenta de cosas como la ayuda de la Inteligencia paquistaní a los talibanes o la existencia de "escuadrones de la muerte" en el seno del Ejército estadounidense encargados de ejecutar cabecillas insurgentes. Se revelaron también datos inéditos, como que los talibanes ya usaban misiles tierra-aire, el mismo tipo de armamento que terminó por inclinar la balanza durante la guerra de los 80 contra la Unión Soviética.

Wikileaks golpeó con otra bomba el 22 de octubre. Esta vez se trató de 391.832 documentos secretos sobre la guerra de Irak, que abarcaban el período comprendido entre el 1 de enero de 2004 al 31 de diciembre de 2009. Las filtraciones revelaron por primera vez una cifra oficial de víctimas: 109 mil muertos, un 63% de ellos, civiles. Un balance oficial publicado a fines de julio señalaba 77.000 iraquíes muertos entre 2004 y 2008. Los documentos también dejaron al descubierto la ayuda que prestaba Irán a las milicias iraquíes y el uso sistemático de torturas. Según la cadena qatarí Al Jazeera, que reveló los archivos, las autoridades estadounidenses dejaron sin investigar cientos de informes que denunciaban abusos, torturas, violaciones e incluso asesinatos perpetrados sistemáticamente por la Policía y el Ejército iraquí.

Principalmente con estas tres publicaciones, la imagen de Estados Unidos se vio fuertemente afectada para la opinión pública internacional. Pero también podríamos considerar una cuarta publicación, como por ejemplo la revelación donde la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton instruyó a sus diplomáticos que espiaran a los representantes de otros países acreditados ante Naciones Unidas. El "cable" que solicita a los diplomáticos estadounidenses que recaben informaciones confidenciales, está firmado por la secretaria de Estado Clinton en julio de 2009.

Sin embargo, en los círculos diplomáticos que habrían sido objeto de espionaje, no había tanta sorpresa -o al menos una enérgica expresión de rechazo-. Pese a lo condenable, se consideró casi como algo "normal". Carne Ross -un diplomático británico retirado- al ser consultado por el cable donde Clinton instruía a espiar a los países acreditados en la ONU, declaró a la prensa: “El hecho que Estados Unidos espía en la ONU no puede ser una sorpresa. Muchos países lo hacen, incluido el nuestro”.

Esto sería así, ya que -digámoslo claramente- la diplomacia es en parte, una misión de observación.

En este sentido, la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas de 1961, es muy claro al establecer las funciones específicas del quehacer diplomático que serían básicamente.

a. Una función de representación.
b. Una función de negociación.
c. Y finalmente, la función de “observación”.

Esta última función implica, según el espíritu del tratado, recolectar información útil a la acción exterior del Estado de origen, específicamente sobre la situación interior de la entidad extranjera donde dicho cuerpo diplomático tiene su sede. Por regla general esta observación implica la adquisición de información relativa a todos los ámbitos propios a esta interacción, es decir lo económico, lo político, lo social, lo cultural y lo militar.

Cuando por ejemplo en la diplomacia se atraviesa un período de tensiones, se acostumbra a "llamar a consultas al embajador". Lo que se está haciendo con esto, es llamar a informar a un representante del Estado acreditante que posee una serie de información que otros no poseen y esto sería así, porque la misión diplomática cumple la función de observación donde -valga la redundancia- se "observa" el comportamiento de una serie de actores del sistema político, entre ellos, de los partidos políticos, de los grupos de interés y presión, de la moral nacional del país en observación, etc.

En conclusión, no puede sorprendernos el hecho de que en la diplomacia se espíe. Lo que debería sorprendernos es que en un mundo como el actual, los mensajes diplomáticos puedan ser vulnerados y publicados de esta forma gracias a la masificación de nuevos medios de información.

Estrictamente en materia diplomática, Estados Unidos no está haciendo algo nuevo, sin embargo, la publicación de los cables de Wikileaks -especialmente los tres más importantes que comentábamos anteriormente- han puesto en mayor duda la legitimidad del uso de la fuerza en las campañas de Irak y Afganistán. Fueron los primeros cables, pero probablemente no serán los últimos y así, el fenómeno Wikileaks durante el año entrante seguirá siendo un tema de convergencia mundial; quizás no en la diplomacia propiamente tal, pero sí en temas como las violaciones a derechos humanos en los principales frentes de batalla en Medio Oriente.

Aún queda una enorme cantidad de cables por divulgar, por lo que no debería extrañarnos que en los próximos meses siga siendo un tema fuerte en los principales medios de comunicación.

Con todo este embrollo, seguramente Washington debe añorar los viejos tiempos de las valijas diplomáticas.


jueves, 23 de diciembre de 2010

La crisis política en Costa de Marfil: ¿Una Ruanda 2.0?

La situación política en Costa de Marfil es extremadamente compleja luego de la realización de los comicios presidenciales del pasado mes de noviembre. En éstos, observadores independientes -así como enviados de Naciones Unidas- reconocieron como ganador al candidato opositor Alassane Ouattara. El Presidente Laurent Gbagbo -que hasta la fecha ocupa la primera magistratura- se niega a reconocer los resultados de las elecciones acusando a través de un portavoz que Naciones Unidas "no ha permanecido neutral en las disputadas elecciones presidenciales". Con esto, se cristaliza un complejo panorama en momentos donde la ONUCI -la misión que Naciones Unidas tiene desplegada en Costa de Marfil para tratar de controlar la situación de seguridad en este país africano- vencerá el próximo 31 de diciembre.

