jueves, 8 de julio de 2010

Rusia, Estados Unidos y la diplomacia espiada

Hace algunas semanas, se desató una tenue controversia entre Estados Unidos y Rusia generada a partir de la captura en territorio estadounidense de una presunta red conformada por unos diez espías que estaban recabando información favorable a Rusia. Lo anterior, evidentemente trajo el efecto mediático que se esperaba: se estaba volviendo a la era de la Guerra Fría, donde las acciones de espionaje e inteligencia eran una constante entre las superpotencias.

En todo caso, hay que mencionar que en la actualidad -donde el dominio de los medios de comunicación, las redes sociales y el manejo de las grandes cadenas de información- han dominado en forma mucho más eficaz el manejo comunicacional que se lleva a cabo en los círculos diplomáticos. Por lo tanto, las señales enviadas a la prensa y a la comunidad internacional, deben y tienen que basarse en principios más conciliadores, diplomáticos y cautos.

Lo anterior no puede ser de otra forma, porque entre las relaciones ruso-estadounidenses, debemos considerar además otro factor importantísimo: la investidura de Obama en la Casa Blanca tiene que seguir marcando un antes y un después desde la discutible administración de George W. Bush, donde en materia internacional, las relaciones diplomáticas con Rusia se vieron seriamente afectadas. Recordemos que durante la administración Bush, se aprobaron una serie de medidas que iban en detrimiento de los intereses estratégicos de Moscú. En aquél entonces, Washington pretendía instalar en República Checa y Polonia una serie de baterías y radares antimisiles para proteger a sus aliados en Europa de la existencia de los llamados "Estados paria", vale decir, Estados con poder nuclear que mantendrían una política fuertemente hostil hacia Occidente. Para la lógica de la Casa Blanca, casos como los de Irán y Corea del Norte serían claros ejemplos de ello. Por su parte, Moscú no veía con buenos ojos la instalación de baterías antimisiles a escasos kilómetros de sus fronteras, ya que los asesores del Kremlin sospechaban que ese plan estaría dirigido para contrarrestar cualquier avance en materia nuclear por su país.

Ante esa situación, Vladimir Putin -que en ese tiempo era el Presidente de la Federación Rusa- manifiestó en junio de 2007, "no queremos ninguna confrontación, pero en caso de despliegue de un escudo antimisiles en Europa, y hoy lo advertimos, habrá respuesta. Necesitamos garantizar nuestra seguridad". Declaraciones similares fueron emuladas por las más altas autoridades militares rusas, como fue el caso del General Nikolai Solovcov, quien manifestó que "en caso de que la República Checa y Polonia decidan crear en su territorio las bases del escudo anti-misil estadounidense, nuestro Ejército incluirá esos emplazamientos en sus potenciales blancos". Bajo la administración Bush nunca se concretaron dichos proyectos, pero desde que Obama ocupó la primera magistratura, quedaron las dudas respecto a si el nuevo mandatario seguiría con esa línea. Debido a la importancia que tiene para Obama el enviar señales diplomáticas, decidió abortar todos los planes y si bien, actualmente Estados Unidos ha seguido estudiando la instalación de un escudo antimisiles -aunque ahora en Rumania- lo cierto es que no podrá concretarse antes del 2015, puesto que los asesores de Obama, entienden que en base a las asperezas de antaño, la opinión de Rusia es más importante de lo que se cree.

Señales igual de conciliadoras se han tratado de enviar desde que el nuevo mandatario estadounidense llegó al poder. En marzo del 2009, la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, visitó en Ginebra a su homólogo ruso Serguei Lavrov, con la finalidad de "resetear" las relaciones diplomáticas entre sus países. El simbólico "botón rojo" para resetear las relaciones bilaterales, marcó una agenda que para varios iba a marcar una diferencia entre la salida de Bush y la entrada de Obama.

Entre otros aspectos, el anterior ha sido el componente que visiblemente se ha marcado como el más relevante en los aspectos bilaterales al interior de las nuevas relaciones ruso-estadounidenses. Si bajo las acusaciones de espionaje ruso, Obama hubiera mostrado una evidente molestia, los esfuerzos por mejorar la diplomacia entre los dos gigantes hubiesen escalado innecesariamente hasta quedar como infructuosas. De todas formas, pese a no mostrar esa molestia abiertamente, los círculos cercanos a Obama saben que esta situación incomoda más de lo que se muestra hacia la prensa. Teniendo claro que las acciones de inteligencia -pese a toda crítica y juicio- son necesarias para la supervivencia del Estado, al parecer esta situación sólo será recordada como un leve impasse tratado bajo un marco protocolar y que no debería impedir la promesa de cambio que Obama plasmó respecto a la relación con Moscú.

Estados Unidos y Rusia tienen muchos más asuntos que los convoca a cooperar más que otros que los lleva a discernir, pero tengámoslo claro, no se debe ser incauto. Mientras los gigantes se siguen mirando de cerca, la diplomacia espiada continúa.

sábado, 26 de junio de 2010

Kirguistán: Algunas claves para entender el conflicto

A mediados de mes, Kirguistán volvió a ser motivo de preocupación luego de que los enfrentamientos étnicos entre kirguises y uzbecos se llevaran a cabo en las provincias de Osh y Jalalabad -dos importantes urbes en el Sur del país- que en su conjunto dejaron como saldo una cifra que ampliamente supera el centenar de víctimas fatales y con aproximadamente unos 80.000 desplazados que han buscado refugio en la vecina Uzbekistán. Con un conflicto que ya ha sido catalogado como "el peor de los últimos veinte años" sería difícil imaginar que esta cifra de víctimas quede estancada.

Los conflictos étnicos en Asia Central nunca han tenido el peso que merecen y esa es la razón por la cual la comunidad internacional no tiende a enterarse de ellos -o más bien a "re-enterarse" hasta que las crisis humanitarias resaltan su lado más oscuro.

Es por ello que en esta columna se revisarán básicamente dos aspectos. En primer término, dar a conocer algunas claves históricas para entender la lógica de un conflicto agudizado desde la caída de la Unión Soviética y en segundo término, dar algunas apreciaciones respecto a cuáles podrían ser los escenarios futuros que le esperan a ese castigado país en vista de que una eventual presencia militar rusa no pareciera tener la misma voluntad que se vio durante los primeros años de la década de los noventa. Ello, porque sencillamente no es compatible con los intereses estratégicos de Moscú, al menos en el corto plazo. Todo lo anterior, será esbozado en las próximas lineas.

