domingo, 28 de noviembre de 2010

Corea del Norte y la disuasión ineficaz

Conocido por todos es a estas alturas el escenario conflictivo que se vive en la península coreana. Según los medios de prensa, el día martes de esta semana Corea del Norte usó fuego de artillería para bombardear la isla surcoreana de Yeonpyeong, cerca de la frontera que separa a las dos Coreas. Su vecino del Sur, respondió el ataque de la misma forma, prolongándose un intercambio de disparos que habría durado casi dos horas. El saldo final de este hecho, fueron dos militares surcoreanos muertos, dos civiles de la misma nacionalidad y una veintena de heridos. Por su parte, el régimen de Pyongyang responde que el bombardeo fue iniciado por Corea del Sur y que ello fue el motivo por el que se inició el ataque. Más allá de las declaraciones cruzadas, podemos sacar varias lecturas de este incidente.

Primero, este tenso incidente, es el mayor ataque desde 1953, año en donde se firmó el armisticio que pondría el fin a la Guerra de Corea. Decimos que "pondría", porque en realidad la firma de este documento no es de un tratado de paz, por lo tanto, técnicamente las dos Coreas siguen en guerra.

Segundo, este ataque se da en un contexto donde se espera una sucesión de liderazgo político y militar de Norcorea. El líder de este país, Kim Jong-il transferiría el poder al menor de sus hijos, Kim Jong-un. Para mencionar esto, sería relevante tener claro que Corea del Norte, es el único país comunista donde el poder se establece como una dinastía hereditaria. Se supone que este incidente, generaría una señal de lealtad desde la cúpula militar norcoreana hacia Kim Jong-un que en septiembre de este año fue investido como General del Ejército de su país.

Tercero, se da a unos días que inicien los tradicionales ejercicios navales que realizan las marinas estadounidenses y surcoreanas y que tienen como principal función enviar una señal de disuasión a Corea del Norte. Estos ejercicios se iniciaron hoy domingo y terminarán el día miércoles de la próxima semana.

En términos generales, este hecho ha despertado una alarma internacional de proporciones. Casi al unísono, la comunidad internacional ha condenado este hecho mientras que en un comienzo, China -el principal aliado de Corea del Norte- se negó a catalogar el incidente como un "ataque norcoreano", sino que como "un intercambio de artillerías". Más allá de la nomenclatura, lo cierto es que es una señal preocupante que debería motivar la necesidad de retomar las conversaciones a seis bandas para la desnuclearización de la península coreana -que la componen las dos Coreas, Estados Unidos, China, Rusia y Japón- y que terminaron el año 2009 luego que Corea del Norte las abandonara producto de la sanción que realizó el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En la actualidad, el conflicto en la península coreana ha tomado una dinámica diferente con este incidente. Es altamente improbable que -al menos por ahora- el Consejo de Seguridad de la ONU haga una condena con nuevas sanciones a Corea del Norte, porque el hacerlo sería apagar un incendio con bencina. Por otra parte, los ejercicios navales entre las marinas de Estados Unidos y Corea del Sur, no están enviando la señal de disuasión que esperan, ya que a Corea del Norte poco parece importarle la presencia de los casi 28.500 marines estadounidenses que se asientan en su vecino del sur desde que "terminó" el conflicto en 1953.

Sin embargo, este hecho sí ha tenido implicancias políticas importantes para Corea del Sur. El Ministro de Defensa surcoreano, Kim Tae-young ha renunciado a su cargo a dos días del bombardeo tras las fuertes críticas que ha recibido por parte de la oposición, ya que -bajo la lógica de ésta- la respuesta dada desde Seúl era demasiado tibia. Actualmente, el nuevo ministro de la cartera, Lee Hee-won, el ex asesor de seguridad nacional, será el encargado de llevar adelante los temas del ministerio. Otro efecto político importante es que Corea del Sur ha decidido suspender el envío de ayuda humanitaria que le estaba entregando a su vecino del Norte tras las inundaciones que azotaron al país durante el mes de agosto. Por último, no podemos dejar de lado las declaraciones de "venganza" que prometieron algunos líderes militares surcoreanos durante los funerales de sus marines abatidos durante el bombardeo del martes.