Lo cierto, es que quiérase o no, Gbagbo aún ostenta de facto la presidencia del país negándose a dejar el poder que debiese haber entregado hace cinco años, ya que en rigor, su mandato terminaba el año 2005, pero que por motivos internos las elecciones se postergaron seis veces seguidas, haciendo que hasta la fecha se mantenga como el mandatario de ese país. En esta columna nos interesará revisar brevemente la crisis política que azotó y mantiene dividido a este país desde el año 2002-2003 para luego pasar revista a las elecciones actuales y sus consecuencias en el frente interno e internacional.

El levantamiento en Costa de Marfil empezó el 19 de septiembre de 2002 con un amotinamiento de tropas que protestaban por su desmovilización. Las protestas pronto pasaron a ser una rebelión a gran escala, dando voz a la insatisfacción de los musulmanes del Norte del país, quienes se consideran discriminados por el gobierno de Gbagbo.

Al líder de la oposición, Alassane Outtara -un musulmán del norte- se le prohibió postularse a las elecciones presidenciales del 2000 por una nueva ley que indicaba que todos los candidatos debían haber nacido en Costa de Marfil, de padres marfileños. Se dijo que Outtara era de Burkina Faso, pese a que previamente se había desempeñado como primer ministro de Costa de Marfil; también había representado a Burkina Faso ante el Banco Mundial. Para muchos musulmanes esto simbolizó su marginación, pues muchos de ellos tienen lazos familiares con Burkina Faso y Malí.

Una nueva ley que buscaba que aquellos nacidos en Costa de Marfil de padres extranjeros pudieran convertirse fácilmente en ciudadanos marfileños, fue bloqueada en el Parlamento por los aliados de Gbagbo.

La guerra civil en este país alcanzó su término el año 2003 con la firma de un acuerdo de paz impulsado por Francia -país que es relevante en este conflicto ya que fue el poder colonial antes de su independencia- y que comprometía a las partes a diseñar un gobierno de unidad. Esto, en la práctica nunca se implementó por completo, ya que los opositores a Gbagbo acusaban que se les prometieron los ministerios del Interior y Defensa y que sin embargo, en el texto del acuerdo ésto nunca apareció.

En marzo de 2004 el Partido Democrático -uno de los más importantes de Costa de Marfil- se retiró del acuerdo acusando al Presidente Gbagbo de "desestabilizar el proceso de paz".

Luego de que una manifestación de la oposición fuera reprimida por el gobierno -con un alto número de muertos- los ex rebeldes, ahora con el nombre de Nuevas Fuerzas junto con el principal partido de la oposición, la Concentración de Republicanos, se retiraron del gobierno.

Además un informe de la ONU dijo que las fuerzas de seguridad leales a Gbagbo habían elaborado una lista de simpatizantes de la oposición para ser asesinados.

De esta forma, se ha gestado en términos generales una crisis política y social altamente polarizada y que ha tomado rasgos violentos -siguiendo la tendencia de la mayoría de los países africanos- que impiden una pronta solución a la crisis.

Un hecho que sin duda marcaría un precedente importante para calmar la situación interna, sería la realización de elecciones. Para Gbagbo sería una forma de legitimar su poder, ya que como señalábamos su período presidencial terminaba en 2005; mientas que para sus opositores, sería una forma de derrotarlo democráticamente en las urnas y así poder terminar con la discriminación de la que ellos dicen ser objeto. Para ser claros, las elecciones no tuvieron el efecto que se esperaba, sino que ha agitado aún más la situación entre oficialismo y oposición. Gbagbo ha desconocido los resultados de las elecciones acusando imparcialidad por parte de Naciones Unidas.

Observadores independientes y otros de Naciones Unidas han reconocido como ganador de los comicios a Alassane Ouattara y desde que se conocieron los resultados, la misión de la ONUCI ha usado el Hotel Golf como sede presidencial provisoria para el mandatario electo. Los militares de Costa de Marfil -que son fieles a Gbagbo- sitiaron hace unas semanas al presidente electo en las inmediaciones del hotel y se enfrentaron con "cascos azules" generando un intercambio de disparos.

Gbagbo ha exigido el retiro inmediato de Naciones Unidas, mientras que el organismo multilateral sostiene que cumplirá a cabalidad con su mandato, aunque éste terminará el próximo 31 de diciembre. Habría que ver si se decide postergar la misión de la ONUCI; aunque hasta ahora sería complejo predecir esto, ya que algunos argumentaban que Naciones Unidas prepara un retiro parcial de sus efectivos luego de que los enfrentamientos con fuerzas de seguridad, dejaran un saldo de diez víctimas fatales.

Francia, que tuvo un rol como país colonizador en Costa de Marfil, mantiene a 900 efectivos para apoyar las labores de la ONUCI. Su Ministra de Asuntos Exteriores, Michèle Alliot-Marie al ser consultada sobre si Francia pudiese intervenir militarmente para frenar la violencia sostuvo que "esa sería una tarea para la comunidad internacional" sin descartar que en caso que la situación se agrave en Costa de Marfil, "podrían asistir a la evacuación de los 15.000 franceses" que residen ahí. Alemania hizo un llamado similar y además redujo al mínimo su personal de la embajada en Abiyán, la principal ciudad comercial marfileña.

Esta crisis podría empezar a tomar un matiz similar al que se vio el año 1994 en Ruanda. A pesar que sus aspectos de fondo son distintos -ya que por ahora no hay un asesinato del Presidente- sí está tomando algunos aspectos propios del conflicto ruandés. Por la radio se emiten mensajes de incitación a la violencia y odio contra los soldados de la ONU. Como lo dirá Alain Leroy, el jefe de la misión de paz de la ONUCI, "en la radio emiten mensajes de odio y llamados a ataques a nuestros soldados de la ONU. Es brutal". Además, algunas potencias mundiales son reacias a usar sus efectivos para calmar la situación en Costa de Marfil, ya que como lo dirá la Ministra de Asuntos Exteriores de Francia, "es una tarea para la comunidad internacional". Sin embargo, no se vacilará en evacuar a los conciudadanos en el lugar. Nada más parecido a la situación en Ruanda cuando en abril de 1994 paracaidistas belgas y franceses se tomaron el aeropuerto de Kigali para evacuar a sus ciudadanos residentes en un país que a todas luces era ingobernable.