Tanto Kirguistán, así como Uzbekistán y Takiyistán, eran antiguas repúblicas de la Unión Soviética, las cuales nacieron como consecuencia de la rupura o división del Valle de Ferganá. Kirguises y uzbecos -que son las dos etnias predominantes en esa región- han convivido armónica e históricamente durante siglos, llegando incluso a compartir sus familias. Ambas etnias hablan turco y comparten la religión musulmana. Los analistas actuales dirían sin embargo que dicha coexistencia estuvo motivada por aspectos económicos, ya que mientras los kirguises eran criadores de ganado, los uzbecos cultivaban la tierra.

La creación de la Unión Soviética y su posterior eje geopolítico de influencia, fue suficiente para dividir el valle de Ferganá y dar origen a esas tres repúblicas bajo la órbita soviética. Esto conllevó a que las organizaciones de vida entre uzbecos y kirguises se modificaran y a que estas etnias tuvieran que emigrar del valle de Ferganá y a repartirse en estas tres nuevas repúblicas. En el caso de Kirguistán, diversos estudios recientes sostienen que la etnia kirguís se impone ampliamente con una representación del 70% de la población, mientras que la uzbeca representa a cerca del 15%. En el aspecto político, cabe destacar que el Presidente de Kirguistán recién fue reconocido como la máxima autoridad política desde 1990, ya que anteriormente a esa fecha, la figura política más relevante de la nación estaba encarnada por el Gobernador del Consejo Supremo, cargo que desde 1936 fue el más importante cuando la actual Kirguistán era conocida como la Republica Socialista Soviética de Kirguistán.

Cuando la desaparición de la Unión Soviética era inminente, trajo consigo que el estallamiento de los conflictos étnicos entre kirguises y uzbecos, volvieran a aparecer. Como consecuencia, el líder ruso, Mijail Gorbachov entendió que para un area de su influencia, era impensable que señales como esas se constataran, especialmente porque ello implicaría que la Unión Soviética -que hasta entonces, aún existía- ya había perdido todo peso político y estratégico en la región de Asia Central. Por ello, se decide enviar una intervención militar para tratar de contener la violencia étnica entre kirguises y uzbecos. En el contexto de aquel entonces, aparece el primer Presidente de Kirguistán, Askar Akáyev quien -después de tres reelecciones y de haber ostentado el poder durante quince años- fue derrocado mediante una revolución, conocida como La Revolución de los Tulipanes. El 2005 luego de la dimisión y posterior huída de Akáyev y sus principales colaboradores a Rusia, se celebran elecciones; resultando ganador Kurmanbek Bakiyev, un destacado opositor kirguís a las políticas de Akáyev.

Sin embargo, el gobierno de Bakiyev estuvo lejos de mejorar en el frente interno. Mostrándose con una política altamente represiva, el estado de violencia siguió presente. Durante su administración, también comienza a crecer la importación y consumo de drogas, principalmente de la amapola que llegaba en forma abundante desde Afganistán.

Fue así hasta que las tensiones internas lograron que dimitiera de su cargo en abril de este año. Lo anterior, trajo la sensación de que los conflictos étnicos volvieran a aparecer debido a que durante su mandato los enfrentamientos entre kirguises y uzbecos -si bien seguían presentes- pasaron a segundo plano.

Desde ahí, el Parlamento designa como Presidente interino a Rosa Otunbayeva, una figura política importante en el país. Fue Ministra de Asuntos Exteriores en el gobierno de Akáyev y tuvo una participación importante durante el proceso que consiguió que Bakiyev renunciara a su cargo.

El gobierno de Otunbayeva tiene un serio desafío: promover y consolidar el diálogo entre kirguises y uzbecos, mejorar la institucionalidad interna y disminuir las altas tasas de pobreza que azotan al país.

Prácticamente desde que se inició el conflicto étnico entre kirguises y uzbecos durante este mes, Otunbayeva y una serie de movimientos y políticos kirguises han demandado más presencia rusa en el país. Lo anterior es entendible si consideramos que Kirguistán ha sido un aliado clave para Moscú en el contexto de la década de los noventa. Sin embargo, Rusia actualmente ha manifestado que lo ocurrido en Kirguistán "es un conflicto interno y por ahora Rusia no ve las condiciones para formar parte en su resolución". En otras palabras, el régimen de Otunbayeva tendría por ahora más posibilidades de tener apoyo en organizaciones regionales o internacionales, más que desde la propia Rusia. En el Kremlin se entiende que actualmente no están las condiciones para mantener un eje de influencia en Asia Central en momentos donde hay prioridades mucho más preocupantes cerca de sus propias fronteras, específicamente con la lucha que Rusia sigue manteniendo con los separatistas chechenos, ingushes y daguestanes que han sido mencionados en una columna anterior.

Si bien a Moscú le preocupa que el conflicto étnico se extienda en la región, no velará por un papel protagónico más allá de las ayudas simbólicas que pueda prestarle al país. En rigor, con los envíos de ayuda humanitaria o bien, con la participación de efectivos militares para proteger sus bases aéreas.

China también ha manifestado su preocupación y es lógico al saber que el gigante asiático también tiene sus propios conflictos étnicos entre los han y uigures en la provincia de Xinjuang. Lo que pase en Kirguistán para los intereses chinos es clave, ya que las emigraciones masivas de kirguises y uzbecos -al propagarse por Uzbekistán y el resto de los países de la región- es un claro motivo de preocupación para Pekín, ya que su combate con la etnia uigur es un conflicto básicamente étnico-religioso. Los uigures al ser de religión musulmana, verían concentrado su apoyo al recibir más etnias que fortalezcan y legitimen su posición religiosa. Por lo tanto, es natural que China también se vea preocupado por ello.

En resumen, dos importantes paises del Este -como en estos dos casos- ya han manifestado su preocupación, pero no han dado directrices de intervención, por lo que no debería extrañar que se logre una tenue intervención conjunta con Naciones Unidas o bien, reforzar los apoyos ya existentes con el organismo multilateral.