La tensión en la península es sumamente compleja, sin embargo, en el corto plazo es inviable una acción militar. Si bien Corea del Norte ha advertido con que los ejercicios militares que empezaron hoy las marinas de su vecino del Sur con Estados Unidos dejan a la región "al borde de la guerra", es altamente probable que los ejercicios no pasen de eso. Probablemente todo este incidente decante en un acuerdo económico que incluya ayuda en este campo para el régimen de Pyongyang. De todas formas, no olvidemos que nada es descartable. Como bien dijo Neville Chamberlain -un político conservador inglés- "Para hacer la paz se necesitan dos, pero para hacer la guerra, basta con uno solo".


domingo, 21 de noviembre de 2010

El repliegue de la OTAN en Afganistán ya tiene su fecha límite

Entre el viernes y el sábado de esta semana se realizó la Cumbre de la OTAN que tuvo lugar en Lisboa, Portugal. En la cita antes mencionada, el tema sobre una eventual retirada en Afganistán fue central, así como lo fue el debate sobre el nuevo "concepto estratégico" de la alianza transatlántica, reforzar las relaciones con Rusia y la redefinición de una estrategia para enfrentar nuevas amenazas como los ciberataques, el terrorismo o el crimen organizado internacional.

Como mencionábamos, sin duda Afganistán fue un punto de inflexión en esta cumbre. Al término de la cita, la OTAN señalaba en un comunicado: "Reiteramos nuestro apoyo al objetivo del presidente Karzai para que las fuerzas afganas asuman y lleven a cabo las operaciones de seguridad en todas las provincias para finales de 2014". De alguna forma esto era previsible ya que hace algunos días, autoridades estadounidenses ya habían revelado que la concreción de una fecha de retirada para esta cumbre era algo inminente. También lo era, porque de forma creciente los países miembros de la OTAN estaban manifestando su intención de retirar a sus efectivos militares de las operaciones de combate y así, comenzar un repliegue gradual mientras se traspasan las tareas de seguridad a las autoridades afganas.

En suma, estamos siendo testigos de un fenómeno parecido al que se dio el año pasado en Irak. En julio del 2009, los británicos -que hasta esa fecha eran los únicos junto a los estadounidenses en permanecer en el país árabe- se retiraron de las tareas de patrullaje en el puerto de Basora, dejando a Estados Unidos con la difícil misión de controlar la seguridad en todo Irak. La voluntad política de Reino Unido parecía que -en ese momento- era más importante concentrarse en Afganistán. Cuando los Estados Unidos se vieron solos en la guerra, se vieron en la necesidad -y quizás la obligación- de anunciar la retirada en Irak. Es cierto que era una promesa de campaña de Obama, pero también es cierto que la situación de seguridad era insostenible en el país árabe. Lo fue mientras existió la alianza multinacional que conformaron hasta cuarenta países para transformar a Irak en un foco de democracia y lo es en la actualidad.

Afganistán obedeció una lógica similar. Si analizamos la evolución de la guerra, el año 2010 fue el más sangriento desde el derrocamiento del régimen talibán. Según datos que entrega el portal independiente "icasualties", la cifra de militares extranjeros de la ISAF fallecidos en 2010 se sitúa en 600, frente a las 516 bajas registradas el año pasado.

De acuerdo con el portal, desde la caída del régimen talibán más de 2.169 soldados de las fuerzas estadounidenses y de la misión ISAF de la OTAN desplegadas en Afganistán han perdido la vida en el país surasiático. Según ese recuento, se produjeron 1.348 bajas en las filas estadounidenses, 341 en las británicas, 152 en las canadienses, y 328 en las tropas de otros países.

Esto -en parte- ha motivado un desapego a la causa afgana. No pocos países están con la intención de retirar sus tropas. Holanda ya lo hizo en agosto de este año, lo seguirán los canadienses para el transcurso del 2011 y los alemanes -que son el tercer mayor contingente militar después de Estados Unidos y Reino Unido- lo hará en 2012. Por su parte, Reino Unido había señalado con comenzar un retiro gradual -supuestamente- a partir de julio de 2011, aunque no quedando claro cuánto demoraría ese retiro. De todas formas, uno a uno se irán retirando para repetir lo que pasó en Irak.