¿Costa de Marfil estará apuntando a esa dirección? Hasta ahora todo parece indicar que sí. De todas formas, una cifra de muertos como la de Ruanda debiese ser impensable en los tiempos actuales, especialmente después de la firma del Estatuto de Roma donde los Estados en principio se compometen a impedir y condenar crímenes de guerra, lesa humanidad, genocidio, etc.

Por ahora la clave será revisar cómo evolucionará la situación política con Gbagbo y Ouattara, qué medidas tomará Naciones Unidas para postergar o ampliar la misión de la ONUCI y qué acuerdos se podrían llevar a cabo entre los seguidores de Gbagbo y las fuerzas opositoras. Si bien ya hay algunas medidas que fueron tomadas por la Unión Europea -entre ellas impedir el ingreso de Gbagbo a cualquier país de la Unión, u otras tomadas por el Banco Mundial relacionada con coerciones económicas- lo cierto es que este tipo de medidas no tienen un efecto sustantivo en los conflictos africanos. Recordemos que incluso en Sudán, hay una orden de captura internacional contra su Presidente, Omar Al-Bashir y que sin embargo, no ha tenido efectos para mitigar la violencia en Darfur, una provincia al Oeste del país.

Los efectos internacionales que hasta ahora se están tomando, no deberían tener un efecto al menos en el corto plazo. El problema está en que Gbagbo ya cuenta con un poder ilegítimo, irreconocible por la comunidad internacional y que a pesar de todo, tiene la lealtad de las tropas del ejército y la policía. Con esto, difícilmente la solución sea política, porque ya ni siquiera está la intención de dialogar.

Con un conflicto que en menos de una semana ha dejado 173 muertos, la comunidad internacional debería empezar a preocuparse si no quiere que se repita una "nueva Ruanda".




domingo, 12 de diciembre de 2010

La XVI Cumbre de Naciones Unidas contra el cambio climático: ¿Estamos ganando o perdiendo tiempo?

Desde el 29 de noviembre al 10 de diciembre, se desarrolló en Cancún la décimosexta Cumbre de Naciones Unidas contra el cambio climático. En la cita se buscaría revertir la débil resolución alcanzada durante el año pasado en la Cumbre de Copenhague -donde se llegó a un acuerdo de carácter no vinculante- y donde principalmente cinco Estados: Brasil, China, Estados Unidos, India y Sudáfrica se comprometían a mostrar una mayor voluntad para reducir sus emisiones de CO2 para la cita que se desarrollaría este año en México.

Se suponía que para esta versión de la cumbre, se había levantado en una serie de movimientos ambientalistas; así como en la opinión pública mundial, la expectativa de llegar a un acuerdo que sustituya el Protocolo de Kioto que hasta el momento, es el único documento vinculante que comprometía a los Estados a reducir las emisiones de gases contaminantes. Sin embargo, esto no fue alcanzado en esta cumbre. Incluso antes de que ésta comenzara, Patricia Espinosa -la Canciller mexicana y anfitriona de esta versión de la cumbre- al ser consultada sobre si se llegaría a un acuerdo "Post Kioto", ésta respondió que “estrictamente no es indispensable en esta cita". Hasta ahora, las esperanzas deberán apuntar a la resolución de la próxima versión de la cumbre que se desarrollará el 2011 en Durban, Sudáfrica.

Cuando hablamos del calentamiento global, estamos hablando de un tema sumamente delicado y que al parecer varios no dimensionan su magnitud. Resulta que se tiende a pensar que los efectos de este fenómeno nos afectarán en el mediano o largo plazo; pero esto no es así. Actualmente estamos siendo objeto de los efectos del calentamiento global. El año pasado ya lo habíamos comentado en una columna anterior, sin embargo, es necesario recordar que dentro de las consecuencias que ha traído el efecto invernadero, está la disminución notoria de -por ejemplo- el Monte Kilimanjaro que ubicado en Tanzania, es la mayor cumbre del continente africano. Los informes que habían sido elaborados el año pasado, daban cuenta de la desaparición del 85 por ciento de sus nieves. También estaba el caso del retroceso del glaciar cuzqueño de Quelccaya, el mayor del mundo en las latitudes tropicales. A mediados de los 70, el glaciar perdía seis metros de su superficie por año. En las últimas mediciones, la pérdida alcanza a 60 metros anuales. En total, ello ha reducido su superficie en casi un cuarto.

Con ejemplos como éstos, no podemos desconocer la magnitud de un fenómeno que a todas luces nos está golpeando, por lo que buscar medidas que logren demorar -ya que digámoslo claramente, el efecto invernadero es irreversible- resulta ser fundamental en la comunidad internacional.

El año pasado y a inicios del actual se ha intentado generar una toma de conciencia global por este tema, aunque ésta dista bastante de los foros multilaterales organizados por Naciones Unidas. Especialmente durante el segundo semestre del año pasado, se desplegó una campaña mundial conocida como "La campaña de los 350" (en referencia al número de partes por millón, que es la unidad de medida para determinar el grado de presencia de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre)

Con 350 ppm, se estima que se puede -al menos- detener el efecto del calentamiento global en términos de poder paliar los efectos de las sequías y las inundaciones que han sufrido una serie de países en Africa, América Central y algunos de América del Sur, como es el caso de Venezuela y Ecuador.