Rusia ha comprendido que la geopolítica global para los países de Asia Central no está en condiciones de operar mientras que en el Cáucaso la situación se encuentre tensa. Sería irrisorio pensar en un desvío de bienes económicos, materiales y humanos para países como Kirguistán, porque ello no haría más que bajar la guardia rusa en el frente checheno, un importante enclave que controla los principales oleoductos entre el Mar Caspio y el Cáucaso.

Por lo tanto, Rusia -y también China- tendrán que esperar con atención qué medidas conjuntas tomará el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Mientras en Asia Central está por destaparse una verdadera olla a presión, kirguises y uzbecos siguen siendo los grandes perdedores del conflicto.

sábado, 5 de junio de 2010

El unilateralismo israelí: Encuentros y desencuentros en la política mundial

El principio del unilateralismo ha intentado ser definido por varias décadas en la política mundial. Dentro del amplio espectro que podemos tener para definir el unilateralismo, consideraremos como ad-hoc el planteado por Antonio Manrique de Luna, el cual sostiene en la publicación "El unilateralismo en las relaciones internacionales" que el principio del unilateralismo supone "un comportamiento que adoptan ciertos Estados con la finalidad de imponer a los demás miembros de la Sociedad Internacional sus intereses, valores y principios, sin importar que para lograr ello tenga que vulnerarse el principio de la igualdad jurídica entre los Estados".

La definición anterior podríamos aplicarla al conflicto vivido durante esta semana en Medio Oriente, a propósito del ataque israelí realizado por una unidad de comandos para asaltar una flota de seis barcos conocida como la "Flotilla de la Libertad", la cual transportaba -según medios de prensa- a cerca de 750 personas con ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, territorio que actualmente es controlado por Hamas, un movimiento radical palestino que resultó vencedor en las elecciones legislativas del 2006, dándole control en el Parlamento con 76 de los 132 escaños y que por ende, se posiciona como un grupo con una base de apoyo político relevante entre la población palestina.

Pese a que este acontecimiento mundial se sigue desarrollando, nos centraremos en los aspectos más emblemáticos, tales como el principio de la "guerra preventiva" -que marcó la agenda internacional desde la investidura de George W. Bush- y cómo países como Estados Unidos y ahora Israel, han ejecutado dicho principio basándose en nociones de autodefensa. También nos centraremos en la condena internacional que ha despertado este acontecimiento en una gran mayoría de países, pero donde vemos que Estados Unidos no ha querido mostrar un enérgico rechazo a esta práctica, que a todas luces es una abierta violación al principio del Derecho Internacional, que se revisará más adelante. Por último, se hará una reflexión futura sobre los temas que debería instalar este acontecimiento en la arena global, para que así, se eviten nuevos hechos que terminen con víctimas fatales, como fue este lamentable caso.

Desde los atentados del 11S, el gobierno de George W. Bush instaló el concepto de la "guerra preventiva", la cual se refería fundamentalmente a una estrategia encargada de atacar quirúrgicamente un espacio donde se estuvieran planeando ataques o agresiones en contra del territorio nacional pudiendo así, desactivar cualquier hipótesis de amenaza tanto real como potencial. Esta estrategia, por las proridades internacionales que se vivían en medio de los atentados del World Trade Center, no tuvieron posibilidad alguna de ser analizadas desde el campo jurídico y moral, de tal forma; que se adoptó de facto como una regla legítima para algunos Estados, en pos de preservar sus intereses nacionales y su seguridad tanto interna como externa.

Para el caso que nos convoca, hay que mencionar claramente que este principio fue utilizado por el gobierno de Benjamin Netanyahu. El "factor sorpresa" era fundamental para impedir que los barcos recalaran en el puerto de Gaza, ya que por supuesto, Israel tiene la completa convicción de que los fines humanitarios de estos buques esconden objetivos mucho más oscuros y que tienen que ver específicamente con el aprovisionamiento de armas a Hamás. Para comprender la complejidad del caso, sería necesario remontarnos a los motivos que desencadenaron la Operación "Plomo Fundido" entre diciembre del 2008 y enero del 2009, donde Israel -también bajo un principio preventivo- decidió invadir la Franja de Gaza y aplicar una "política de cerco y aislamiento" después de que cayeran en territorios israelíes una serie de misiles Kazaam lanzados desde el norte de Gaza por milicianos de Hamas.

Para Israel, estos misiles no podrían haber sido elaborados por los propios palestinos y que por lo tanto, este armamento y tecnología, venía importado desde el exterior. En declaraciones que fueron recogidas en 2008 por Sallai Meridor -el entonces actual embajador de Israel en Estados Unidos- fue mucho más tajante al referirse en este aspecto, donde señaló que “lo que usted ve en Gaza es producto de Irán, los terroristas fueron entrenados en Irán , son abastecidos por Irán, la tecnología para fabricar los cohetes de corto alcance es iraní. Obviamente el resultado para Hamas tendrá un impacto en Irán”. En otras palabras, Israel ya tenía un precedente para desconfiar de cómo ingresaba armamento a la Franja de Gaza, pero no solo por vías marítimas, sino que también terrestres, específicamente en la frontera con Egipto. En la Operación militar israelí que culminó en 2009, siempre fue una piedra angular que se impidiera el acceso de armas a la Franja de Gaza y que sea garantizada internacionalmente, pero para la lógica de Tel Aviv, esto nunca se cumplió. El debate actual de este tipo de operaciones está en la legitimidad y en los principios tanto jurídicos como morales en que descansan las nociones de la legítima defensa. Al respecto, hay que señalar que claramente Israel ha transgredido estos principios, al menos por las siguientes tres razones.

Primero, porque el asalto israelí fue realizado -según algunos medios de prensa- a 68 millas náuticas de la Franja de Gaza. Los principios internacionales que ordenan la "Convención del Mar" -específicamente en su Artículo 3º- sostiene que las aguas territoriales de un Estado se extienden hasta las doce millas náuticas (22,2 km) medidas desde sus costas. El espacio marítimo fuera de esas doce millas naúticas, no son consideradas como aguas territoriales.

Segundo, porque al tener en cuenta que el asalto israelí se hizo por medios aéreos y navales -se insiste, fuera de las aguas territoriales- constituyen bajo el Artículo 101 de la misma convención, una práctica de piratería. Citando el primer inciso del artículo señalado, sostiene que una práctica de piatería constituye “todo acto ilegal de violencia, detención o depredación cometidos contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos que se encuentren en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado".