El gobierno de Obama tampoco tiene las cosas fáciles. En el frente interno, el apoyo de los estadounidenses a la guerra en Afganistán sigue descendiendo. Según una encuesta de CNN publicada a fines de septiembre registró que "casi 6 de cada 10 estadunidenses se oponen a la guerra (cerca de 90 por ciento la apoyaba en octubre de 2001). Peor aún, sólo 20 por ciento de demócratas –el partido de Obama– apoya la guerra. Sólo un 44 por ciento opina que las cosas proceden bien para Estados Unidos en Afganistán, de 55 por ciento que opinaba eso en marzo de este año".

En conclusión, la guerra en Afganistán durante este año ha sido particularmente compleja para Estados Unidos y la OTAN. Ya cuentan con una difícil misión que es empezar a replegar las tropas para el 2011, mientras que el gobierno afgano liderado por Hamid Karzai sigue siendo aún muy débil para asumir la seguridad interna, menos aún para asumir la responsabilidad de tomar los estribos del país.

La declaración de la Cumbre en Lisboa ha sido clara. Ya el próximo año deberían empezar a replegarse las tropas de la OTAN para así, dejar las tareas de seguridad en manos de la policía afgana.

Si la campaña militar de Estados Unidos y la ISAF fue exitosa o no, lo dirá el tiempo; pero lo cierto es que para los próximos años, se vendrán unos muy duros retos para este país surasiático.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Yemen: ¿El próximo gran frente de batalla contra el terrorismo global?

Hasta diciembre del año 2009, Yemen probablemente era un país que pasaba totalmente desapercibido ante la comunidad internacional, pero especialmente para los servicios de inteligencia de gran parte de los países occidentales que recababan información de las actividades de Al Qaeda en la región de Medio Oriente y algunas de Africa. Luego de esta fecha, la situación cambió radicalmente, haciendo que Yemen sea actualmente uno de los países con mayor seguimiento en las actividades de inteligencia, incluyendo monitoreo de aeropuertos, chequeos de equipajes provenientes de ese país, revisiones especiales de pasaportes, entre una larga lista de actividades propias de la inteligencia. En esta columna, nos ocuparemos de revisar un poco la situación interna de Yemen, cómo ha llegado a ser un país acusado de albergar células de Al Qaeda y qué situación futura le espera al país en el corto y mediano plazo en virtud de algunos hechos importantes que se le vienen en el frente político interno.

Ubicada al suroeste de la península arábiga, la República del Yemen es uno de los lugares con los primeros asentamientos humanos y tiene una historia escrita de más de 3000 años. En la actualidad, posee aproximadamente 23 millones de habitantes, de los cuales más de la mitad vive bajo el umbral de la pobreza, casi el 40 por ciento no posee un trabajo remunerado y cerca del 54 por ciento son analfabetos. Es también el país más pobre de toda la península arábiga. Según información reciente, es uno de los países con mayor índice de mortalidad infantil. Su religión es la musulmana, aunque los yemeníes se dividen entre distintas orientaciones como es la chiíta, sunníta y zaidí. Para no explayarnos tanto en las orientaciones religiosas, recomendamos visitar una columna anterior donde hacíamos mención a algunas diferencias básicas entre los chiítas y sunnítas. En el caso de los zaidíes de Yemen -al igual que los chiítas y sunnítas- tienen una participación de siglos en el país. Se consideran los "creadores" de Yemen e incluso antes de entrar al primer milenio de la historia, los zaidíes ya controlaban parte importante de este país y algunas regiones del Sur de Irán. Los zaidíes se consideran como una de las corrientes al interior del chiísmo, ya que -al igual que los chiítas- creen en el carácter hereditario del califato. Sin embargo, loz zaidíes -a diferencia de los chiíes- creen en sólo cinco imanes, o en otras palabras, en cinco jueces que ejercen en cuestiones jurídicas y teológicas del Corán, mientras que los chiíes creen en doce, de los cuales uno aún se encuentra perdido y que mientras tanto, los ulemas -o estudiosos del Corán- que hayan alcanzado la sabiduría, deberán fijar las reglas jurídicas para los musulmanes.