Hasta el año pasado, nos encontrábamos en una tasa de 385 ppm -que ya es considerado peligroso- y la urgencia por combatir esto, nace porque una serie de expertos en medioambiente encabezados por el científico de la NASA, James Hansen hicieron un estudio en el año 2003 donde determinaron que el incremento de partes por millón de CO2 en la atmósfera, está creciendo a una tasa cercana de 2 unidades por año.

Esto generaría que dentro de los próximos cien años la temperatura global aumente de 3,5 a 4 grados; haciendo que la presencia de hielos sea totalmente nula y en consecuencia traería efectos devastadores para la flora y fauna terrestre.

También en marzo de este año, se vio una campaña conocida como "La hora del planeta" que consistía en apagar las luces de todos los edificios emblemáticos desde las 20:30 a las 21:30 y que contó con una manifestación masiva en más de 1.600 ciudades alrededor del orbe participando más de un centenar de países en dicha campaña. Esa campaña se desarrolló apenas tres meses terminada la Cumbre de Copenhague, por lo que no nos debería extrañar si en los próximos meses se hace algo similar en respuesta a la resolución de la Cumbre de Cancún.

A pesar de todas las manifestaciones, se está intentando ganar tiempo en los Estados para fortalecer en lo que más se pueda la producción industrial antes de que se pueda llegar a un acuerdo vinculante que sustituya al Protocolo de Kioto. Pero como humanidad, estamos perdiendo tiempo valioso que nuestro planeta necesita. Pensar en un mundo con apenas 4 grados más de temperatura, puede significar la brecha entre la vida y la muerte para un sinfin de especies animales y vegetales; mientras que nuestros hábitos de vida, se verían dramáticamente modificados ante un escenario como el descrito.

Es imperioso que los Estados demuestren una toma de conciencia mayor. No basta con contar el apoyo de un gobierno para una campaña como la que se vio en "La hora del planeta". Si bien algunos de éstos apagaron sus edificios emblemáticos -como por ejemplo, Francia con la Torre Eiffel o el Coliseo de Roma con Italia- el esfuerzo donde debe verse con más notoriedad, es precisamente en estas cumbres multilaterales.

De todas formas, mencionemos los acuerdos alcanzados. Entre éstos se destaca la creación de un Fondo Verde Climático dentro de la Convención Marco, que contará con un consejo con 24 países miembros y un fideicomisario que en principio sería el Banco Mundial.

Asimismo, se incorpora el compromiso de proporcionar US$30.000 millones de financiación rápida para el período 2008-2012 y se reconoce la necesidad de movilizar US$100.000 millones por año a partir del 2020 para atender las prioridades de los países en desarrollo.

Igualmente, se acordó elevar el nivel de ambición en la reducción de emisiones de gases causantes del efecto invernadero y propusieron que las naciones con vínculo jurídico con ese protocolo deberían, en el 2020, reducir sus emisiones entre el 25 y el 40% en relación a los niveles de 1990.

Podemos ver que de aqui al 2020 se encuentra gran parte de sus objetivos; pero probablemente de aqui al 2020 ya varios montes -entre ellos el Kilimanjaro o el Quelccaya- ya no existan y quién sabe cuántos más.

En ese sentido, el balance general en esta versión de la cumbre -aunque predecible- fue bastante negativo. No queda más que esperar y resignarse hasta la cumbre del 2011 en Durban donde esperemos que no sean cifras y montos las que se den en los resultados, sino que compromisos vinculantes para realmente reducir las emisiones de CO2. No solo nosotros estamos ante una cuenta regresiva, sino que nuestro planeta -y su flora y fauna- también.





domingo, 28 de noviembre de 2010

Corea del Norte y la disuasión ineficaz

Conocido por todos es a estas alturas el escenario conflictivo que se vive en la península coreana. Según los medios de prensa, el día martes de esta semana Corea del Norte usó fuego de artillería para bombardear la isla surcoreana de Yeonpyeong, cerca de la frontera que separa a las dos Coreas. Su vecino del Sur, respondió el ataque de la misma forma, prolongándose un intercambio de disparos que habría durado casi dos horas. El saldo final de este hecho, fueron dos militares surcoreanos muertos, dos civiles de la misma nacionalidad y una veintena de heridos. Por su parte, el régimen de Pyongyang responde que el bombardeo fue iniciado por Corea del Sur y que ello fue el motivo por el que se inició el ataque. Más allá de las declaraciones cruzadas, podemos sacar varias lecturas de este incidente.

Primero, este tenso incidente, es el mayor ataque desde 1953, año en donde se firmó el armisticio que pondría el fin a la Guerra de Corea. Decimos que "pondría", porque en realidad la firma de este documento no es de un tratado de paz, por lo tanto, técnicamente las dos Coreas siguen en guerra.

Segundo, este ataque se da en un contexto donde se espera una sucesión de liderazgo político y militar de Norcorea. El líder de este país, Kim Jong-il transferiría el poder al menor de sus hijos, Kim Jong-un. Para mencionar esto, sería relevante tener claro que Corea del Norte, es el único país comunista donde el poder se establece como una dinastía hereditaria. Se supone que este incidente, generaría una señal de lealtad desde la cúpula militar norcoreana hacia Kim Jong-un que en septiembre de este año fue investido como General del Ejército de su país.

Tercero, se da a unos días que inicien los tradicionales ejercicios navales que realizan las marinas estadounidenses y surcoreanas y que tienen como principal función enviar una señal de disuasión a Corea del Norte. Estos ejercicios se iniciaron hoy domingo y terminarán el día miércoles de la próxima semana.