Tercero -y más relacionado con aspectos del Derecho Internacional Humanitario- sale a la palestra nuevamente la crisis humanitaria en la Franja de Gaza. En medio de todo este complejo panorama, el mundo vuelve a constatar que para todos los efectos prácticos, la situación de Derechos Humanos al interior de la Franja de Gaza, es un verdadero ghetto. Con casi un millón y medio de habitantes -según datos estimados por el ACNUR para julio del 2008- y en un territorio como Gaza que tiene cerca de 350 kilómetros cuadrados, la densidad poblacional es de escalas bíblicas, específicamente de 4.118 habitantes por kilómetro cuadrado.

En parte, estos tres principios han despertado una oleada de críticas internacionales, pero no sólo de países antagónicos a Israel, sino que también desde sus aliados estratégicos claves, como es el caso de Turquía. Teniendo en cuenta que el asalto israelí se hizo principalmente al buque de bandera turca "Mavi Marmara" -donde resultaron muertos al menos nueve activistas de esa nacionalidad- esto ha dañado irreparablemente las relaciones entre Israel y el régimen de Ankara. Sería interesante dejar claro que previo a este incidente, Turquía era un aliado militar clave para Israel, específicamente el mayor aliado musulmán para el régimen de Tel Aviv. Estos dos países tenían convenios para transferencias tecnológicas en materia de defensa, tenían tratados para la compra y venta de armas y realizaban ejercicios militares conjuntos. Luego de este incidente y en buena hora, todo ha decidido cancelarse.

Como se ha visto, si bien algunos países aliados de Israel han exigido "castigos" por parte de Naciones Unidas, Estados Unidos no parece tener la misma voluntad. Para Washington, Israel ha sido y es parte integral de su política exterior, un aliado clave en Medio Oriente y su principal plataforma de influencia en esa lejana región. Uno de los tantos ejemplos de esta importancia estratégica que representa Tel Aviv para el gigante del norte, podría ser que Israel es uno de los dos países junto con Reino Unido, que se les tiene permitido tener oficinas al interior de la CIA. Probablemente no haya un ejemplo más claro de la importancia que tiene el país hebreo para Washington ya que si comparten información de inteligencia, secretos militares y otros tipos de información, revela a todas luces la importancia que tiene este país para el gobierno estadounidense. En ese sentido, sería muy raro suponer que Estados Unidos mantenga una posición y una política coercitiva contra un aliado clave para sus intereses estratégicos.

Todo lo anterior, abre el debate para una serie de medidas que deberían tomarse.

En primer término, eliminar el principio del unilateralismo en la política global. La noción de "legítima defensa" se ve vulnerada cuando un Estado no la sigue enmarcada en los principios jurídicos y morales que rigen en la política internacional, bajo el alero de las Naciones Unidas.

En segundo término, instalar la necesidad de llegar a un acuerdo para evitar la política israelí de cerco y aislamiento en la Franja de Gaza. Según documentación del Comité Internacional de la Cruz Roja "las cantidades de bienes que ahora entran en Gaza son muy inferiores a lo necesario para satisfacer las necesidades de la población. En mayo de 2009, entraron en Gaza sólo 2.662 cargas de camión, lo cual supone una disminución de casi el 80 %, respecto de las 11.392 cargas de camión cuya entrada se autorizó durante el mes de abril de 2007, antes de que Hamas tomara el poder en el territorio". Desde el 2009 -que fue la base de ese estudio en el marco de la Operación Plomo Fundido- la situación humanitaria hasta la fecha, no ha cambiado en lo más mínimo. El objetivo de las fuerzas isralíes en su política de cerco, es generar actualmente un repudio desde los propios palestinos hacia Hamas, para así deslegitimar sus incentivos de lucha. Esta estrategia no ha sido conseguida -y que muy por el contrario- lo que ha generado este ataque, no ha hecho más que fortalecer la posición de Hamas entre los palestinos.

Por último, Tel Aviv debe comprender que estas estrategias no conseguirán frutos en el largo plazo. Si bien desde el 2008 han debilitado a Hamas en lo militar, están lejos de hacerlo en el campo político. El gobierno de Netanyahu debe asimilar que este conflicto no se verá dirimido por la fuerza de las armas, sino que por la voluntad y la legitimación política de los intereses en disputa.




lunes, 31 de mayo de 2010

Corea del Norte en el ojo de la tormenta

En las últimas semanas se ha vuelto a instalar en la agenda internacional el controvertido caso de Corea del Norte y la amenaza que ésta representaría en la lejana región asiática. Motivos de sobra parecen tener países como Corea del Sur, Japón y las principales potencias occidentales interesadas en aumentar la presión contra el régimen de Pyongyang -a propósito del hundimiento que sufrió un buque de guerra surcoreano, el Cheonan- que fue hundido el pasado mes de marzo por un torpedo -presuntamente norcoreano- mientras hacía labores de patrullaje en las aguas del Mar Amarillo, resultando como consecuencia, 46 victimas fatales. Lo anterior ha vuelto a producir tensiones en ambas Coreas, pero también tengamos en cuenta que la amenaza que representaría Corea del Norte en la región está ligada con un problema mucho más de fondo, debido a que este país tiene acceso a armas nucleares que han sido sometidas a pruebas constantes en la península coreana.

Recordemos que Corea de Norte se ha propuesto como meta para sus fines de autodefensa, el contar con acceso a la tecnología nuclear, específicamente para el desarrollo de sus misiles balísticos. Evidentemente este plan no es nuevo, ya que desde 1994 se ha detectado actividad con fines nucleares en pos de fortalecer la capacidad misilítica del país asiático. Dentro de los misiles norcoreanos que ampliamente se conocen en la comunidad de defensa, son los Taepodong-2 (TD-2), misil que desde 1994 ha tratado de perfeccionarse. Sin embargo, poco se sabe acerca de sus reales capacidades de alcance y transporte.