Durante la Guerra Fría, Yemen estuvo separada en dos Estados: Yemen del Norte (tradicionalmente habitada por chiíes-zaidíes) y Yemen del Sur (habitada por sunníes). Al término de la era bipolar el país se unificó con el reconocimiento de los países occidentales. Esto se debía básicamente a dos motivos. En lo internacional, por el fin de la Guerra Fría y por la posterior caída de la URSS. En lo interno porque a consecuencia de la Guerra Fría, tanto los gobiernos del Norte como del Sur de Yemen, se vieron fuertemente debilitados -y en el caso de los líderes separatistas del Sur del país, que eran comunistas- fueron asesinados. Su actual Presidente, Ali Abdullah Saleh -de la corriente zaidí- gobierna el país desde 1978 -durante la Guerra Fría fue Presidente de Yemen del Norte para luego ser Presidente del Yemen unificado- el cual, enfrenta un duro reto en la actualidad. El régimen de Saleh, actualmente combate a las corrientes separatistas sunnítas del sur, mientras que en el Norte debe enfrentarse a los rebeldes houthis que son chiíes-zaidíes. Los houthis deben su nombre al fundador de su movimiento, Hussein Badraddin al-Houthi, hijo de un influyente clérigo zaidí, y ex miembro del parlamento yemení en 1993-1997, que se hizo conocido con el eslogan: “Dios es grande… Muerte a EEUU e Israel… Victoria para el Islam y los musulmanes”. Desde entonces, los zaidíes se movilizan en torno a ese llamado, aunque ahora bajo el liderazgo de su hermano, Abdel Malik al-Houthi, ya que su líder original murió en un enfrentamiento con el ejército y la policía yemení en 2004.

En lo interno, este conflicto difícilmente podríamos catalogarlo como un conflicto religioso, ya que los houthis comparten la misma corriente religiosa que el Presidente y su plana mayor. De la misma forma, se cree que el gobierno de Saleh utiliza tribus y clanes que también son chiíes-zaidíes para enfrentarse a los rebeldes houthis. La rebelión de éstos combina motivaciones locales con motivos antiimperialistas. Las primeras se deben a que han sido los más marginados económicamente, privados de servicios e infraestructuras por el gobierno central. Lo segundo, tiene que ver con que a nivel general los houthis rechazan radicalmente la alianza del gobierno de Yemen con Estados Unidos, postura que compartiría la población mayoritariamente musulmana y pobre de todo el país. Así podríamos definir un poco a Yemen en términos históricos, aunque en la actualidad, el "problema yemení" adquirió otra dinámica con el nexo que Al Qaeda presentaría en el país y del que trataremos a continuación.

Si nos remontamos a diciembre del año pasado, recordaremos un incidente que marcó el inicio de lo que sería la ubicación de Yemen como un país merecedor de estar en la mira de los servicios de inteligencia occidentales y -principalmente- estadounidenses. Esto, luego de un atentado fallido que se intentó perpetrar en el aeropuerto de Detroit donde un ciudadano nigeriano, llamado Umar Faruk Abdulmutallab ingresó a un avión con cerca de 50 gramos de explosivos para hacerlos detonar antes de que iniciara el vuelo. Luego de haber sido detenido e interrogado por las autoridades estadounidenses, Abdulmutallab reconoció al FBI haber estado en Yemen y que ahí recibió entrenamiento de Al Qaeda durante más de un mes. Desde entonces, Yemen pasa a ser parte de la "lista negra" que componen catorce Estados que apoyan directa o indirectamente al terrorismo internacional. Aparte de Yemen, los otros trece Estados de la lista serían Cuba, Irán, Sudán, Siria, Afganistán, Argelia, Irak, Líbano, Libia, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí y Somalia.

Yemen también ha sido acusado hace tan solo unas semanas de ser un país "escala" de los paquetes con explosivos que se dirigieron a las embajadas acreditadas en Grecia. Hace unos meses -cuando Osama Bin Laden aún no daba noticias o comunicados sobre atentados- no pocos expertos de inteligencia se atrevieron a apuntar al clérigo Anwar Al-Awlaki -líder de la rama de Al Qaeda en Yemen- como el más próximo sucesor de Bin Laden. Su "mérito" se atribuye a que ha llamado en numerosas ocasiones a la Yihad y "a matar estadounidenses". También es acusado de haber estado ligado a Abdulmutallab antes de perpetrar el atentado fallido en Detroit y también de haber estado en contacto con el Mayor Nidal Malik Hasan, el psiquiatra del ejército estadounidense acusado de matar a trece personas en noviembre de 2009 en la base militar de Fort Hood, Texas. En conclusión, los nexos de Al Qaeda que operarían en Yemen no son pocos y al parecer son suficientes para tener a este país bajo una constante observación internacional.