En términos generales, este hecho ha despertado una alarma internacional de proporciones. Casi al unísono, la comunidad internacional ha condenado este hecho mientras que en un comienzo, China -el principal aliado de Corea del Norte- se negó a catalogar el incidente como un "ataque norcoreano", sino que como "un intercambio de artillerías". Más allá de la nomenclatura, lo cierto es que es una señal preocupante que debería motivar la necesidad de retomar las conversaciones a seis bandas para la desnuclearización de la península coreana -que la componen las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón- y que terminaron el año 2009 luego que Corea del Norte las abandonara producto de la sanción que realizó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En la actualidad, el conflicto en la península coreana ha tomado una dinámica diferente con este incidente. Es altamente improbable que -al menos por ahora- el Consejo de Seguridad de la ONU haga una condena con nuevas sanciones a Corea del Norte, porque el hacerlo sería apagar un incendio con bencina. Por otra parte, los ejercicios navales entre las marinas de Estados Unidos y Corea del Sur, no están enviando la señal de disuasión que esperan, ya que a Corea del Norte poco parece importarle la presencia de los casi 28.500 marines estadounidenses que se asientan en su vecino del sur desde que "terminó" el conflicto en 1953.

Sin embargo, este hecho sí ha tenido implicancias políticas importantes para Corea del Sur. El Ministro de Defensa surcoreano, Kim Tae-young ha renunciado a su cargo a dos días del bombardeo tras las fuertes críticas que ha recibido por parte de la oposición, ya que -bajo la lógica de ésta- la respuesta dada desde Seúl era demasiado tibia. Actualmente, el nuevo ministro de la cartera, Lee Hee-won, el ex asesor de seguridad nacional, será el encargado de llevar adelante los temas del ministerio. Otro efecto político importante es que Corea del Sur ha decidido suspender el envío de ayuda humanitaria que le estaba entregando a su vecino del Norte tras las inundaciones que azotaron al país durante el mes de agosto. Por último, no podemos dejar de lado las declaraciones de "venganza" que prometieron algunos líderes militares surcoreanos durante los funerales de sus marines abatidos durante el bombardeo del martes.

La tensión en la península es sumamente compleja, sin embargo, en el corto plazo es inviable una acción militar. Si bien Corea del Norte ha advertido con que los ejercicios militares que empezaron hoy las marinas de su vecino del Sur con Estados Unidos dejan a la región "al borde de la guerra", es altamente probable que los ejercicios no pasen de eso. Probablemente todo este incidente decante en un acuerdo económico que incluya ayuda en este campo para el régimen de Pyongyang. De todas formas, no olvidemos que nada es descartable. Como bien dijo Neville Chamberlain -un político conservador inglés- "Para hacer la paz se necesitan dos, pero para hacer la guerra, basta con uno solo".


domingo, 21 de noviembre de 2010

El repliegue de la OTAN en Afganistán ya tiene su fecha límite

Entre el viernes y el sábado de esta semana se realizó la Cumbre de la OTAN que tuvo lugar en Lisboa, Portugal. En la cita antes mencionada, el tema sobre una eventual retirada en Afganistán fue central, así como lo fue el debate sobre el nuevo "concepto estratégico" de la alianza transatlántica, reforzar las relaciones con Rusia y la redefinición de una estrategia para enfrentar nuevas amenazas como los ciberataques, el terrorismo o el crimen organizado internacional.

Como mencionábamos, sin duda Afganistán fue un punto de inflexión en esta cumbre. Al término de la cita, la OTAN señalaba en un comunicado: "Reiteramos nuestro apoyo al objetivo del presidente Karzai para que las fuerzas afganas asuman y lleven a cabo las operaciones de seguridad en todas las provincias para finales de 2014". De alguna forma esto era previsible ya que hace algunos días, autoridades estadounidenses ya habían revelado que la concreción de una fecha de retirada para esta cumbre era algo inminente. También lo era, porque de forma creciente los países miembros de la OTAN estaban manifestando su intención de retirar a sus efectivos militares de las operaciones de combate y así, comenzar un repliegue gradual mientras se traspasan las tareas de seguridad a las autoridades afganas.

En suma, estamos siendo testigos de un fenómeno parecido al que se dio el año pasado en Irak. En julio del 2009, los británicos -que hasta esa fecha eran los únicos junto a los estadounidenses en permanecer en el país árabe- se retiraron de las tareas de patrullaje en el puerto de Basora, dejando a Estados Unidos con la difícil misión de controlar la seguridad en todo Irak. La voluntad política de Reino Unido parecía que -en ese momento- era más importante concentrarse en Afganistán. Cuando los Estados Unidos se vieron solos en la guerra, se vieron en la necesidad -y quizás la obligación- de anunciar la retirada en Irak. Es cierto que era una promesa de campaña de Obama, pero también es cierto que la situación de seguridad era insostenible en el país árabe. Lo fue mientras existió la alianza multinacional que conformaron hasta cuarenta países para transformar a Irak en un foco de democracia y lo es en la actualidad.

Afganistán obedeció una lógica similar. Si analizamos la evolución de la guerra, el año 2010 fue el más sangriento desde el derrocamiento del régimen talibán. Según datos que entrega el portal independiente "icasualties", la cifra de militares extranjeros de la ISAF fallecidos en 2010 se sitúa en 600, frente a las 516 bajas registradas el año pasado.

De acuerdo con el portal, desde la caída del régimen talibán más de 2.169 soldados de las fuerzas estadounidenses y de la misión ISAF de la OTAN desplegadas en Afganistán han perdido la vida en el país surasiático. Según ese recuento, se produjeron 1.348 bajas en las filas estadounidenses, 341 en las británicas, 152 en las canadienses, y 328 en las tropas de otros países.