De lo que sí se sabe -o más bien, se cree saber- se ha basado más en especulaciones y documentos desclasificados de países que han seguido con atención la actividad nuclear norcoreana más que basarse en hechos concretos. En ese sentido, algunos han hablado que los misiles descritos anteriormente tienen un alcance que podría ir desde los 3.650 a los 3.750 km de alcance, con una capacidad de transporte del orden de los 650 a los 1.100 kg. Otros en cambio, sostienen que en vista de la cooperación que Corea del Norte ha recibido por parte de Rusia y China, la capacidad de sus misiles se ha llegado a aumentar en un rango que podría alcanzar hasta los 15.000 km.

En cualquiera de los dos casos, es un alcance más que suficiente no solo para tener en la mira a Corea del Sur -país con el que técnicamente aún está en guerra debido a que el documento firmado en 1953 que puso el fin a la Guerra de Corea, se trata de un armisticio y no de un tratado de paz- sino que también a Japón o a cualquier país que esté bajo su alcance. Lo anterior ocurre porque Corea del Norte aún teniendo una tecnología misilística de mediano (¿o largo alcance?) se estima que aún podría no tener control absoluto en cuanto a sus tecnologías de precisión. Si lo anterior fuera cierto, entonces es natural que los países de la región manifiesten su preocupación, debido a que todos serían vulnerables a recibir un impacto en una fallida prueba nuclear. Nada más parecido a lo que se vivió en "la paz armada" en el sentido de que bastaba con que ocurriera un incidente para desencadenar un conflicto de desmedidas consecuencias. El conflicto en la península coreana parece apuntar en la misma dirección pero con un motivo distinto en cuanto a su forma.

Como se mencionó al comienzo de la columna, actualmente el aumento de tensión en la península coreana ha estado motivada por el hundimiento del buque surcoreano Cheonan. Para ello, los principales países de la región, así como algunos países occidentales apuestan por llevar este caso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas haciendo que con esto, Pyongyang responda ante tales efectos. Sin embargo, Pyongyang argumenta a su favor que no fue uno de sus submarinos el que atentó contra el Cheonan. Por su parte, una comisión de investigadores internacionales -entre ellos, una comisión de expertos rusos- después de reflotar las partes del Cheonan, llegaron a la conclusión de que habían restos de pólvora usada en la elaboración de torpedos y que por lo tanto, la causa del hundimiento del buque surcoreano se debió a un ataque con ese tipo de armamento. Ahora ¿quién responderá por esto? Es incierto aún, ya que hasta ahora no hay pruebas realmente vinculantes entre Corea del Norte y el torpedo que impactó al Cheonan. Por cuestiones evidentes -y para bien o para mal- el principal sospechoso efectivamente es Corea del Norte, pero ahora, con los mecanismos que se llegue a la conclusión para aumentar una nueva ronda de sanciones bajo el seno del Consejo de Seguridad de la ONU -y especialmente siendo que aún no se ha probado el nexo entre el hundimiento y los torpedos norcoreanos- las sanciones perderán legitimidad, haciéndole un flaco favor al cese de las tensiones de la península. La misma China ha sido clara en señalar que si bien condena el hundimiento del buque surcoreano, "de forma objetiva y con justicia" esperan que se llegue a un resultado serio de la investigación para dar con los responsables.

Ahora bien, en el marco de todo este problema, algunos han manifestado que una acción militar contra Corea del Norte es inminente. Pues bien, sin menospreciar la complejidad de la situación y considerando la creciente tensión regional, me parece que una incursión militar es descartable en el corto plazo, por varias razones.

Primero, porque China agotará todos sus esfuerzos diplomáticos y estratégicos -incluyendo su puesto como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU- en pos de limitar una incursión multinacional a escasos kilómetros de sus fronteras.

Segundo, porque el costo de asumir en el corto plazo una nueva misión multinacional en contra de Corea del Norte, es descartable sencillamente porque al interior de la ONU, sus países son reacios a intervenir bajo la lógica de la "autodeterminación de los pueblos" que va en contraposición con lo declarado dentro de la misma carta del organismo. La alternativa sería que interviniera la OTAN, pero esta alianza cada vez se ha visto más desgastada porque son cada vez menos los países que aportan tropas para las misiones multinacionales, debido a que esto se traduce en pérdidas de apoyo a los gobiernos de sus distintos países. Recordemos que el mismo Obama ha visto reducido sus niveles de aprobación por la mantención de las tropas estadounidenses en la campaña que mantiene la OTAN en Afganistán.

Tercero, porque Estados Unidos y la mayoría de las potencias Occidentales saben perfectamente que es mejor agotar las instancias diplomáticas antes de intervenir militarmente. Por esa razón es que la próxima Cumbre de Seguridad Nuclear se realizará en Corea del Sur. Para quien escribe es fundamental el mensaje que esta cumbre conseguiría, pero no solo porque busca terminar los arsenales nucleares, sino que también se estaría enviando un mensaje subliminal a Corea del Norte de que la paciencia de la comunidad internacional -principalmente la Occidental- está empezando a agotarse, lo que si bien no descarta la alternativa militar, es deshechable en el corto plazo.

Al parecer se vendrá un período de tensión importante en la península coreana, pero el statu quo seguirá siendo el norte, al menos en el corto plazo. También será relevante analizar cómo se avanza en la pretensión surcoreana para instalar una nueva ronda de sanciones a Corea del Norte bajo el seno de la ONU y cómo responderá Pyongyang al respecto. La opinión de China -como es de esperarse- será clave para el desenlace del problema, así que habría que ver cómo evolucionan los estudios más allá del que ya hay realizado para determinar si en realidad hay un vínculo entre Corea del Norte y el hundimiento del Cheonan. De confirmarse esto último, Pekin estaría en la obligación de restarle apoyo a uno de sus principales aliados en la región. Por lo tanto, será interesante seguir de cerca los acontecimientos en una península donde las escaramuzas militares y diplomáticas van en aumento.

viernes, 21 de mayo de 2010

Atentados en Irak: ¿Qué sigue ahora?

Hace poco, Irak volvió a ser motivo de noticia después de una brutal oleada de atentados con coches bomba que dejaron como saldo cerca de 95 muertos y más de 250 heridos en casi todo el país. Ahora, uno podría preguntarse ¿Por qué ocurre esto ahora?