Por último, nos parece relevante mencionar un aspecto en el frente interno que no ha sido lo ciudadosamente analizado. El próximo 9 de enero, Yemen celebrará un referendo para determinar si el país volverá a separarse en dos repúblicas o si bien, permanecerá unificado. Esto -incluso a estas alturas- ya ha sido influenciado por los separatistas yemeníes del Sur que prefieren una división territorial con los chiíes y zaidíes del Norte, la cual, reclaman desde 1994. Esto convendría a los yemeníes del Sur porque aparte de la autonomía política de la que gozarían, las reservas de petróleo estarían principalmente en esa región del país. Mientras tanto, los chiíes y zaidíes -más que preferir una división territorial- prefieren sacar del poder a Saleh por ser pro-estadounidense. A ello, sumamos la presencia de Al Qaeda y nos dará como resultado un país absolutamente al borde del abismo.

Al menos por hoy, si bien Yemen ha mostrado numerosos elementos que lo distinguen como un potencial "Estado fallido", sería aún muy prematuro determinar si este país será un próximo frente de batalla contra el terrorismo global. Estados Unidos ya no está tan entusiasta para liderar campañas multinacionales, sus países aliados enfrentan una oposición creciente para retirar sus contingentes en las campañas que quedan en Medio Oriente, mientras que la retórica antiestadounidense sigue creciendo en el mundo musulmán.

De todas formas, ninguna opción es descartable porque -al menos en Estados Unidos- Obama en el discurso de Oslo cuando paradójicamente recibió el Nobel de la Paz, había defendido el principio de la "guerra justa". Cabe preguntarse si esta guerra justa recaerá en los más probables escenarios bélicos futuros, entendiéndose los casos de Irán, Corea del Norte o eventualmente Yemen.

Independiente de las percepciones, por ahora claramente tendríamos que esperar en Yemen los resultados del referéndum de enero para ver en definitiva qué pasará con este país y cómo el régimen de Saleh enfrentará estos resultados. Después del 9 de enero, cualquier cosa podría pasar en Yemen. Es claro entonces que este país es paradójicamente una bomba de tiempo cuya cuenta final llegará en casi dos meses más. Si Estados Unidos o la comunidad internacional instalan la necesidad de intervenir ahí ante un eventual fortalecimiento de la red Al Qaeda como producto de las "nuevas autonomías" de las que el país sería objeto, pronto se sabrá.



domingo, 7 de noviembre de 2010

Grecia como fuente de inestabilidad en Europa: ¿Cómo interpretar los atentados a las embajadas?

Esta semana, Grecia -un país del que históricamente se sabe mucho y del que coyunturalmente se sabe poco- pasó a ser motivo de atención para la comunidad internacional luego de la oleada de atentados que se intentaron realizar con paquetes bomba y que cuyos objetivos, eran las embajadas de una serie de países, entre ellas, la nuestra. Hasta el momento, los dardos de los servicios de inteligencia tanto locales como extranjeros, apuntan a la participación de un grupo anarquista local conocido la "Conspiración de las células de fuego". Pese a que la mayor parte de los atentados que eran dirigidos a las embajadas han sido desactivados, la alerta es máxima en las tierras atenienses.

Interpretar la magnitud de estos hechos resulta complejo para un país como Grecia, que en el último tiempo se ha caracterizado por tener serios problemas económicos, políticos y sociales. Recordemos que hasta hace no mucho tiempo, Grecia fue motivo de preocupación para el bloque de la Unión Europea -luego del déficit fiscal al que Atenas estuvo fuertemente sometida durante los primeros meses de este año- y que en definitiva, generó serias preocupaciones de una nueva crisis económica mundial. En consecuencia, esta crisis económica en Grecia trajo durante este año efectos principalmente para otros países europeos tales como España, Portugal, Italia o Irlanda y que en todos estos casos, sus niveles de deuda superan el 60 por ciento del PIB.