Esto -en parte- ha motivado un desapego a la causa afgana. No pocos países están con la intención de retirar sus tropas. Holanda ya lo hizo en agosto de este año, lo seguirán los canadienses para el transcurso del 2011 y los alemanes -que son el tercer mayor contingente militar después de Estados Unidos y Reino Unido- lo hará en 2012. Por su parte, Reino Unido había señalado con comenzar un retiro gradual -supuestamente- a partir de julio de 2011, aunque no quedando claro cuánto demoraría ese retiro. De todas formas, uno a uno se irán retirando para repetir lo que pasó en Irak.

El gobierno de Obama tampoco tiene las cosas fáciles. En el frente interno, el apoyo de los estadounidenses a la guerra en Afganistán sigue descendiendo. Según una encuesta de CNN publicada a fines de septiembre registró que "casi 6 de cada 10 estadunidenses se oponen a la guerra (cerca de 90 por ciento la apoyaba en octubre de 2001). Peor aún, sólo 20 por ciento de demócratas –el partido de Obama– apoya la guerra. Sólo un 44 por ciento opina que las cosas proceden bien para Estados Unidos en Afganistán, de 55 por ciento que opinaba eso en marzo de este año".

En conclusión, la guerra en Afganistán durante este año ha sido particularmente compleja para Estados Unidos y la OTAN. Ya cuentan con una difícil misión que es empezar a replegar las tropas para el 2011, mientras que el gobierno afgano liderado por Hamid Karzai sigue siendo aún muy débil para asumir la seguridad interna, menos aún para asumir la responsabilidad de tomar los estribos del país.

La declaración de la Cumbre en Lisboa ha sido clara. Ya el próximo año deberían empezar a replegarse las tropas de la OTAN para así, dejar las tareas de seguridad en manos de la policía afgana.

Si la campaña militar de Estados Unidos y la ISAF fue exitosa o no, lo dirá el tiempo; pero lo cierto es que para los próximos años, se vendrán unos muy duros retos para este país surasiático.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Yemen: ¿El próximo gran frente de batalla contra el terrorismo global?

Hasta diciembre del año 2009, Yemen probablemente era un país que pasaba totalmente desapercibido ante la comunidad internacional, pero especialmente para los servicios de inteligencia de gran parte de los países occidentales que recababan información de las actividades de Al Qaeda en la región de Medio Oriente y algunas de Africa. Luego de esta fecha, la situación cambió radicalmente, haciendo que Yemen sea actualmente uno de los países con mayor seguimiento en las actividades de inteligencia, incluyendo monitoreo de aeropuertos, chequeos de equipajes provenientes de ese país, revisiones especiales de pasaportes, entre una larga lista de actividades propias de la inteligencia. En esta columna, nos ocuparemos de revisar un poco la situación interna de Yemen, cómo ha llegado a ser un país acusado de albergar células de Al Qaeda y qué situación futura le espera al país en el corto y mediano plazo en virtud de algunos hechos importantes que se le vienen en el frente político interno.

Ubicada al suroeste de la península arábiga, la República del Yemen es uno de los lugares con los primeros asentamientos humanos y tiene una historia escrita de más de 3000 años. En la actualidad, posee aproximadamente 23 millones de habitantes, de los cuales más de la mitad vive bajo el umbral de la pobreza, casi el 40 por ciento no posee un trabajo remunerado y cerca del 54 por ciento son analfabetos. Es también el país más pobre de toda la península arábiga. Según información reciente, es uno de los países con mayor índice de mortalidad infantil. Su religión es la musulmana, aunque los yemeníes se dividen entre distintas orientaciones como es la chiíta, sunníta y zaidí. Para no explayarnos tanto en las orientaciones religiosas, recomendamos visitar una columna anterior donde hacíamos mención a algunas diferencias básicas entre los chiítas y sunnítas. En el caso de los zaidíes de Yemen -al igual que los chiítas y sunnítas- tienen una participación de siglos en el país. Se consideran los "creadores" de Yemen e incluso antes de entrar al primer milenio de la historia, los zaidíes ya controlaban parte importante de este país y algunas regiones del Sur de Irán. Los zaidíes se consideran como una de las corrientes al interior del chiísmo, ya que -al igual que los chiítas- creen en el carácter hereditario del califato. Sin embargo, loz zaidíes -a diferencia de los chiíes- creen en sólo cinco imanes, o en otras palabras, en cinco jueces que ejercen en cuestiones jurídicas y teológicas del Corán, mientras que los chiíes creen en doce, de los cuales uno aún se encuentra perdido y que mientras tanto, los ulemas -o estudiosos del Corán- que hayan alcanzado la sabiduría, deberán fijar las reglas jurídicas para los musulmanes.

Durante la Guerra Fría, Yemen estuvo separada en dos Estados: Yemen del Norte (tradicionalmente habitada por chiíes-zaidíes) y Yemen del Sur (habitada por sunníes). Al término de la era bipolar el país se unificó con el reconocimiento de los países occidentales. Esto se debía básicamente a dos motivos. En lo internacional, por el fin de la Guerra Fría y por la posterior caída de la URSS. En lo interno porque a consecuencia de la Guerra Fría, tanto los gobiernos del Norte como del Sur de Yemen, se vieron fuertemente debilitados -y en el caso de los líderes separatistas del Sur del país, que eran comunistas- fueron asesinados. Su actual Presidente, Ali Abdullah Saleh -de la corriente zaidí- gobierna el país desde 1978 -durante la Guerra Fría fue Presidente de Yemen del Norte para luego ser Presidente del Yemen unificado- el cual, enfrenta un duro reto en la actualidad. El régimen de Saleh, actualmente combate a las corrientes separatistas sunnítas del sur, mientras que en el Norte debe enfrentarse a los rebeldes houthis que son chiíes-zaidíes. Los houthis deben su nombre al fundador de su movimiento, Hussein Badraddin al-Houthi, hijo de un influyente clérigo zaidí, y ex miembro del parlamento yemení en 1993-1997, que se hizo conocido con el eslogan: “Dios es grande… Muerte a EEUU e Israel… Victoria para el Islam y los musulmanes”. Desde entonces, los zaidíes se movilizan en torno a ese llamado, aunque ahora bajo el liderazgo de su hermano, Abdel Malik al-Houthi, ya que su líder original murió en un enfrentamiento con el ejército y la policía yemení en 2004.