En parte, porque las fuerzas norteamericanas se han retirado de la ciudad y especialmente de las calles de Bagdad donde ya no se están realizando patrullajes y donde las fuerzas militares, se han omitido de los combates. Esto, como parte del programa del Presidente Barack Obama para retirar las tropas norteamericanas de Irak en tres fases principales. La primera, es abandonar gradualmente los patrullajes y las labores del día a día. La segunda, es replegándose en cuarteles militares especializados y la tercera vendría a completarse a finales del 2010 donde ya definitivamente se retire el grueso de las tropas, dejando un pequeño núcleo para capacitar y apoyar la instrucción del ejército iraquí. Actualmente, podríamos decir que se está entre el término de la primera fase y el comienzo de la segunda.

Ahora bien, esta decisión de Obama para retirar las tropas estadounidenses, ha estado motivada después de una serie de retiros de tropas. Recordemos que en su momento hubo hasta 40 países involucrados en una alianza multinacional para transformar a Irak en un foco de democracia en Medio Oriente. De todas formas, en esta alianza multinacional para Irak, los últimos en haberse retirado fueron los británicos que tenían como área de responsabilidad, la seguridad en el puerto de Basora. Ahora, los norteamericanos están solos y están con la responsabilidad de rearmar este complejo rompecabezas iraquí.

Este rompecabezas iraquí -desde el punto de vista étnico- se conforma de tres grandes grupos. Primero, el mayoritario son los chiitas que controlan el Sur del país y que tienen buenas relaciones con los iraníes, que también son chiitas. Para ampliar el concepto, el chiismo es una de las corrientes internas del Islam. Se caracteriza por ser heterodoxa y que -a diferencia de los ortodoxos sunnitas que revisaremos más adelante- se diferencian en que los chiitas buscan ser guíados por un "imám", es decir, por un guía que ejerce de juez en las cuestiones teológicas y jurídicas del Corán (libro sagrado del Islam).

En el Centro del país, se encuentra la etnia sunnita. Los sunnitas, pese a que constituyen una minoría en Irak -distintos estudios hablan de que conformarían entre un 20 y 30 por ciento de la población- hay que decir que son la gran mayoría de los árabes; en el mundo árabe, predominan los sunnitas. Aunque los sunnitas en Irak, son los que han ejercido el poder político históricamente durante siglos -especialmente bajo el Imperio Otomano- y a los que a este grupo, también pertenencía el ex mandatario, Saddam Hussein. Sería interesante dejar claro que mientras los sunnitas tuvieron el poder, fueron muy duros con la represión de los chiitas.

Finalmente en el Norte del país, se encuentran los kurdos. Esta etnia tiene aspiraciones propias que es formar una república independiente en la región de Kurdistán. Esta, es una región que vendría siendo disputada básicamente por tres países: Irak, Irán y Turquía. También limita con otros dos, que son Armenia y Siria. El interés por controlar Kurdistán tiene que ver netamente con asuntos estratégicos: Kurdistán es una región con muchas reservas petrolíferas. Aún así, esa disputa por la soberanía de Kurdistán, queda a mi juicio en un juego de "suma cero", mientras que los kurdos desde hace tiempo, han estado dotando a esta región de una gran autonomía, al punto que tienen conformadas milicias de autodefensa conocidos como los peshmergas. En síntesis, a los kurdos poco parecerá importarles lo que ocurra en Irak mientras sigan consolidando su presencia en Kurdistán.

El dilema que vemos en Irak actualmente, está ligado a dos problemas básicos. El primero, es que desde la invasión y posterior derrocamiento de Saddam Hussein, Estados Unidos en el 2005 tuvo que concederle el gobierno del país a la etnia chiita. Nuri Al Maliki -el Primer Ministro iraquí- pertenece a esta etnia, lo que viene a generar un cambio político de proporciones considerando que -como se explicó anteriormente- por tradición los sunnitas han ejercido el poder político en el país durante mucho tiempo. Desde que los chiitas han ejercido el poder, los sunnitas no han visto con buenos ojos este fenómeno, pero no sólo porque los chiitas no acostumbraban a ejercer el poder, sino que porque se temía que los chiitas -una vez en el oficialismo- iniciaran una campaña para vengarse por la represión histórica de la que habían sido objeto.

El segundo problema tiene que ver con las consecuencias hemisféricas que representó la invasión estadounidense desde la guerra en 2003. Como consecuencia de la investidura chiita en el poder iraquí, lo que representa a nivel regional el derrocamiento del poderío sunnita, no es otra cosa que el fortalecimiento de Irán. Lo anterior es lógico si consideramos que desde la revolución islámica de 1979 que derrocó al Shá de Irán, se logró instalar un gobierno chiita con su máximo exponente, el ayatollah Ruhollah Jomeini. Desde entonces, las relaciones entre Irán e Irak fueron mayoritariamente hostiles por la sencilla razón de que las etnias preponderantes en los países mencionados eran chiitas y sunnitas, respectivamente. Ahora no sucede tal caso, por lo tanto Irak dejó de ser el "freno natural" del posicionamiento iraní en la región.

Ante esto, el dilema de lo que le depara particularmente a Irak no es nada alentador. Si todo sigue su curso normal, de aquí a fines del 2010 ya debería estar retirado un contingente importante del personal militar estadounidense. ¿El ejército local estará preparado para enfrentar la animadversión de las células terroristas que por razones de "hermandad musulmana" son más cercanos a los sunnitas que a los chiitas? ¿Las elecciones locales que se han venido realizando desde el 2005 le darán el toque de legitimidad necesario al gobierno actual de los chiitas? Para ambas preguntas tendríamos un tajante no, pero por sobre todo parece más preocupante el hecho que el país esté fuertemente dividido en estos tres grupos. Es de esperar que este país no se termine fragmentando, pero dadas las circunstancias, todo parece apuntar allá.