Los efectos que trajo la intervención de la Unión Europea, pero también del FMI trajo y traerá serias consecuencias para la vida de los griegos. Los periódicos de la época eran enfáticos al sostener que "La Unión Europea y el FMI salieron al rescate del default griego colocando la friolera de 110.000 millones de euros, pero solicitando un ajuste que contendrá condiciones brutales que serán descargadas en las espaldas de las y los trabajadores y trabajadoras, 30% de reducción de los salarios de los trabajadores públicos y de las jubilaciones".

En julio de este año, algunos recordarán los serios incidentes que se produjeron en Grecia tras el llamado a huelga de los controladores aéreos. Esta huelga -que ya para el mes de julio era la séptima huelga general en lo que iba del año- se realizó luego de que se conocieran los resultados preeliminares de una polémica ley que fijaba la edad media de jubilación en 65 años y que fue respaldada en el Parlamento por 159 votos, 157 de ellos de los diputados del partido gubernamental socialista PASOK y dos de los independientes y que fue rechazada por 137 legisladores y dos abstenciones de la oposición. Dentro del plan de reformas, también se incluía un aumento de 35 a 40 los años de cotización para obtener la pensión máxima, equiparar la edad de jubilación femenina a la masculina y rebajar la cuantía de las pagas en una media del 7 por ciento. Todo esto, fue suficiente para generar una oleada de protestas con un alto grado de exacerbación social. Así las cosas, el gobierno del Primer Ministro griego, Giorgos Papandreu tendrá que asumir el costo político de lo sucedido.

La complejidad del problema griego también es un problema de seguridad ciudadana. Esto se explica por el frente que combate la policía griega con el grupo "Conspiración de las células de fuego". Este grupo, que inició acciones violentas en 2007, ha perpetrado numerosos ataques con explosivos contra instalaciones políticas, judiciales, policiales y también diplomáticas en el país.

Según la policía, que no hace público ningún perfil concreto, este grupo de talla intermedia jamás firmó acciones mortíferas. Está formado por jóvenes sin relaciones conocidas con las otras principales organizaciones extremistas locales y sin un núcleo dirigente identificado.

Las informaciones sobre el grupo las revelan pocos expertos griegos que apuntan a su arraigo en una juventud en crisis y falta de empleo.

Si estas descripciones de los especialistas fueran ciertas, entonces sería difícil pensar en un debilitamiento o derrota del grupo. El problema que atraviesa el país helénico es bastante más de fondo aunque reconozcamos que la prioridad -al parecer- comienza por la seguridad interna, ya que atentar contra personal diplomático en estos momentos podría alterar aún más la situación de este castigado país europeo.

Si la falta del empleo y la difícil situación económica por la que Grecia está pasando es la causa motivacional de estos grupos, entonces la solución es bastante más complicada. El tema está en quién asumirá por el levantamiento gradual de la economía griega que finalmente será una de las soluciones que requiere el país. ¿La solución la tendrá el gobierno ateniense que seguirá levantando reformas polémicas con las consiguientes faltas de apoyo social o bien, será la Unión Europea que si bien mostró voluntad de ayudar, le pide a Grecia difíciles retribuciones como reformar la jubilación o el sistema de pensiones?

Para muchos, la Unión Europea que ha sido el ejemplo del multilateralismo, el consenso y la cooperación regional está atravesando un difícil momento. Seguramente no pocos se atreverán a demandar una mayor voluntad de la Unión porque finalmente todos sabemos que el problema es más complejo que los atentados a las embajadas. La interpretación del atentado es multidimensional y no deberíamos entenderlo como un mero problema de seguridad interna aunque bien es la prioridad en el corto plazo.

Por su parte, la Unión Europea ya desembolsó de sus fondos una cantidad importante de dinero para aminorar los efectos de la crisis económica griega, aunque con un costo político muy grande para el gobierno y el bloque político de Papandreu. En este sentido, socialmente pueden asomarse más huelgas y violencia interna como las que vimos hace apenas unos meses. El equilibrio entre el prestigio de la Unión Europea y la efectividad política del oficialismo ateniense está en juego.