En lo interno, este conflicto difícilmente podríamos catalogarlo como un conflicto religioso, ya que los houthis comparten la misma corriente religiosa que el Presidente y su plana mayor. De la misma forma, se cree que el gobierno de Saleh utiliza tribus y clanes que también son chiíes-zaidíes para enfrentarse a los rebeldes houthis. La rebelión de éstos combina motivaciones locales con motivos antiimperialistas. Las primeras se deben a que han sido los más marginados económicamente, privados de servicios e infraestructuras por el gobierno central. Lo segundo, tiene que ver con que a nivel general los houthis rechazan radicalmente la alianza del gobierno de Yemen con Estados Unidos, postura que compartiría la población mayoritariamente musulmana y pobre de todo el país. Así podríamos definir un poco a Yemen en términos históricos, aunque en la actualidad, el "problema yemení" adquirió otra dinámica con el nexo que Al Qaeda presentaría en el país y del que trataremos a continuación.

Si nos remontamos a diciembre del año pasado, recordaremos un incidente que marcó el inicio de lo que sería la ubicación de Yemen como un país merecedor de estar en la mira de los servicios de inteligencia occidentales y -principalmente- estadounidenses. Esto, luego de un atentado fallido que se intentó perpetrar en el aeropuerto de Detroit donde un ciudadano nigeriano, llamado Umar Faruk Abdulmutallab ingresó a un avión con cerca de 50 gramos de explosivos para hacerlos detonar antes de que iniciara el vuelo. Luego de haber sido detenido e interrogado por las autoridades estadounidenses, Abdulmutallab reconoció al FBI haber estado en Yemen y que ahí recibió entrenamiento de Al Qaeda durante más de un mes. Desde entonces, Yemen pasa a ser parte de la "lista negra" que componen catorce Estados que apoyan directa o indirectamente al terrorismo internacional. Aparte de Yemen, los otros trece Estados de la lista serían Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí y Somalia.

Yemen también ha sido acusado hace tan solo unas semanas de ser un país "escala" de los paquetes con explosivos que se dirigieron a las embajadas acreditadas en Grecia. Hace unos meses -cuando Osama Bin Laden aún no daba noticias o comunicados sobre atentados- no pocos expertos de inteligencia se atrevieron a apuntar al clérigo Anwar Al-Awlaki -líder de la rama de Al Qaeda en Yemen- como el más próximo sucesor de Bin Laden. Su "mérito" se atribuye a que ha llamado en numerosas ocasiones a la Yihad y "a matar estadounidenses". También es acusado de haber estado ligado a Abdulmutallab antes de perpetrar el atentado fallido en Detroit y también de haber estado en contacto con el Mayor Nidal Malik Hasan, el psiquiatra del ejército estadounidense acusado de matar a trece personas en noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas. En conclusión, los nexos de Al Qaeda que operarían en Yemen no son pocos y al parecer son suficientes para tener a este país bajo una constante observación internacional.

Por último, nos parece relevante mencionar un aspecto en el frente interno que no ha sido lo ciudadosamente analizado. El próximo 9 de enero, Yemen celebrará un referendo para determinar si el país volverá a separarse en dos repúblicas o si bien, permanecerá unificado. Esto -incluso a estas alturas- ya ha sido influenciado por los separatistas yemeníes del Sur que prefieren una división territorial con los chiíes y zaidíes del Norte, la cual, reclaman desde 1994. Esto convendría a los yemeníes del Sur porque aparte de la autonomía política de la que gozarían, las reservas de petróleo estarían principalmente en esa región del país. Mientras tanto, los chiíes y zaidíes -más que preferir una división territorial- prefieren sacar del poder a Saleh por ser pro-estadounidense. A ello, sumamos la presencia de Al Qaeda y nos dará como resultado un país absolutamente al borde del abismo.

Al menos por hoy, si bien Yemen ha mostrado numerosos elementos que lo distinguen como un potencial "Estado fallido", sería aún muy prematuro determinar si este país será un próximo frente de batalla contra el terrorismo global. Estados Unidos ya no está tan entusiasta para liderar campañas multinacionales, sus países aliados enfrentan una oposición creciente para retirar sus contingentes en las campañas que quedan en Medio Oriente, mientras que la retórica antiestadounidense sigue creciendo en el mundo musulmán.

De todas formas, ninguna opción es descartable porque -al menos en Estados Unidos- Obama en el discurso de Oslo cuando paradójicamente recibió el Nobel de la Paz, había defendido el principio de la "guerra justa". Cabe preguntarse si esta guerra justa recaerá en los más probables escenarios bélicos futuros, entendiéndose los casos de Irán, Corea del Norte o eventualmente Yemen.

Independiente de las percepciones, por ahora claramente tendríamos que esperar en Yemen los resultados del referéndum de enero para ver en definitiva qué pasará con este país y cómo el régimen de Saleh enfrentará estos resultados. Después del 9 de enero, cualquier cosa podría pasar en Yemen. Es claro entonces que este país es paradójicamente una bomba de tiempo cuya cuenta final llegará en casi dos meses más. Si Estados Unidos o la comunidad internacional instalan la necesidad de intervenir ahí ante un eventual fortalecimiento de la red Al Qaeda como producto de las "nuevas autonomías" de las que el país sería objeto, pronto se sabrá.



domingo, 7 de noviembre de 2010

Grecia como fuente de inestabilidad en Europa: ¿Cómo interpretar los atentados a las embajadas?