Desde la invasión estadounidense en 2003 no se lograron ni lograrán ninguno de los dos objetivos claves de conocimiento público. Primero, que Estados Unidos haya encontrado pruebas fehacientes sobre la fabricación de armas de destrucción masiva y segundo, transformar a Irak en un foco de democracia en Medio Oriente. Al parecer, lo que se vendrá en Irak para los próximos meses, no será más que el principio del fin.


sábado, 8 de mayo de 2010

La seguridad marítima y sus efectos en la seguridad global

Con la creciente complejización de los fenómenos internacionales, los aspectos de la seguridad marítima están adquiriendo una importancia sin precedentes. Esto ocurre porque -en parte- los flujos comerciales se siguen desarrollando en los mares, transitando de esta forma un fluido intercambio de bienes, materias primas y un sin fin de productos entre las costas de Oriente y Occidente. También ocurre, porque en la actualidad sigue existiendo una brecha de desigualdad económica increíblemente grande entre los propios Estados. Particularmente en el caso de Africa, en países como Yemen y Somalía -que tienen grandes dificultades para superar sus precarias economías de subsistencia- sus juventudes se ven en la necesidad de reclutarse en movimientos guerrilleros locales para poder sobrevivir. Recordemos que en Somalía operan dos importantes grupos que viven de las actividades insurgentes, los cuales son Al Shabab -el grupo armado más peligroso del país que pretende formar un Estado islámico y que es acusado de estar ligado a Al Qaeda- y Hezb Al Islam, un grupo de milicianos que si bien no tienen la influencia y poder de Al Shabab, tiene un importante nivel de operaciones en el Sur y Centro de Somalía y que -al igual que Al Shabab- también pretenden formar un Estado integrista islámico. La diferencia entre un grupo y otro, tiene que ver básicamente con las zonas en donde quieren ejercer su propia influencia y poder.

Por su parte, otros jóvenes somalíes deciden ingresar a grupos de piratas para asaltar y secuestrar buques internacionales que transiten por sus costas y así exigir dinero tanto por el rescate del cargamento, así como por las vidas de los marineros a bordo. En conclusión, tenemos un país dominado por un estado de ingobernabilidad que no tiene las herramientas necesarias para controlar la situación local, lo que hace que este fenómeno, ponga en jaque el libre tránsito de los flujos comerciales del sector y afectando en último término a la seguridad marítima internacional.

Actividades de este tipo, se han repetido en forma casi sostenida. El último caso de piratería que podemos traer a colación, es uno que ocurrió a inicios de esta semana en el Golfo de Adén por parte de piratas somalíes que secuestraron un buque petrolero ruso con 86.000 toneladas de crudo avaluado en poco más de 50 millones de dólares. Esto ocurre en momentos donde hace tan solo unas semanas, la documentación de la OTAN -citando un informe de la Oficina Marítima Internacional- mencionaba que "las acciones de secuestro y piratería en los buques internacionales durante enero a abril de este año, ha disminuido en un 34 por ciento en comparación con el mismo período del año anterior. En otras palabras, 17 incidentes se han constatado hasta ahora, en comparación con los 41 que se realizaron durante el mismo período del año pasado". De todas formas, esto es un hecho que no deja de ser relevante considerando que en el Golfo de Adén, la OTAN en marzo del 2009 había aprobado el envío de cinco fragatas para controlar el tránsito marítimo en una operación llamada "Protector Aliado". Posteriormente en agosto del mismo año, se aprobó la operación "Escudo oceánico" que si bien mantuvo la cuota de cinco fragatas, esta nueva operación se diferenció de la primera en que acá se busca capacitar a los Estados aledaños para prepararlos en la protección de sus zonas marítimas, siempre y cuando ellos lo soliciten.

La Unión Europea también ha desplegado apoyo naval en la zona, incluso antes que la aprobación de las resoluciones de la OTAN. En diciembre del 2008, comenzó la operación "Atalanta" de la Fuerza Naval de la Unión Europea (EUNAVFOR) para luchar contra la piratería en las aguas de Somalía. La operación en sus inicios, tenía una duración prevista de un año para proteger a los buques del Programa Mundial de Alimentos, para darle protección a otros buques vulnerables y para contribuir a la represión de la piratería en apoyo a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. De todas formas, en la actualidad EUNAVFOR sigue prestando ayuda en la zona, trabajando en conjunto con la operación Escudo oceánico de la OTAN.

Hay un tercer grupo de apoyo naval que mantiene operaciones en la zona desde enero del 2009 y que es la "Fuerza Marítima Combinada" (CMF por sus siglas en inglés). Se trata de una fuerza multinacional con más de 20 países participando y que cuya misión es apoyar las tareas de contra-piratería.

En síntesis, tenemos a tres grandes coaliciones internacionales custodiando el tránsito marítimo por lo menos desde hace un año, pero que aún así, no parece controlar en lo sustantivo las actividades de los piratas somalíes. Esto es simple de explicar si tenemos en cuenta que la economía de Somalía -así como las economías de la gran mayoría de los países africanos- sigue siendo una economía de subsistencia, es decir, una economía donde lo que se produce, es lo que se consume. También, porque el Golfo de Adén es una de las pocas zonas planetarias ricas en corales y en una gran diversidad de especies marítimas. Por lo tanto, uno de los aspectos que motivan a los piratas somalíes, es proteger esta zona del tránsito de buques, especialmente de los pesqueros y petroleros que eventualmente podrían contaminar la zona, aunque claramente, no sin antes cobrar una importante suma de dinero por el rescate.

Volviendo al último caso de piratería que estábamos revisando al comienzo de la columna, debemos tener en cuenta que a pesar de que el petrolero ruso fue rescatado después del envío de la fragata Marshall Sháposhnikov que autorizó el Presidente ruso Dmitri Medvédev, la OTAN reconoció que el control a las actividades que realizan los piratas en el Golfo de Adén no se solucionará con un mero despliegue de operaciones navales. En palabras de su Cuartel Militar "será necesario mejorar las capacidades regionales de lucha contra la piratería".

Sin duda la alianza transatlántica, está en lo correcto al hacer ese diagnóstico, pero para mejorar las capacidades regionales de lucha, se hace necesario que antes de dotar de cualquier recurso a los estamentos militares locales, debe mejorar el fortalecimiento político y económico de los Estados vulnerables de Africa, para así poder deslegitimar el acceso a las guerrillas locales.

Lamentablemente las prioridades internacionales le impiden a la OTAN realizar la declaración completa y hacer así, un diagnóstico más acabado sobre lo que se debería hacer en el futuro. En rigor, lo que se mencionó en el párrafo anterior dice relación con aquello, ya que no sería lógico que la OTAN plantee que la comunidad internacional debe dotar de más recursos y ayuda humanitaria a Africa. En primer lugar, porque no está en las prioridades de sus Estados miembro y segundo, porque los intereses de los países europeos de la OTAN, apuntarían a que probablemente primero deba solucionarse la situación financiera en Grecia y en Europa en general, antes de pensar en un conjunto de países. Quizás para el mediano o largo plazo, se entraría a pensar en el continente africano. Para bien o para mal, son esas las prioridades internacionales.