Esta semana, Grecia -un país del que históricamente se sabe mucho y del que coyunturalmente se sabe poco- pasó a ser motivo de atención para la comunidad internacional luego de la oleada de atentados que se intentaron realizar con paquetes bomba y que cuyos objetivos, eran las embajadas de una serie de países, entre ellas, la nuestra. Hasta el momento, los dardos de los servicios de inteligencia tanto locales como extranjeros, apuntan a la participación de un grupo anarquista local conocido la "Conspiración de las células de fuego". Pese a que la mayor parte de los atentados que eran dirigidos a las embajadas han sido desactivados, la alerta es máxima en las tierras atenienses.

Interpretar la magnitud de estos hechos resulta complejo para un país como Grecia, que en el último tiempo se ha caracterizado por tener serios problemas económicos, políticos y sociales. Recordemos que hasta hace no mucho tiempo, Grecia fue motivo de preocupación para el bloque de la Unión Europea -luego del déficit fiscal al que Atenas estuvo fuertemente sometida durante los primeros meses de este año- y que en definitiva, generó serias preocupaciones de una nueva crisis económica mundial. En consecuencia, esta crisis económica en Grecia trajo durante este año efectos principalmente para otros países europeos tales como España, Portugal, Italia o Irlanda y que en todos estos casos, sus niveles de deuda superan el 60 por ciento del PIB.

Los efectos que trajo la intervención de la Unión Europea, pero también del FMI trajo y traerá serias consecuencias para la vida de los griegos. Los periódicos de la época eran enfáticos al sostener que "La Unión Europea y el FMI salieron al rescate del default griego colocando la friolera de 110.000 millones de euros, pero solicitando un ajuste que contendrá condiciones brutales que serán descargadas en las espaldas de las y los trabajadores y trabajadoras, 30% de reducción de los salarios de los trabajadores públicos y de las jubilaciones".

En julio de este año, algunos recordarán los serios incidentes que se produjeron en Grecia tras el llamado a huelga de los controladores aéreos. Esta huelga -que ya para el mes de julio era la séptima huelga general en lo que iba del año- se realizó luego de que se conocieran los resultados preeliminares de una polémica ley que fijaba la edad media de jubilación en 65 años y que fue respaldada en el Parlamento por 159 votos, 157 de ellos de los diputados del partido gubernamental socialista PASOK y dos de los independientes y que fue rechazada por 137 legisladores y dos abstenciones de la oposición. Dentro del plan de reformas, también se incluía un aumento de 35 a 40 los años de cotización para obtener la pensión máxima, equiparar la edad de jubilación femenina a la masculina y rebajar la cuantía de las pagas en una media del 7 por ciento. Todo esto, fue suficiente para generar una oleada de protestas con un alto grado de exacerbación social. Así las cosas, el gobierno del Primer Ministro griego, Giorgos Papandreu tendrá que asumir el costo político de lo sucedido.

La complejidad del problema griego también es un problema de seguridad ciudadana. Esto se explica por el frente que combate la policía griega con el grupo "Conspiración de las células de fuego". Este grupo, que inició acciones violentas en 2007, ha perpetrado numerosos ataques con explosivos contra instalaciones políticas, judiciales, policiales y también diplomáticas en el país.

Según la policía, que no hace público ningún perfil concreto, este grupo de talla intermedia jamás firmó acciones mortíferas. Está formado por jóvenes sin relaciones conocidas con las otras principales organizaciones extremistas locales y sin un núcleo dirigente identificado.

Las informaciones sobre el grupo las revelan pocos expertos griegos que apuntan a su arraigo en una juventud en crisis y falta de empleo.

Si estas descripciones de los especialistas fueran ciertas, entonces sería difícil pensar en un debilitamiento o derrota del grupo. El problema que atraviesa el país helénico es bastante más de fondo aunque reconozcamos que la prioridad -al parecer- comienza por la seguridad interna, ya que atentar contra personal diplomático en estos momentos podría alterar aún más la situación de este castigado país europeo.

Si la falta del empleo y la difícil situación económica por la que Grecia está pasando es la causa motivacional de estos grupos, entonces la solución es bastante más complicada. El tema está en quién asumirá por el levantamiento gradual de la economía griega que finalmente será una de las soluciones que requiere el país. ¿La solución la tendrá el gobierno ateniense que seguirá levantando reformas polémicas con las consiguientes faltas de apoyo social o bien, será la Unión Europea que si bien mostró voluntad de ayudar, le pide a Grecia difíciles retribuciones como reformar la jubilación o el sistema de pensiones?

Para muchos, la Unión Europea que ha sido el ejemplo del multilateralismo, el consenso y la cooperación regional está atravesando un difícil momento. Seguramente no pocos se atreverán a demandar una mayor voluntad de la Unión porque finalmente todos sabemos que el problema es más complejo que los atentados a las embajadas. La interpretación del atentado es multidimensional y no deberíamos entenderlo como un mero problema de seguridad interna aunque bien es la prioridad en el corto plazo.

Por su parte, la Unión Europea ya desembolsó de sus fondos una cantidad importante de dinero para aminorar los efectos de la crisis económica griega, aunque con un costo político muy grande para el gobierno y el bloque político de Papandreu. En este sentido, socialmente pueden asomarse más huelgas y violencia interna como las que vimos hace apenas unos meses. El equilibrio entre el prestigio de la Unión Europea y la efectividad política del oficialismo ateniense está en juego.