Así las cosas, los patrullajes navales de la OTAN, la EUNAVFOR o la CMF bien podrán debilitar las actividades de piratería, pero seguirán estando lejos de solucionar el problema de fondo. Si no existen consensos a nivel global lo suficientemente conscientes como para apoyar al desarrollo de las castigadas economías africanas, seguiremos viendo en la prensa internacional como los buques siguen siendo capturados y sus marinos apresados. A estas alturas, la OTAN ya debería tener perfectamente claro que aunque logren desplegar al máximo sus capacidades militares en el Golfo de Adén, las actividades de piratería emigrarán a las costas de Tanzania, Seychelles, Madagascar, Kenia u Omán, dejando la situación peor que en un comienzo.

Es de esperar una mejora en los mecanismos de ayuda en esa región de Africa, de tal forma, que la desligitimación no solo de las actividades de piratería, sino que del reclutamiento de jóvenes a las células terroristas locales, sea un hecho concreto en aras de mejorar la situación de ese castigado continente.


sábado, 1 de mayo de 2010

Reunión del Consejo de Defensa Suramericano y la propuesta de Torre Tagle

El próximo 6 y 7 de mayo se desarrollará en Ecuador una nueva cumbre del Consejo de Defensa Suramericano -institución por excelencia de la UNASUR que está encargado de elaborar políticas de defensa conjuntas que permitan fomentar la integración, las medidas de confianza mutua y la cooperación hemisférica en la región sudamericana-

La cumbre que experimentará el bloque subregional durante la próxima semana, no deja de ser llamativo por varios elementos. Primero, porque se buscarán fórmulas para generar una política de defensa basada en la integración y confianza. En rigor, dejar bajo el alero de la UNASUR una politica de defensa eficaz que permita marginar las hipótesis de amenaza que algunos países han manifestado a propósito de las adquisiciones militares que países como Brasil, Chile, Colombia y Venezuela han decidido llevar adelante.

Segundo, porque en esta particular cumbre se pretenden reunir en forma privada los Ministros de Defensa de Chile y Perú -Jaime Ravinet y Rafael Rey, respectivamente- para retomar medidas de integración bilateral como el mecanismo de cooperación "2+2", el cual se decidió no seguir aplicando durante la administración de Michelle Bachelet después de la revisión y posterior demanda peruana por los límites marítimos. Por lo tanto, después de cuatro años sin este mecanismo de cooperación -donde se reunían los Cancilleres y Ministros de Defensa de ambos países- se despierta una esperanza en Lima de que puedan retomarse las conversaciones.

Tercero, porque Torre Tagle -la sede de la Cancillería peruana- ha decidido una vez más levantar una cruzada contra el armamentismo regional basando sus dardos tácitamente en la renovación de equipos militares chilenos. Recordemos que hace unos días, el Canciller peruano José Antonio García Belaúnde, había manifestado que "Chile incita a una carrera armamentista". Por lo tanto, junto con fundar esta acusación, la Cancillería peruana buscará que su propuesta del "Protocolo para la Paz Seguridad y Cooperación" vuelva a instalarse en la agenda del bloque subregional. En una columna anterior, ya había planteado algunos argumentos del por qué esta iniciativa no podría tocar puerto. Básicamente, porque lo que propone Perú es limitar la compra de nuevos equipos militares en un 15% junto con limitar el 3% del gasto corriente -gasto que se utiliza para la mantención de las Fuerzas Armadas, para la implementación de upgrades en los sistemas de armas, etc.-

Lo que propone Perú no tiene un trasfondo que se asemeje con las necesidades de defensa en la región. Como ya se ha mencionado; Brasil, Chile, Colombia y Venezuela han llevado adelante proyectos de renovación de equipos que van en concordancia con las necesidades geopolíticas regionales. Incluso países como Bolivia -que acostumbraban a renovar rara vez sus pertrechos militares- han decidido solicitar un crédito inicial a Rusia por 100 millones de dólares que le permitan adquirir un avión presidencial Antonov y su correspondiente equipamiento militar y logístico. Por lo tanto, en esta cumbre el gobierno de Evo Morales buscará explicar ante el conjunto de países que sus compras -como bien lo mencionó su ex Ministro de Defensa, Walker San Miguel- "no son para hacerle la guerra a nadie y menos para amenazar a cualquier país". Una declaración que también Chile ha hecho en su momento, pero que por lo visto, no ha dejado satisfecha a la clase política peruana.

Por otra parte, tampoco debemos olvidar que Ecuador -y la reciente visita que hace poco sostuvo su Ministro de Defensa, Javier Ponce con su par chileno para tratar temas bilaterales- comparte la tesis chilena de que no nos encontramos en una carrera armamentista. En su lugar, el ministro ecuatoriano sí considera interesante que en la próxima cumbre de Guayaquil se traten temas de homologación de gastos militares, como es el emblemático caso entre Chile y Argentina que desde 1998 buscaban estandarizar su gasto en función de una metodología comparada de gastos militares propuesta ante la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Esta iniciativa, respaldó aún más las medidas de integración en el campo de la defensa que anteriormente ya se fomentaban entre nuestros países desde 1997 con la realización de ejercicios militares conjuntos. Es más, la iniciativa en 2005 para la creación del ejército chileno-argentino "Cruz del Sur" vino a estampar con broche de oro este tipo de instancias. Por lo tanto, Chile y Argentina tienen una importante lección que entregar al resto de la región y probablemente será interesante ver si pueden plasmarse ideas similares al respecto.

La homologación del gasto militar versus su limitación -en este último caso, siguiendo la lógica de Torre Tagle- parece ser el tema de fondo en las discusiones del Consejo de Defensa Suramericano. Si es que la propuesta de la Cancillería peruana logra tener una acogida en el seno de países, pronto se sabrá; pero por lo que podemos ver, la tendencia general en la geopolítica regional parece apuntar a la renovación de equipos. Una práctica que no es nueva y que probablemente tampoco termine en el corto o mediano plazo.